Opinión

App UBER, la empresa fantasma

Eber Patiño Ruiz

02/11/2015 - 05:40

 

Al leer todos los informes y las denuncias sobre la plataforma tecnológica UBER, no solo en nuestro país, sino alrededor del mundo donde funciona este nuevo modelo de negocio, entendemos que ha permitido mejorar las condiciones de vida de millones de personas mientras que otro tanto aseguran que han perdido sus empleos o disminuido sus ingresos por culpa de ese mismo dispositivo.

Más allá de saber cómo funciona esta aplicación, que no es otra cosa que una aplicación como cualquier otra de las que hay por miles y suplen una necesidad para cada persona, habría que preguntarse: ¿Por qué no prohibir aquellas App, que espían las llamadas, que bloquean las cuentas bancarias, que se roban la señal Wifi, que son virus disfrazadas en los celulares, que encriptan y suplantan la identidad de los usuarios? ¿Por qué estas aplicaciones no reciben ninguna sanción, y no son denunciadas de manera abierta, como si lo han hecho con el señor UBER?

Hay varias hipótesis:

El negocio de los cupos de taxis manejados por las cooperativas —que de solidaridad no tienen nada es donde está el verdadero problema. ¿Cómo es posible que en nuestro país, para poder trabajar y ganarse la vida honradamente, sea necesario al momento de comprar un taxi, tener obligatoriamente que pagar disque el derecho de estar en una cooperativa como afiliado para poder circular por la calle y prestar el servicio, pagando un cupo por el automóvil superior al valor del mismo? Eso no tiene razón de ser, y aparte de eso, pagar mensualmente una cuota de administración; si eso no es usura, descaro, ensañamiento con la necesidad del prójimo, entonces cómo se le puede llamar, porque en efecto no es un servicio, sino un abuso.

No es un secreto que los señores taxistas en Colombia, son una fuerza de trabajo importante, pero que lastimosamente están estigmatizados y no es para menos, dado los altos índices de criminalidad, fleteo y robo, lo mismo violaciones y micro tráfico, todos estos factores le han dado a este oficio un señalamiento y desconfianza ciudadana.

A todo lo anterior se le suma que este oficio, es el escampadero de miles de personas, que al no encontrar otra opción de empleo, salen a las calles a ganarse la vida manejando un taxi. Pero en el fondo hay un problema aún más agudo, y es la falta de educación y capacitación en herramientas tecnológicas, que hoy están al servicio de todos y que, para unos cuantos miles, estar conectados a la internet, por medio de chat, o redes sociales, u otras aplicaciones, les ha traído beneficios económicos y son los ganadores de esta apuesta por la tecnología y la innovación; otros por el contrario, apenas si pueden contestar el humilde celular que los acompaña; ellos en su mayoría, son personas mayores de cincuenta años que son apáticos a la modernidad y prefieran seguir con el radio y escuchar la operadora las 24 horas y no pasar a los GPS; para ellos el señor UBER es su mayor enemigo, un enemigo fantasmal muy poderoso que los tiene contra la pared.

Y esa ignorancia tecnológica es el caldo de cultivo para los empresarios del transporte público, que tienen gran poder e influencia en la política y han hecho hasta lo imposible por hacernos creer que UBER es un monstruo al que hay que atacar por todos los frentes.

¿Por qué?

La respuesta es muy sencilla, se les acaba la gallina de los huevos de oro, pierden valor los cupos y los taxistas se retiran de las famosas cooperativas, para abrirse paso a otro modelo de negocio, más rentable y seguro.

Las encuestas están a la luz de todos, no es un secreto que el servicio de taxi es pésimo e inseguro, nunca están cuando se necesita, los señores eligen las carreras a su conveniencia, son mal educados (no todos y no puedo generalizar), hago claridad porque hay señores intachables.

¿Qué de malo hay, en que usted como usuario de servicio público, quiera ir a cualquier lado de la ciudad en un buen carro, con aire acondicionado, silletería de lujo, chofer bien elegante, le abran la puerta, le pongan la música de su preferencia y demás atenciones que usted como usuario se merece, si eso en nuestro país no es posible. Entonces, donde si es posible ir y pagar por este servicio?

Parece que para los señores empresarios de transporte de nuestro país esto es un delito y nos están gritando al oído que no somos merecedores de las cosas buenas que pueda comprar el dinero y nos están encasillando que debemos usar su mal servicio.

Ese es el trasfondo del asunto. No es que el señor UBER sea malo, sólo que la tecnología llega y no pide permiso para entrar, sólo llega y se queda, y eso es lo que está pasando en nuestra Colombia, no estamos preparados para afrontar los retos tecnológicos, con la gravedad que nuestras leyes en materia de transporte son viejas y obsoletas, se legisla para reprimir y castigar al infractor y no para educarlo y sensibilizarlo.

El vacío jurídico con el que se enfrentó el gobierno en materia de regulación de transporte público, al llegar el señor UBER y ver el camino despejado para empezar a trabajar, es la muestra de que la tecnología lo cogió de sorpresa y tuvo que legislar a regañadientes presionado por los intereses particulares y no por el bien general de todos los colombianos.

UBER también es rechazado en muchos países, porque tienen las mismas falencias que nosotros, y es que, cuando uno cuenta que un señor es dueño de seis mil taxis en Bogotá, dos mil quinientos en Cali y dos mil en Medellín aplicando el mismo modelo de cooperativa asociada de usuarios, tiene el poder para influenciar a sus trabajadores y bloquear las calles y hacer todo el escándalo que han hecho y seguirán haciendo más adelante, porque están luchando con un fantasma, con un señor llamado UBER que tiene el don de la ubicuidad y que, por supuesto, si está en todas partes es porque hay personas como usted y como yo, que nos gusta sentirnos bien.

Ésa es la realidad. Si todos los señores taxistas se pusieran de acuerdo en estudiar y descubrir las bondades de la tecnología, pasados unos cuantos meses su nuevo jefe sería el señor UBER y desde la comodidad de la casa, recibiría los pedidos, ahorraría combustible, descongestionaría las calles, ayudaría al medio ambiente, tendría una mejor relación con la familia, trabajaría menos y ganaría más y otros tantos beneficios que ofrece el señor UBER.

El peor de los fantasmas, es el miedo del hombre a descubrir que es capaz de cambiar el mundo.

 

Eber Patiño

@Eber01 

Sobre el autor

Eber Patiño Ruiz

Eber Patiño Ruiz

Hablemos de…

Eber Alonso Patiño Ruiz es comunicador social, periodista de la Universidad Católica del Norte Sede Medellin, Antioquia. Su gran pasión es la radio y la escritura. Tiene dos novelas terminadas y una en camino, un libro de cuentos y otro de historias fantásticas; tres libros de poesía: Huellas, Tiempos y Expresión del alma.

@Eber01

1 Comentarios


Jairo Tapia Tietjen 06-11-2015 07:12 AM

Dice el Mr Summell, gran gurú de las finanzas, exsecretario del Tesoro y asesor de Obama, rector y profesor emérito en Harvard, que UBER es una muestra de servicios del futuro que ya tenemos adportas: una empresa que no posee un solo vehículo, sino que pertenecen a miles, y que se valen de las TIC para su exitosa operación, sin el lastre del monopolio vergonzoso y provinciano que muestran las cooperativas rapaces y acumuladoras de capital; a progresar, pues; ¡Bon Sort!!

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