Opinión

De la seguridad al desarrollo social

Alfonso Suárez Arias

01/09/2015 - 05:20

 

“El avieso político interesado se preocupa mucho más de la seguridad de su puesto que de la seguridad de su país”.

El fenómeno de la desviación delictiva en una comunidad, según los investigadores sociales, se percibe a medida que el ejercicio político se va desarrollando en el país y se trasluce con la inclusión de discutibles atributos a decadentes valores morales y éticos de la sociedad.

Al enmarcar el ejercicio de gobierno con acciones provenientes de mentiras, deslealtad o intrigas dañinas, se ha ido creando un acostumbramiento de los ciudadanos a situaciones de hecho donde resaltan sin pudor, la traición, la deshonestidad, la intolerancia y aseveran con descaro y cinismo que es buen resultado político conforme a un nuevo modelo social, calculador, insensible al entorno comunal y en últimas, condescendiente con la impunidad y la injusticia.

Tal vez, éstos nuevos elementos aportados a la vida en sociedad, han ido produciendo esa condicionada tendencia al incremento y legitimación de la delincuencia y sus actos, en la necesidad de sobrevivir compitiendo para ser el más fuerte o simplemente dando rienda suelta a predisposiciones irracionales exteriorizadas cuando la  misma comunidad lo permite o lo que es más grave, cuando las autoridades han perdido esa capacidad coercitiva necesaria para mantener el orden establecido inicialmente.

Este comportamiento que afecta la vida normal del ciudadano, se ha promocionado a tal extremo que realmente coloca  al entorno comunal en esa sombría actitud de apostar por salvaguardar al menos la vida, sin importar que los bienes materiales sean usurpados y luego reciclados o comercializados ilícitamente para dar calidad de subsistencia a quienes pretenden establecer ésta actividad como normativa del avance social.

El incremento de la criminalidad y consecuente pérdida de la seguridad personal del ciudadano, obedece al desorden generalizado en  todas las instituciones, y al delicado desajuste económico e injusticia social. Razón para conducir al pueblo a la penuria de sustentar su manutención sobrepasando el hambre, ante la impotencia e incapacidad de satisfacerla con los medios normales del trabajo digno y solidaridad

La confianza en un gobierno se deriva de la seguridad física con la que goza el ciudadano y a la vez impulsa el desarrollo por la correspondencia en ambos sentidos, es así, que cualquier gobernante en ejercicio debe proponerse atacar una parte del problema nacional, desde una estratégica lucha policiva contra seis delitos cuotidianos y tipificados: homicidio, hurto, microtráfico, extorsión, contrabando y minería ilegal.

Los aportes de pie de fuerza policiva no dan la cumplida solución estructural a un fenómeno consecuente de la connivencia del gobierno  de turno con los criminales  más avezados, navegantes en riqueza y cuyas actividades no son precisamente para sobrevivir, sino para subyugar a la población dentro de unas normas acomodadas a su parecer para apuntalar su fracasado régimen político, mantenido por la criminalidad de sus propios actos.

Obliga ahora en este periplo electoral a candidatos y electores a reflexionar  y tomar acciones directas que aseguren un próximo gobierno local consiente de la realidad objetiva de establecer como prioridad de los programas y propuestas a la Seguridad como el elemento bandera, consecuente de oportunidades de trabajo, educación, salud y desarrollo integral de la comunidad.

Solo en la medida que se realice el ejercicio democrático eligiendo a los mejores, se puede evitar el atraco e inseguridad al que seguirá expuesta la comunidad con elegidos incompetentes en los concejos y Asambleas convertidos en alcahuetes de alcaldes y gobernadores propicios a la connivencia delictiva con la corrupción.

Por ello no bote el voto, acuda a las urnas y no cometa el error de reelegir la ignominia como representante del pueblo.

 

Alfonso Suárez

@SuarezAlfonso 

Sobre el autor

Alfonso Suárez Arias

Alfonso Suárez Arias

Aguijón social

Alfonso Suárez Arias (Charalá, 1956). Abogado en formación (Fundación Universitaria del Área Andina en Valledupar). Suscrito a la investigación y análisis de problemas sociológicos y jurídicos. Sus escritos pretenden generar crítica y análisis en el lector sobre temas muy habituales relacionados con la dinámica social, el entendimiento del Derecho y la participación del individuo en la Política como condicionamiento para el desarrollo integral.

@SUAREZALFONSO

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

Editorial: Las perspectivas que ofrece el Clúster vallenato

Editorial: Las perspectivas que ofrece el Clúster vallenato

En los últimos días se han divulgado varias noticias sobre la formalización del Clúster de la Música y Cultura Vallenata.  La úl...

Un atentado musical a la tranquilidad

Un atentado musical a la tranquilidad

Hace pocos días, llegué a casa después de una jornada de trabajo extenuante. Eran las 7 o quizás las 8, no recuerdo, pero definitiv...

Lo hecho, hecho está

Lo hecho, hecho está

Las tardes dominicales son tediosas, largas y aburridas porque presagian la llegada del lunes que es, para muchos, el día más difíci...

Las mentiras que se vuelven verdades

Las mentiras que se vuelven verdades

El octavo mandamiento dice muy claramente “no levantar falsos testimonios ni mentir” pero es palabra muerta sólo escrita en los ...

Un nuevo continente... de basura!!!

Un nuevo continente... de basura!!!

Les confieso que apenas pude conciliar el sueño, a las 4 de esta madrugada y la razón no fue otra que una información relativa al nu...

Lo más leído

La guacharaca: un ave representativa del Valle

José Luis Hernández | Medio ambiente

Las capillas doctrineras: huellas de los tiempos coloniales

Paula Andrea Grisales Naranjo | Patrimonio

Una corta charla con Raúl Gómez Jattin

Wladimir Pino Sanjur  | Literatura

Balzac, la voz de una quimérica idea

Francisco Arias Solís | Literatura

Alicias adoradas y olvidadas

Henry Vergara Sagbini | Opinión

¿Dormiste? ¿Qué soñaste?

Giancarlo Calderón Morón | Ocio y sociedad

Los trofeos del profesor Armenta

Álvaro Yaguna Nuñez | Opinión

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados