Opinión

El machismo mata: ¿Nos resignaremos a morir?

Fabrina Acosta Contreras

22/11/2015 - 22:30

 

"Yo diría que el machismo, tanto en los hombres como en las mujeres,

no es más que la usurpación del derecho ajeno. Así de simple".

―Gabriel García Márquez. 

La violencia basada en género causada por el machismo, es quizás una de las barreras más arraigadas que impide el desarrollo mundial; lamentablemente pareciera que se ha  naturalizado tanto esta situación adversa, que la respuesta a sucesos violentos no trasciende el asombro (momentáneo) generado por  el auge de noticias recreadas con imágenes de las víctimas.

La realidad de la violencia basada en género es caótica y merece una respuesta más contundente; pues según el instituto de medicina legal reporta que en Colombia cada 2 horas una mujer es violada y cada 8 minutos una mujer es maltratada, es decir, que mientras escribo estas letras y tú las lees, una mujer está en silencio padeciendo el dolor de la violencia y condenada a la impunidad y en peores casos al peso de la condena social con la frase: “Algo hizo para que la maltrataran”.

Solo una mujer violentada es demasiado, pero estudiar las estadísticas nos permite reconocer que estamos frente a una grave problemática, que no afecta exclusivamente a las víctimas directas o los victimarios, sino a todo el sistema social.

El machismo nos está matando y aunque no se hagan grandes inversiones como en casos de algunas epidemias o no se cure con una pastilla mágica de solución inmediata o se logre prevenir con una vacuna, es claro que estamos como sociedad dejándonos matar por el machismo, y por omisión u acción somos culpables de esta situación, pregunto: ¿Que debe suceder para que el machismo se considere una letal epidemia que nos está matando sistemáticamente?

Cuando hay brote de enfermedades como el Dengue (por ejemplo),  todos hablan de ello, se invierten presupuestos pues hay que evitar su propagación y eso está muy bien pues se debe preservar la vida, pero mi reflexión va encaminada a que el machismo es igual que esas epidemias, pero la diferencia es que no se está considerando un problema  público, social y de salud, sino como parte de la cultura.

Según un estudio publicado el pasado 8 de Agosto por el Instituto Nacional de Medicina Legal, durante el primer semestre del 2013 fueron asesinadas 514 mujeres en Colombia.  

En los primeros seis meses del 2013, se registraron 15.640 casos de violencia intrafamiliar en el país. Adicionalmente, se denunciaron 12.048 hechos que involucran la violencia de pareja, de lo cual, el 90% de las víctimas son mujeres

El observatorio de asuntos de género (OAG) de la Alta consejería presidencial para la mujer presentó en el año 2011 el comportamiento del homicidio entre el año  2007 a 2011, siendo asesinadas 1207 mujeres en el año 2007, 1523 en el 2009,  1440 en el 2010 y 1411 en el 2011, El número de mujeres víctimas de Homicidio presenta un incremento si se compara el número de casos a inicio del quinquenio (2007) comparados con los casos del 2011.

Pero ante este panorama que contradice toda noción de la garantía de los derechos humanos, existe un agravante y es la impunidad; pues las víctimas son revictimizadas, lo cual, demuestra que el sistema no está preparado para enfrentar los abruptos impactos del machismo, es decir, pareciera haber protección a los victimarios que siguen cometiendo violencia de manera reiterativa sin tener una atención especial a su problema de salud mental, no reciben castigos de la ley ni reproche social, pues en la mayoría de los casos se hace referencia a que el victimario es “buena  gente y que debió ser la mujer que lo provocó hasta que la debió golpear”.

Y este panorama de impunidad se devela en el “Informe de rendición de cuentas 2008-2009” de la Fiscalía (2009), en el cual, dicha entidad afirma que es alarmante el estado de impunidad en el que se encuentran los casos de violencia sexual que llegan a las instancias judiciales colombianas; reportando que la impunidad para estos casos es del 98,62%.

De igual manera, en la totalidad de delitos denunciados de todo tipo de violencias se presentan índices de “impunidad del 90,5% y respecto a las condenas el índice de impunidad es del 99,9%. El 85% de las personas que infringen la ley penal son los hombres y el 15% son mujeres”.

Al respecto la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, hace referencia al concepto de impunidad, definiéndola como un:

“Grave problema social, de ausencia de penalización y denegación de justicia, evidencia la falta de voluntad política para garantizar derechos de ciudadanía. (Comisión Interamericana de Derechos Humanos, 2009).

En este sentido, nos está matando el machismo, lo cual, genera impunidad e instala una cultura de violencia hasta llegar a naturalizarla; la asumimos como parte de nuestras vidas y se asumen criterios de resignación refiriendo que “El caribe o Colombia es un territorio machista”, pero esto mata la esperanza social, la convivencia, la posibilidad de igualdad y equidad de género y nos alejamos del real desarrollo social.

La realidad es que el machismo nos está matando y es necesario que en las agendas públicas deje de ser un tema de relleno y sea estructuralmente trasversal a todo el proceso político/administrativo y que la ciudadanía reconozca que su rol activo es fundamental para erradicar la indiferencia, es decir, se hace pertinente posicionar la contracultura del machismo que sería la de la igualdad y equidad de género. Y para ello, es necesario que la violencia contra la mujer es un asunto público, es decir, un problema político, cultural  y social que nos afecta a todos y todas; en este sentido la causa igualitaria, debe trabajarse desde el enfoque de derechos y desarrollo humano integral.

No nos dejemos matar del machismo, estamos a tiempo.

 

Fabrina Acosta Contreras

Sobre el autor

Fabrina Acosta Contreras

Fabrina Acosta Contreras

Evas&Adanes

Mujer natal de la hermosa tierra Guajira, nieta de Rita Contreras mujer de 105 años leyenda viva de Villanueva, es Psicóloga, Magister en Gestión de Organizaciones y Especialista en Alta Gerencia, Magister en estudios de Género y violencia intrafamiliar, ha realizado diversos diplomados en gerencia social, trabajo con comunidades indígenas e infancia.

Creyente absoluta del Arte en todas sus manifestaciones, considera que la literatura es el camino a la libertad pacifica de los pueblos. Amante fiel de la lectura y firme aprendiz del arte de escribir. Eterna enamorada de las tertulias y del arte en general, encuentra en ello el camino adecuado para el desarrollo social.

Es creadora y directora de la Asociación “Evas&Adanes” desde la cual, lidera diversas actividades de ejercicio ciudadano como la iniciativa cultural denominada: Foro concierto La mujer en el Vallenato, programa radial con perspectiva de género, foro Tejiendo esperanzas, acompañamiento a entidades en temas de equidad e igualdad de género. Entre otras. 

Autora del libro "Mujer Sin Receta: sin contraindicaciones para hombres", y del libro "Evas culpables, Adanes inocentes".

@Facostac

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