Opinión

Ellas se atreven

Fabrina Acosta Contreras

02/11/2015 - 05:50

 

A lo largo de mi vida, me he convencido que el mejor argumento son los hechos y en ellos me basaré para desarrollar la afirmación que titula estas letras: “Ellas se atreven”.

Históricamente a la mujer nada le ha sido fácil. Acceder a la educación, al trabajo digno, a la música y vivir en igualdad y con los derechos garantizados no han sido regalos que le llegan por domicilio, sino que involucran luchas y entregas para lograrlo. Debo reconocer que algunas, por diversas razones (que no juzgo bajo ninguna perspectiva), se resignan y, a veces sin ser muy conscientes, viven sometidas al absorbente patriarcado; pero son muchas (la mayoría) quienes  deciden asumir un estilo de vida empoderado y perseverante, y eso se ve reflejado en los roles de poder y los avances que se han alcanzado en temas de equidad e igualdad de géneros.

Inicié con esa explicación porque no es mi objetivo avivar paradigmas de victimización de las mujeres, sino mostrar que a pesar de que la construcción del mundo ha estado marcada por visiones masculinas-machistas; la mujer sigue contra todo pronóstico en pie de lucha, no porque así lo quiera o haya elegido, sino porque así le toca; pues nacer mujer trae consigo algunas condenas sociales y eso se puede demostrar a la luz de hechos históricos, no en vano

Poulain de la Barre[1], dijo en el siglo XVII. «Todo cuanto sobre las mujeres han escrito los hombres debe tenerse por sospechoso, puesto que son juez y parte a la vez». El hombre ha vivido la satisfacción que le produce sentirse rey de la Creación. «Bendito sea Dios nuestro Señor y Señor de todos los mundos, por NO haberme hecho mujer», dicen los judíos en sus oraciones matinales; mientras sus esposas murmuran con resignación: «Bendito sea el Señor, que me ha creado según su voluntad.» «Siendo hombres quienes han hecho y compilado las leyes, han favorecido a su sexo, y los Juris consultos han convertido las leyes en principios», afirma Poulain de la Barre.

En este sentido, es importante hacer referencia a la columna escrita por Jorge Nain titulada “Si las mujeres se atrevieran” y sobre el editorial del portal www.panoramacultural.com.co en el cual, afirman que las letras de Jorge fueron “bienintencionadas”; con esto aclaro que no es mi propósito dudar de la formalidad de Jorge y de sus buenas intenciones; pero si pretendo llevar a la reflexión de que no por decir que respetan a las mujeres, los hombres están salvados del lastre del machismo; así que machismo (seudo-enternecido) o ampliamente marcado, es machismo; y frente a esto hay que hacer pedagogía y mostrar otras perspectivas, pues no condeno a los machistas, sino por el contrario les compadezco por la carga psicoafectiva que eso representa, por lo cual, siempre que veo a un hombre viviendo realmente un estilo de – nueva masculinidad- siento que la esperanza de la transformación se mantiene.

El título de Jorge (bienintencionado o no) me llevó a varios interrogantes: ¿Desconoce Jorge que las mujeres históricamente se han atrevido? ¿Olvida que los logros de las mujeres en las diferentes áreas profesionales, culturales, sociales o políticas han sido producto de su constancia? ¿No recuerda las dificultades que tiene una mujer que hace vallenato comparado con las oportunidades que pueden tener los hombres? O mejor ¿En el amplio conocimiento que tiene sobre música vallenata, no tiene en cuenta las historias de exclusión hacia ellas, teniendo como resultado pocos casos de las que han logrado posicionamiento? (aclaro que no por ello la lista de las que hacen música vallenata es corta).

No juzgo lo que expone, porque como columnista tiene la libertad de hacerlo y no hago referencia a temas vallenatos pues no soy experta en ello, a lo que apunto  es a la perspectiva de género; pues es importante incluir dicha perspectiva como categoría de análisis, dado que el machismo les juega una mala pasada a quienes lo portan, pues pueden estar convencidos que son los menos machistas, pero el peso de los modelos patriarcales no les deja libres.

Jorge en su columna refiere entre otras cosas que:

Históricamente, la mujer ha sido la principal musa que hemos tenido los vallenatos para componer nuestras canciones… para bien o para mal… Se ha enfatizado recientemente en el machismo del vallenato y especialmente en la manera como se le canta ahora a la mujer, porque todos sabemos que en sus comienzos se le galanteaba y hoy todo ha cambiado.

