Opinión

Todos por un nuevo país

Alfonso Suárez Arias

26/02/2016 - 05:00

 

“El comunismo es una acción política que utiliza la bandera de lo social y sólo puede lucharse contra él, eficazmente a través de otra acción política que tenga otra bandera más eficaz”

La sociedad colombiana poco a poco y sistemáticamente va siendo adiestrada a la aceptación forzosa de la ideología planteada en el proceso de transición a un nuevo modelo político y socio-económico llamado “de paz”, perfilado según los lineamientos del foro de Sao Paulo en el afán perverso de contaminar al mundo latinoamericano con la concepción filosófica del castro-comunismo.

La caída del muro de Berlín que arrastró con la perestroika el desplome de la URSS y su régimen político contributivo de ilusas revoluciones diseminadas en la geografía global, no frenaron el surgimiento de compinches y proxenetas intelectuales autollamados de izquierda, para que ejercieran como receptáculos de la angustia castrista por la manutención y supervivencia integral del proscrito régimen de la isla.

Para cumplir con sus fines van más allá, literalmente dicen, “las naciones del hemisferio deben promover activamente la solución negociada de los conflictos guerrilleros que todavía existen en América Latina”, tal como se especula al presente en la promoción de diálogos y acuerdos, que finalmente solo apuntan a mostrar impunidad para los terroristas y facilitarles el acceso al poder con la predisposición a dominar fuerzas militares, tomar control de las universidades, alcaldías, gobernaciones e institutos descentralizados para aprovechar los recursos públicos como caja menor del proselitismo político.

Claro que Colombia se acostumbrará a los espectáculos mediáticos de quienes antes se les tildaba de terroristas y hoy son nominados “consejeros pedagogos de la paz”, concertando con las comunidades y manoseando las tarimas públicas, también a las mediaciones de aquellos encumbrados políticos e intelectuales que actúan en el día como tal y en la penumbra son narcoguerrilleros que amenazan la democracia proponiendo legitimar falacias y homenajear el pasado ignominioso de criminales extintos atragantados de ideas delictivas.

Pero, por creer que solo el componente de los acuerdos entre el Estado legitimado y una facción de desadaptados nacidos de la ilegalidad llena el espectro del desarrollo y proyección del pueblo, se permitió el progreso de la corruptela vil y baja en las instituciones, a tal punto que no es solo el robo y derroche de dineros públicos el mal que se resalta, sino el desmoronamiento moral y ético que pretende arrastrar a jóvenes y emergentes hacia la Sodoma y Gomorra del siglo XXI en Colombia.

Policías uniformados de color rosa, Congresistas y funcionarios integrando la comunidad del anillo, Generales de las FFMM en aroma de pudrición rindiendo honores al deshonor militar, Curas con poderes especiales abogando por la connivencia con la impunidad, Maridaje del mismo sexo entre jefes de ministerios o instituciones pontificando sobre educación sexual y mejores prácticas de coexistencia.

Así, el pueblo muestre su indignación colectiva, ésta solo prevalece por muy poco tiempo, mientras otro escándalo aparece con la fuerza suficiente que de origen a la distracción y rebose de redes sociales con trinos de opositores y renuentes al cambio, manifestando bravatas y guapezas que no pasarán de asimilarse a rugidos y chillidos para asustar descuidados parroquianos.

Es un nuevo país el que está en plena alineación, porque así lo ha querido el mismo pueblo desde que permitió a sus representantes empalagarse del poder transitorio y en un santiamén cambiar sin proponer  el comportamiento y estructura social tendiente a favorecer los avariciosos proyectos personales de enriquecimiento y la lujuria que les daría el plácido ejercicio del poder sobre gentes subyugadas en un nuevo país.

 

Alfonso Suárez Arias

@SUAREZALFONSO 

Sobre el autor

Alfonso Suárez Arias

Alfonso Suárez Arias

Aguijón social

Alfonso Suárez Arias (Charalá, 1956). Abogado en formación (Fundación Universitaria del Área Andina en Valledupar). Suscrito a la investigación y análisis de problemas sociológicos y jurídicos. Sus escritos pretenden generar crítica y análisis en el lector sobre temas muy habituales relacionados con la dinámica social, el entendimiento del Derecho y la participación del individuo en la Política como condicionamiento para el desarrollo integral.

@SUAREZALFONSO

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Te puede interesar

Editorial: ¿Día del ciclista o del taxista?

Editorial: ¿Día del ciclista o del taxista?

El pasado viernes 4 de julio fue decretado en Valledupar el día de la bicicleta: una jornada de civismo promovida por el alcalde...

Carta de un cesarense al Presidente Santos

Carta de un cesarense al Presidente Santos

Apreciado Presidente, El pueblo Colombiano como hace Cuatro años tuvo a bien confiar en su persona los destinos de la Nación,...

Consejos prácticos para un buen concejo

Consejos prácticos para un buen concejo

“Mirando esa gran lista de candidatos se piensa que, felizmente, sólo pueden ser elegidos unos“ Por todo tiempo se ha tenido como...

Reforma Tributaria, al caído caerle

Reforma Tributaria, al caído caerle

Para algunos, la tan anunciada y esperada reforma tributaria presentada por el gobierno al Congreso, no es otra cosa que los mismos...

La Cultura como un todo y para todos

La Cultura como un todo y para todos

Desde muy joven, ya lo he dicho en otros escritos, me llamó la atención el canto y el baile que practicaban nuestros mayores en la...