Opinión

La adopción gay, otra lucha ganada

Eber Patiño Ruiz

10/11/2015 - 04:20

 

Perder la memoria en una sociedad, es perder la raíz y la esencia de donde viene y hacia dónde va. Hoy el gran debate gira en torno a la decisión que tomó la Corte Constitucional de aprobar la adopción de hijos entre parejas del mismo sexo o monoparentales, una decisión que estaba en remojo desde el mes de marzo del presente año y que hoy por fin, vio la luz al final del túnel.

Se trata de un largo camino de más de 20 años, y que hoy recoge sus frutos pese a las diversas opiniones encontradas de una sociedad machista, egoísta e hipócrita que señala con el favor de la iglesia una manera de darle el derecho a un niño de tener una familia como bien lo expresa la Constitución colombiana.

Pero más allá de estas componendas jurídicas, hay otros argumentos de peso que no estaban contemplados a la hora de adoptar un niño y era la violación al derecho de igualdad consagrado en la carta Magna y un limbo jurídico donde no existe técnicamente una norma, derecho o ley que diga que la adopción es solo para parejas heterosexuales y no monoparentales, e implícitamente se le estaba negando al niño todos sus derechos: a tener una familia, un nombre, educación, nacionalidad, vivienda, protección, amor, atención médica, alimentación.

Porque existe una disyuntiva:

¿Por qué dos personas del mismo sexo, trabajadores, responsables, financieramente estables, emocionalmente definidos en su proyecto de vida de querer formar un hogar y tener unos hijos legalmente reconocidos por la ley, no puedan criar a un niño que carece de amor, de afecto, de caricias y de apoyo, sin que ello constituya un hecho de que, viendo a dos hombres y dos mujeres como sus padres, sea la condición para desviar su inclinación sexual por una u otra tendencia?

La otra razón:

¿Quiénes son los que abandonan a los niños recién nacidos? ¿No son acaso sus padres biológicos por la razón y las circunstancias que fueren? Entonces porque no se condena a los padres irresponsables que traen hijos a este mundo a llenar los cordones de miseria en la sociedad. En este debate, entra el aborto, que es mejor interrumpir a tiempo, que no dejar que venga al mundo un niño que ya de plano tienen en sus genes el rechazo de sus padres y como si fuera poco, el estado no cumple con su cuota de responsabilidad con las trabas que hoy tienen el ICBF, de no dar un hijo en adopción hasta que no se investigue hasta en la cuarta o quinta línea de consanguinidad la entrega del niño a sus familia natural; pero que le va importar la crianza de un niño a los familiares cercanos, si apenas pueden con los que tienen que son fruto de su dolor, para criar a un niño consecuencia de la irresponsabilidad de sus padres.

Por fortuna o por desgracia:

Existen personas que no pueden tener sus propios hijos y ven en la adopción un salvavidas y una manera de constituir una verdadera familia, y es aquí donde nace el nudo borgiano, donde la adopción gay entra a replantear las medidas y las leyes de nuestro país, mientras que en más de una veintena de países en todo el mundo tienen desde hace tiempo una política de adopción entre parejas del mismo género y hoy son familias felices, en Colombia siguen miles de niños esperando quien les dé el beso de buenas noches no importa que sean hombres o mujeres, solo porque a unos señores caducos y centrados en viejos modelos y preceptos morales que ya hoy son obsoletos y desdice mucho de su inteligencia racional para educar y legislar en tiempos de cambio como los que hoy vivimos.

Bien lo dijo la Congresista Angélica Lozano en su trino al conocer la decisión de la Corte “los hijos adoptados son deseados” y esto debería ser un argumento más de peso para tener en cuenta, ya que la gran mayoría de los embarazos no son planificados ni deseados, y desde esa misma concepción  parte la razón por la que hay tantos niños abandonados a su suerte, y que además adentrándonos un poco más en la siquis de la madre, quien es la que en última instancia toma la decisión de abandonar a su hijo, su deseo es que encuentre una familia que lo pueda criar. Si ese es su deseo interior, por qué entonces se rompe ese deseo y se deja en manos de personas prejuicios y mentecatos, que lo único que hacen es hacer más tedioso el viacrucis del inocente niño.

La adopción gay es una realidad en nuestro país, teniendo en cuenta los hechos históricos que han marcado y estigmatizado a la comunidad LGBTI, cuando apenas hace 27 años ser homosexual era un delito y solo en la Constituyente del 91 empezaron a ganar gradualmente derechos como: poder cambiar el nombre en una notaría, se les reconoció que su orientación sexual no era un impediente para ejercer la docencia; afiliar a sus parejas a la seguridad social; tener visitas conyugales en las cárceles etc.

Ahora solo falta que se dicte la sentencia para que el matrimonio gay también sea una lucha ganada en la guerra por la igualdad de género y no la igualdad de ideas de unos cuantos que ya están viviendo tiempo extra y el diablo necesita adoptar unos cuantos hijos más para renovar sus fechorías.

 

Eber Patiño Ruiz

Sobre el autor

Eber Patiño Ruiz

Eber Patiño Ruiz

Hablemos de…

Eber Alonso Patiño Ruiz es comunicador social, periodista de la Universidad Católica del Norte Sede Medellin, Antioquia. Su gran pasión es la radio y la escritura. Tiene dos novelas terminadas y una en camino, un libro de cuentos y otro de historias fantásticas; tres libros de poesía: Huellas, Tiempos y Expresión del alma.

@Eber01

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