Ahora, como la mujer también compone y canta vallenato -lógicamente que no en la misma proporción del hombre-, la pregunta que me hago en esta entrega es ¿Cuál será la forma de la mujer de cantar al amor y al desamor de los hombres? ¿Serán capaces las mujeres en las composiciones de enrostrarles a los hombres, de la misma manera en que hoy algunos de nosotros lo hacemos con ellas?

¿Será que las mujeres vallenatas se atreven algún día a  cantarnos de frente canciones antimachistas como lo hace en México Paquita la del Barrio?... Y por último, mujeres, las exhorto a que prueben y nos compongan y canten todo lo que dicen sentir en nuestra contra. Sería bueno ver y escuchar la otra cara de la moneda.

Como dice Jorge – lógicamente- no en la misma proporción que los hombres, se da la visibilización de las mujeres en el mundo y mejor aún en el mundo vallenato; nos falta aprender mucho a los hombres y a las mismas mujeres, por ejemplo a vivir en hermandad, ese sí que es un reto; a no vernos como competencia y a tener claro, que para erradicar el machismo no es necesario replicar conductas machistas.

No me imagino a la maestra Rita Fernández o a Maria José Ospino, componiendo letras que busquen competir con “la yuca y la tajá”, “ la materialista” o “la santa”, no necesitamos paquitas las del barrio, requerimos mujeres empoderadas que no se le arruguen a los muchos NO que se encontraran en su intención de grabar una producción musical, o brindar un concierto en el marco de un festival (por costumbre incluyente para los hombres y no para las mujeres) o con el carácter tan establecido que en el momento de lograr sus metas soporten que le adjudiquen dichos logros a que no fue por su talento, sino por el “marido millonario” que la ayudó o porque ella “está muy buena” y demás  comentarios erotizados que anulan las capacidades de las mujeres; y no solo pasa en el vallenato, también pasa en la política, en lo laboral o en lo profesional; con esto afirmo que el problema no es lo que Jorge haya postulado pues es su libertad (bienintencionada) de opinar; sino que para llegar a reflexionar sobre las mujeres y su participación no es necesario retarlas a que repliquen lo que debemos erradicar; y con todo argumento termino afirmando que las mujeres si se atreven a parir sueños aunque estos vengan de cola y deba pujarlos sin ningún tipo de anestesia.

Como cierre magistral evoco a Camila vallejo:

Respecto de las mujeres, cuando buscan trabajo, además de calificación se le pide presencia y no basta con que sean amables y generosas, sino que deben además ser graciosas, simpáticas y coquetas, pero no mucho. Se les exige estar presentables y cuando juzgan que se ha pasado un milímetro, se les critica por presuntuosas. Se les elogia por ser madres y se les excluye por tener hijos. De la mujer se sospecha cuando es joven porque desestabiliza a la manada y se le rechaza cuando los años pasan porque ha perdido competitividad. Es excomulgada por fea y también cuando es bella. En el primer caso se dice que es repulsiva, en el segundo provocadora. Cuando no es lo uno ni lo otro la tildan de mediocre”.

 

Fabrina Acosta



Referencias: 

Sobre el autor

Fabrina Acosta Contreras

Fabrina Acosta Contreras

Evas&Adanes

Nieta de Rita Contreras, leyenda viva de 109 años. Escritora e investigadora Guajira, psicóloga, Magister en estudios de género, Magister en Gestión de Organizaciones y Especialista en Alta Gerencia. Creadora de la Asociación “Evas&Adanes” desde la cual lidera diversas iniciativas ciudadanas como los foros “La Mujer en el vallenato”, “Tejiendo esperanzas por la Guajira”, el programa radial Evas&Adanes, entre otras. 

Ha recibido reconocimientos por la causa que lidera tales como: Joven sobresaliente de Colombia TOYP 2018 (JCI Colombia), máxima distinción del departamento de La Guajira medalla Luis Antonio Robles, personaje diez en el departamento de Amazonas, medalla a Mujer extraordinaria con proyección social otorgada por la Asociación de Mujeres de la Guajira. 

Ha sido columnista por más de 10 años de varios medios puntualizando temas de género y derechos de las mujeres, así como las causas por la guajira. Es autora de los libros Mujer Sin Receta: Sin Contraindicaciones para hombresEvas culpables, Adanes inocentes”, “De esas costumbres que hay en mi tierra: una mirada a los imaginarios sociales de la violencia de género”, “Mujeres sin receta: Más allá de los mitos”.

 

@Facostac

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