Opinión

La inmadurez de Maduro y el contagio de Santos

Diógenes Armando Pino Ávila

11/09/2015 - 05:50

 

Nicolás Maduro y Juan Manuel Santos / Foto: Prensa.com

El cierre de la frontera colombo-venezolana ha tenido interpretaciones variadas por parte de los mejores columnistas del país, algunas con un sesgo político exacerbados por un nacionalismo a ultranza de la época hitleriana. Con estas interpretaciones, unas apelando a la fuerza de la guardia del hermano país y la otra a través de los medios que manipulan y ejercen la fuerza y el poder de la palabra sobre una población manipulada que prende y apaga de acuerdo al capricho de dichos medios. En tanto que maduro utiliza un lenguaje ajeno a la diplomacia perdiendo la compostura en sus discursos en contra de Santos, nuestro presidente tratando de ganar la aceptación del uribismo se contagia y utiliza el mismo lenguaje madurista de dimes y diretes.

El cierre de la frontera y el consiguiente drama humanitario de nuestros connacionales han suscitado diversas reacciones que se pueden categorizar. Primero la de la derecha rancia de ambos países que condenan a Maduro por la violación de los derechos humanos de los desplazados colombianos que son expulsados del hermano país.

Esta reacción de derecha se denota en la critica a Maduro por tan desproporcionada medida y lo hace la oposición venezolana dirigida desde Miami al mejor estilo del exilio cubano, lo hace desde Colombia los partidos de derecha que para no ceder puntos ante la posición del ultra derechismo que comanda Uribe se vinculan en dicha campaña de odios y reclamos en contra de Maduro. La segunda posición la realizan los partidos de izquierda los que, como siempre, y ya es constante histórica, están divididos: una izquierda con posiciones de derecha que por estar en oposición se alinean con la ultraderecha, con las diferencias propias del discurso, estos entran con un discurso ácido y se van lanza en ristre contra la actitud del gobierno venezolano y la crítica al gobierno Santos buscando rentabilidad electoral. Otro sector se alinea al centro y asume una actitud serena, reflexiva donde busca argumentos pensados razones fundadas en la realidad y critican todo el proceso mirando lo positivo y lo negativo de Colombia y Venezuela en este conflicto fronterizo. La ultraizquierda ajusta su discurso a su propia historia y dinámica y a semejanza de  la izquierda alineada a la derecha critica a Santos y su gobierno con argumentos muy parecidos al de Uribe, diferenciándose de los otros porque no atacan a Maduro.

Hay un tercer grupo que es el de centro en el cual se alinean la mayoría de intelectuales, escritores, poetas, catedráticos, pensadores independientes que fundamentan su opinión en los innegables hechos históricos, tales como el desplazamiento forzado que sufrieron muchas comunidades acosadas primero por la guerrilla, después por la misma fuerza pública y últimamente por el paramilitarismo que arrojaron de sus tierras a los campesinos colombianos en un éxodo doloroso y sangriento conque les despojaron de sus tierras y sus bienes, en donde más de 5 millones de colombianos perdieron sus bienes y su arraigo en esta espiral de violencia que ha sacudido el país por más de cincuenta años.  

Estos últimos siguiendo esta secuencia histórica detectan que parte de esos 5 millones de desplazados se tuvieron que refugiar en los grandes centros urbanos del país, pero otros, un gran número contado en millones se refugiaron, una pequeña minoría en países como Canadá, Panamá, Chile, Europa con énfasis en España (por el idioma) pero una gran mayoría no tuvo otra opción que la de ingresar al país bolivariano de Venezuela engrosando al gran número de compatriotas que desde hace años generan trabajo y riqueza en el país hermano.

Este grupo de intelectuales no ignora que, en la frontera y a través de ella, las mafias colombo-venezolanas han instaurado un régimen criminal donde opera la ley del más fuerte y se enriquecen con el contrabando de productos electrodomésticos, gasolina y últimamente sustraen los productos básicos de la canasta familiar que el gobierno venezolano ha subsidiado. Todo esto agravado con el negocio del narcotráfico, el contrabando de gasolina y la incursión de paramilitares que buscan instaurar un clima de violencia para desestabilizar al gobierno de Maduro y por el otro lado la guerrilla de la Farc y el ELN que han convertido la frontera colombo-venezolana en una zona de distención donde reposan, planean y organizan sus estrategias guerreristas.

Por último todos los grupos le reclaman a Maduro por el desplazamiento forzado y la falta de garantías a los deportados, le critican que únicamente ataca a los paramilitares y no a las guerrillas, pero ninguno propone a Santos que si Maduro controla el paramilitarismo en su país reforzando las fronteras con la guardia y el ejército venezolano por qué Santos no hace su parte reforzando nuestras fronteras con el ejército y la policía controlando que la guerrilla no pase a territorio venezolano.

En tanto Santos y Maduro asumen a su estilo la posición gaminezca que se impuso en los gobiernos de Chávez y Uribe imperando una diplomacia de micrófonos y respuestas acaloradas que en nada benefician al sufrido pueblo desplazado de la frontera. El pueblo colombiano y venezolano se debe hermanar de nuevo y exigir pronta solución al problema para que la vida fronteriza continúe con normalidad.

 

Diógenes Armando Pino Ávila

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Sobre el autor

Diógenes Armando Pino Ávila

Diógenes Armando Pino Ávila

Caletreando

Diógenes Armando Pino Ávila (San Miguel de las Palmas de Tamalameque, Colombia. 1953). Lic. Comercio y contaduría U. Mariana de Pasto convenio con Universidad San Buenaventura de Medellín. Especialista en Administración del Sistema escolar Universidad de Santander orgullosamente egresado de la Normal Piloto de Bolívar de Cartagena. Publicaciones: La Tambora, Universo mágico (folclor), Agua de tinaja (cuentos), Tamalameque Historia y leyenda (Historia, oralidad y tradición).

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