Opinión

No ser como Underwood

Carlos Cesar Silva

22/12/2015 - 06:30

 

Creo que casi siempre las sugerencias espontaneas son inutilizadas por el ego. Es difícil conseguir que una persona cambie su forma de ser, más cuando se trata de un político que adopta un método dogmático para conquistar y ejercer el poder: “Esto funciona así”, suele decir para justificar su comportamiento. No obstante, me atreveré a hacerles una invitación a quienes a partir de enero de 2016, tendrán la responsabilidad de tomar las decisiones públicas en el contexto regional: alcaldes, concejales, gobernadores, diputados, secretarios, entre otros.

Quiero recomendarles que vean (si no lo han hecho) House of cards, una serie estadounidense que se estrenó por Netflix en el 2013 y que lleva hasta ahora tres fascinantes temporadas. Se trata de una adaptación de una miniserie británica del mismo nombre, que se inspiró en una novela de Michel Dobbs y se transmitió por la BBC en 1990. Su éxito ha sido categórico, la crítica especializada no ha negado el mínimo piropo, la ama. Ha obtenido varios premios Emmys y Globos de Oro por su dirección, fotografía y reparto. Para muchos, me incluyo de primero, es un vicio. Las buenas series siempre se convierten en eso: desenfreno, delirio.

Con House of cards podrán corroborar que la corrupción no solo merodea por el mundo subdesarrollado, que la trampa es universal como el amor. Esta producción de Beau Willimon, muestra todos los elementos putrefactos de la política: avaricia, traición, humillación, venganza, muerte. El congresista sureño Francis Underwood y su esposa Claire, están dispuestos a matar y a comer del difunto para adueñarse de Washington. Utilizan su innegable inteligencia para manipular a políticos de alto rango, mandos medios, empresarios, periodistas, mejor dicho, a todo aquel que se oponga a sus propósitos.

Analicen con cuidado a Underwood. Él, quien es el núcleo del drama, encarna las diferentes conductas de la política perversa. Su obsesión de ser presidente de los Estados Unidos, lo adentra en un juego donde aplica a la perfección una frase suya: “Solo hay una regla: cazar o ser cazado”. Underwood es codicioso, hipócrita, embaucador, despiadado, asesino. Tiene éxito personal en la búsqueda del poder, pero su castillo de naipes se puede derrumbar en cualquier momento, no siempre será el cazador que sale intacto.

Ver House of cards les servirá para reflexionar sobre el manejo del Estado, para comprender cómo es el juego en otros escenarios. Aunque es una serie de ficción, desnuda situaciones que vivirán a diario y que surtirán efectos en la sociedad. La fórmula de Underwood para hacer política es tradicional, o sea sucia y efectiva. La pueden usar o más bien continuar usando para alcanzar victorias individuales, que serán efímeras y adversas a los intereses colectivos. Sin embargo, no olviden que tienen otra opción: no ser como Underwood, reto que los obliga a nadar en contra de la corriente, a soportar que los traten como a unos bichos raros. Si asumen ese compromiso, no se llenarán los bolsillos de plata, ni los invitarán a parrandas, ni tal vez llegarán a ser presidentes, pero tendrán la conciencia y las manos limpias.  

 

Carlos César Silva

Sobre el autor

Carlos Cesar Silva

Carlos Cesar Silva

La curva

Carlos César Silva. Valledupar (Cesar) 22 de noviembre de 1986. Abogado de la Universidad Popular del Cesar, especialista y magister en Derecho Público de la Universidad del Norte. En el 2013 publicó en la web el libro de artículos Cine sin crispetas. Cuentos suyos han sido publicados en las revistas Puesto de Combate y Panorama Cultural. Miembro fundador del grupo artístico Jauría. Cocreador del bar cultural Tlön.

@ccsilva86

2 Comentarios


Hanner L. 22-12-2015 02:53 PM

Interesante serie, tu escrito es un buen llamadó. Ese mundo de la política es cómo una cordillera, con altos y bajos, pero sobre todo se encaran con muchas situaciones que ponen en juego hasta la tranquilidad mental del más avezado. Que reine el bien común, las buenas prácticas y sobre todo ese amor por el servicio.

Orlando Fénix 24-12-2015 09:52 AM

Magnífico texto, bien escrito, va directo al tema sin circunloquios y adopta una posición clara.

Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

Un caos al estilo de Kafka

Un caos al estilo de Kafka

  Sí, la UPC huele a caos. Su inestabilidad jurídica está produciendo una crisis directiva y económica. El Consejo de Estado ha...

Diario de un despecho tricolor

Diario de un despecho tricolor

Día 0: 6:00 am: Hoy juega mi selección, me pongo la camiseta desde temprano y sé que vamos a ganar, ya el pollo Alberto, el elefant...

El Galeón San José

El Galeón San José

Cuenta la historia que el Galeón San José era un emblemático barco de la flota española, que por su poderío ofensivo era utiliza...

La cultura del olvido

La cultura del olvido

Es habitual escuchar a la mayoría de la gente que vive en Valledupar, hablar con enojo o desesperanza sobre los múltiples problemas...

Aullar para qué, si ya está la leche derramada

Aullar para qué, si ya está la leche derramada

“Casarse por segunda vez es el triunfo de la esperanza sobre la experiencia”, Samuel Johnson. Perdimos aquellos colombianos espera...

Lo más leído

¿Cómo y cuándo nació el reggaetón?

Redacción | Música y folclor

Demostración

Diego Niño | Literatura

El paraíso terrenal queda en el Magdalena

Arnoldo Mestre Arzuaga | Otras expresiones

El día que desapareció el Frente Nacional en Colombia

José Joaquín Rincón Cháves | Ocio y sociedad

El Churiador, un periódico samario curioso del siglo XIX

Annabell Manjarrés Freyle | Periodismo

Conversaciones con un juglar sabanero: Adolfo Pacheco

Alejandro Gutiérrez De Piñeres y Grimaldi | Música y folclor

Dostoievski sigue vigente

Brayan Buelvas Cervantes | Literatura

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados