Opinión

La miopía de los partidos “grandes”

Diógenes Armando Pino Ávila

09/10/2015 - 04:40

 

La exigencia de avales para aspirar a las alcaldías y concejos municipales hicieron que muchos de los que pretenden estos cargos se agruparan y pidieran cobijo en colectividades pequeñas y desconocidas en el departamento del Cesar, de ahí que aparecen avalados en partidos como MAIZ, ASI, AICO, etc. Ya que las camarillas enquistadas en los movimientos mayoritarios y más conocidos utilizaron todas sus malas artes para cerrarles el paso a los nuevos aspirantes. Esto hizo que las personas que simpatizaran con estos aspirantes se cobijaran también en torno a esos bandos pequeños.

Más tarde los grupos mayoritarios casados con los candidatos a gobernación, después del menosprecio inicial con que trataron a los nuevos aspirantes de alcaldía, por necesidad electoral, tuvieron que llamarlos y ofrecerles financiación en aras de que apoyaran su gobernación y dueños del poder económico tasaron a su antojo la financiación de estos y, como siempre, ofrecieron dosificarla en  partidas: al inicio de la campaña, a finales de septiembre y al final del debate. Este arreglo oxigenó a las partes pues los grupos pequeños tuvieron un flujo de dinero para iniciar su proselitismo y los candidatos a gobernación ampliaron sus posibilidades de triunfo con estas nuevas adhesiones.

Con este nuevo aire, los candidatos de los grupos pequeños, abrieron actividades en clara desventaja económica y logística en cada municipio, algunos lograron adhesiones importantes de grupos locales y alegraron sus campañas participando casi de igual a igual con los candidatos favorecidos por los partidos “grandes”. La campaña de algunos de éstos minoritarios se dispararon de tal suerte que compiten electoralmente de igual a igual, pues el apoyo popular les ha dado la bendición y hoy por hoy compiten con muchas posibilidades de éxito.

No han sido pocas las dificultadas que han tenido que afrontar, pues el camino ha estado plagado de estrategias en contra de estos aspirantes, una de ellas, y a mi modo de ver, la más preponderante es la tendencia de los candidatos a asamblea de los agrupaciones “grandes” que en su miopía casaron económicamente a los de sus partidos y le negaron a los de MAIZ, AICO, ASI y otros, la posibilidad de financiarse con el recurso que daban las asambleas. Pero la jugada le ha salido mal a los postulados a la duma departamental, pues esa forma de apostarle a los de sus propios partidos les ha negado la posibilidad de captar electores importantes en los grupos que han menospreciado y se han encontrado con que su propio invento de cercar a los grupos pequeños se les ha devuelto como un bumerang y ahora se encuentran abocados a una lucha intestina con las asambleas de sus grupos, disputándose los mismos votos en un canibalismo sin precedentes y han exacerbados los apetitos económicos de los candidatos a alcaldía y concejo de sus partidos.

Los aspirantes a alcaldía de los minoritarios han dado una lucha tenaz por conseguir el favor del electorado de sus pueblos, pero ante el cerco económico impuesto, algunos entregaron sus banderas en una huida  previsible, entregándose a los mayoritarios enfrentando el cuestionamiento del pueblo que sospecha que hubo negociación económica para la entrega. Otros de estos candidatos se mantienen con dignidad y altura y compiten con muchas posibilidades de éxito pues el votante raso se ha manifestado simpatizante de estos y con una rebeldía fuerte apuestan a ganar con estos aspirantes y han puesto en grandes aprietos a los llamados candidatos consentidos de los grupos conocidos, pues se ha demostrado que en algunos casos no son los mejores, ni están preparados para ejercer la autoridad y la administración municipal. Ante la falta de ideas y la abundancia de recursos, estos se han convertido en recicladores políticos o compradores de chatarra comprando aspirantes a concejo de tercera categoría, los que en el argot político llaman “rellenos”, es decir aspirantes que solo cuentan con su propio voto, y jugando a mostrar fortalezas los presentan desvergonzadamente en fotos en las redes sociales como si fueran trofeos de guerra y vierten especias y calumnias diciendo que han comprado a concejales honestos e incorruptibles que con dignidad desmienten sus mentiras.

En las elecciones de mitaca, las que vienen dentro de dos años, veremos a esos grupos mayoritarios detrás de los votantes de los grupos pequeños pidiendo y tasando económicamente sus votos, los que le saldrán caros y en algunos casos por el mal trato y menosprecio que sufrieron votarán por senadores de fuera del departamento privando al Cesar de una buena representación en el Congreso de la República. La política de antes, criticada por sus vicios, me parece mejor que este mercado persa de la actualidad, en ella había picaresca, ingenio político, astucia electorera. Ahora debería haber ideas y propuestas, pero no, solo hay compraventa de conciencias y negocios. “Siquiera se murieron los abuelos, sin ver como se mellan los perfiles”

 

Diógenes Armando Pino Ávila

Sobre el autor

Diógenes Armando Pino Ávila

Diógenes Armando Pino Ávila

Caletreando

Diógenes Armando Pino Ávila (San Miguel de las Palmas de Tamalameque, Colombia. 1953). Lic. Comercio y contaduría U. Mariana de Pasto convenio con Universidad San Buenaventura de Medellín. Especialista en Administración del Sistema escolar Universidad de Santander orgullosamente egresado de la Normal Piloto de Bolívar de Cartagena. Publicaciones: La Tambora, Universo mágico (folclor), Agua de tinaja (cuentos), Tamalameque Historia y leyenda (Historia, oralidad y tradición).

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