Opinión

La paradoja de un “defensor”

Fabrina Acosta Contreras

01/02/2016 - 04:30

 

Jorge Armando Otálora / Foto: La Otra Cara

Las violaciones son una realidad mundial.

 Tanto en los países ricos como en los pobres,

 pese a las diferencias culturales, religiosas y sociales,

las mujeres siguen consideradas frecuentemente con meros objetos.

Sandrine Treiner

Durante los últimos días he sabido sobre diferentes criterios, opiniones o entrevistas que ilustran de una u otra manera, la situación en la que el Defensor del Pueblo Jorge Armando Otálora es acusado de acoso laboral y sexual, en contra de una de sus colaboradoras, es decir, una mujer.

La paradoja de un defensor del pueblo es que termine siendo defendido y (peor) justificado por sus acciones; apoyado por algunos periodistas que fácilmente dejan ver que tienen dudas de quien acusa de acoso al “defensor”; es decir, de Astrid Helena Cristancho y que demuestran el interés de que su amigo o su “defendido” quede como el hombre más enamorado, sutil y entregado.

Gran paradoja la del defensor que es defendido en lugar de defender, que sale muy sereno, jovial y expresivo a dar diversas entrevistas, casi que dando clases de enamorado enloquecido que ante tanta belleza su único pecado fue erotizar algunas conversaciones y (dice entre líneas) que en líos de pareja nadie se puede meter; haciendo honor al mito que arraiga conductas machistas, en las cuales, las mujeres son percibidas como objeto y propiedad de un hombre que para este caso, tiene un cargo de poder y muchas relaciones que lo blindan. Lo primero que debió hacer sin dejar pasar tantos días y antes de dar entrevistas, fue renunciar o en su defecto el presidente pedirle de inmediato la renuncia como decisión ejemplarizante.

El abuso de Otálora no solo es contra Cristancho, sino contra todo un pueblo, una sociedad; y esto se comprueba en las diversas entrevistas, en las cuales, justifica de manera equivocada la defensa de las acusaciones que recibe, especialmente en la entrevista realizada por Vanessa de la Torre, en la cual, tuvo todo el tiempo para buscar convencer que él ha sido un hombre respetuoso y la periodista provocaba la repetición de afirmaciones, en las cuales, él está (supuestamente) obligado por una mujer herida a develar la hermosa relación que sostuvieron; pero esto no se trata de eso, la reflexión debe llevar más allá de prejuicios que solo arraigan practicas violentas.

He podido leer algunos trinos u opiniones en las redes sociales en las cuales, algunas mujeres afirman que “La actitud de Astrid es propia de una mujer herida por la ruptura de la relación” “Que el defensor se ve seguro en sus opiniones y entrega declaraciones con facilidad y que ella no sale a decir la verdad” “que a él se le nota una tranquilidad y la aceptación del rompimiento de la relación”

Esto corresponde a una cultura de culpar a las víctimas y justificar a los victimarios, es historica la costumbre social de no tener solidaridad con las víctimas y de buscar alguna excusa para el victimario, porque hasta ser atractiva puede ser usado en su contra.

Me permito citar una de las declaraciones, que debe llevarnos a reflexionar respecto a los perfiles de las personas que asumen cargos que tienen que ver con temas de derechos humanos, género, poblaciones y gestión social; también sobre la perspectiva de género y al respeto por las mujeres.

En adelante cito apartes de lo expuesto por Susana Rodríguez:

Defensora delegada para los Derechos de la Mujeres y Asuntos de género de la Defensoría del Pueblo, expresó su respaldo la gestión del defensor, a través de un comunicado asegura que la Defensoría a través, de esta oficina ha alcanzado grandes logros en materia del respeto a la mujer, en la reducción de la violencia de género y en acciones para prevenir el flagelo, en especial en la población vulnerable del país.

La funcionaria señaló que en aras de respaldar el trabajo que han venido realizando y evitar que se desdibuje la labor de la entidad en esa materia, es necesario hacer un llamado a los entes de control e investigación del país, para que adelanten los procedimientos pertinentes con diligencia, en el marco de los derechos de las mujeres y respetando el debido proceso y las garantías a la defensa del defensor del Pueblo, Jorge Armando Otálora.

Dicha comunicación se conoció, después de que uno de los funcionarios más cercanos al defensor, Manuel Castro, delegado para Asuntos Constitucionales, renunciara a su cargo y solicitara que Otálora se defienda de las denuncias por acoso laboral y sexual, fuera del cargo.

Hasta el momento en el cual, escribo estas letras el “defensor” continúa en su cargo, dicen los medios que le quedan pocas horas a Otálora como defensor, pero en realidad, lo importante aparte de la renuncia, es que esto no se quede en el furor de una noticia de pocos días, es preciso que como sociedad entendamos que no se trata de un problema efímero que en poco tiempo es un “periódico de ayer”; es tiempo de hacer consciencia de que esto no es un juego de defender a unos y condenar a otros, sino de transformación cultural, dignidad y rehumanización. Así mismo, es preciso prestar atención sobre  los vacíos de la justicia, pues la impunidad no puede ser la respuesta (más) común dada a los casos de violencia basada en género, específicamente, la de tipo sexual.

 

Fabrina Acosta 

Sobre el autor

Fabrina Acosta Contreras

Fabrina Acosta Contreras

Evas&Adanes

Nieta de Rita Contreras leyenda viva de 108 años. Escritora e investigadora Guajira, Psicóloga, Magister en estudios de género, Magister en Gestión de Organizaciones y Especialista en Alta Gerencia. Es creadora de la Asociación “Evas&Adanes” desde la cual, lidera diversas iniciativas ciudadanas como los foros “La Mujer en el vallenato”, “Tejiendo esperanzas por la Guajira”, Programa radial Evas&Adanes, entre otras.

Ha recibido reconocimientos por la causa que lidera tales como: Joven sobresaliente de Colombia TOYP 2018 (JCI Colombia), máxima distinción del departamento de La Guajira medalla Luis Antonio Robles, personaje diez en el departamento de Amazonas, medalla a Mujer extraordinaria con proyección social otorgada por la Asociación de Mujeres de la Guajira.

Ha sido columnista por más de 10 años de varios medios puntualizando temas de género y derechos de las mujeres, así como las causas por la guajira; es autora de los libros Mujer Sin Receta: Sin Contraindicaciones para hombres, Evas culpables, Adanes inocentes” y “De esas costumbres que hay en mi tierra: una mirada a los imaginarios sociales de la violencia de género”.

@Facostac

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