Opinión

Alberto Fernández Mindiola, el homenajeado

Jorge Nain Ruiz

21/08/2015 - 07:00

 

En la capital del país logramos hace ya un par de años agremiarnos un grupo de amigos nacidos en distintos lugares del caribe colombiano y crear la Corporación Corazón Caribe, la cual hoy honrosamente presido y la que se apresta a efectuar una segunda versión del Festival que también lleva su nombre, que este año se realizará en el Parque Simón Bolívar de Bogotá los días 26 y 27 de Septiembre en homenaje al cantautor atanquero Alberto Fernández Mindiola.

Uno de los más entusiastas directivos de Corazón Caribe es el comunicador social Richard Leguízamo Peñate, quien escribió una semblanza sobre nuestro homenajeado y con su venia público hoy algunos apartes:  

“En Atánquez, bello pueblo enclavado en la vertiente suroriental de la Sierra Nevada donde nació Alberto Fernández, no se escuchaba el vallenato con acordeón, pero en su caso influyeron algunos miembros de la familia materna que interpretaban música con guitarras.

Beatriz Mindiola, la madre de Alberto, era cantante, y su señor padre, Luís Fernández González, interpretaba la trompeta, el redoblante y el bombo; sumado a los ancestros musicales por el lado de sus tíos Ismael, Emilio y Emirton Fernández, músicos de las bandas de Villanueva y San Juan del Cesar.

Desde muy niño, Alberto cantaba rancheras, boleros y polkas, y el vallenato “pocón, pocón”; pero su tío Gonzalo Mindiola trajo una guitarra española de la ciudad de Riohacha y esto influyó en su gusto a la hora de vocalizar.

Cuando estaba en la escuela primaria, el joven atanquero empezó a cantar vallenatos. En alguna ocasión fue escuchado por Arturo Molina (padre del rey vallenato Gonzalo ‘El Cocha’ Molina) y por Nel Martínez, personas con conocimiento musical que le aconsejaron buscar futuro para su talento en otros horizontes.

Ya instalado en Valledupar, se produce el encuentro con Rafael Escalona en el Colegio Loperena, aunque el novel compositor ya sabía de un muchacho del corregimiento de Atánquez que cantaba muy bonito. Alberto vivía con su padre en el barrio Cañaguate, pero éste se devuelve al pueblo y la circunstancia es aprovechada por Escalona para llevarlo a vivir a su casa.

Rodeado de las atenciones que le prodigaba doña Margarita de Escalona, quien a la postre resultó su madrina de confirmación, y los llamados de atención de Don Clemente Escalona Labarcés, quien les reprochaba su dedicación por esa música popular que no era de su agrado, Alberto Fernández Mindiola se convirtió en el primer examinador de las canciones que brotaban de la musa enamorada de su compañero Escalona.

Fernández Mindiola debió viajar con su papá a la ciudad de Barranquilla para continuar sus estudios. Aunque durante su estadía en la capital del Atlántico llegó a tener una gran cercanía con Abel Antonio Villa, al punto de acompañarlo en grabaciones junto con Julio Bovea Fandiño y José Alfredo Angarita; Alberto fue el primero en grabar la música de Escalona con el acordeón de Nicolás ‘Colacho’ Mendoza.

Alberto Fernández Mindiola se siente unido al Festival de la Leyenda Vallenata a través de la bonita amistad que cultivó con Consuelo Araujonoguera, quien le hizo un reconocimiento en Valledupar; además de su familiaridad con Pedro García Díaz y Rita Fernández Padilla, protagonistas indiscutibles del máximo certamen del folclor vallenato. Recuerda de manera especial la ocasión en que fue jurado, año en el cual se coronó como rey vallenato el acordeonero Miguel López Gutiérrez.”

 

Jorge Nain Ruiz

@JorgeNainRuiz 

Sobre el autor

Jorge Nain Ruiz

Jorge Nain Ruiz

Vallenateando

Jorge Nain Ruíz. Abogado. Especializado en derecho Administrativo, enamorado del folclor Vallenato, cantautor del mismo. Esta columna busca acercarnos a una visión didáctica sobre la cultura, el folclore y especialmente la música vallenata. Ponemos un granito de arena para que la música más hermosa del mundo pueda ser analizada, estudiada y comprendida.

@jorgenainruiz

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

La alegría de leer

La alegría de leer

Bajo el marco de una tarde veranera y un ambiente de alegría y festejo en la plaza Alfonso López se celebró, este 8 de marzo, la gra...

Reconciliación política

Reconciliación política

Bajo el título de “La primera reconciliación es política”, el artículo de León Valencia, aparecido en  El Espectador del do...

Descaro, cinismo e insolencia

Descaro, cinismo e insolencia

“En el siglo XXI no se necesita ideología, todo es por dinero”. Con cierta informalidad comparecen vivamente en el desarrollo s...

El fan de la franqueza

El fan de la franqueza

  Estoy muy contento porque Enrique Meza fue designado como nuevo rector de la UPC. Sí, sí, más contento que Petro masturbándos...

Marchas, ¿apoteósicas o apostólicas?

Marchas, ¿apoteósicas o apostólicas?

Llevamos ocho días escuchando una encendida discusión nacional sobre las cartillas del Ministerio de Educación, discusión ésta c...

Lo más leído

Las capillas doctrineras: huellas de los tiempos coloniales

Paula Andrea Grisales Naranjo | Patrimonio

Una corta charla con Raúl Gómez Jattin

Wladimir Pino Sanjur  | Literatura

Alicias adoradas y olvidadas

Henry Vergara Sagbini | Opinión

Los trofeos del profesor Armenta

Álvaro Yaguna Nuñez | Opinión

Una raíz y dos piedras

Giancarlo Calderón Morón | Artes plásticas

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados