Opinión

La banalidad de la noticia

Diógenes Armando Pino Ávila

11/03/2016 - 05:50

 

Mick Jagger en Bogotá / Foto: Caracol.com

De qué sirve leer la gran prensa y ver los noticieros en la televisión, si estos medios están empeñados en una campaña dispuesta a la cretinización de las masas, pues no de otra manera se puede entender la insistencia de algunos periódicos de presentarnos noticias insulsas y banales como la llegada de las fosilizadas estrellas del histórico y casi jurásico Rolling Stone.

No hay derecho que nos saturen con titulares de añeja estupidez como el que Mick Jagger se come una oblea en el centro de Bogotá y en el lead de la noticia resalten que pagó la «astronómica» suma, según ellos, de diez mil pesos. Otro de los titulares llamativos por su contenido es el de la foto en pelotas de Kim Kardashian y el avispero que se formó en su cuenta de twitter cuando Chloe Grace Moretz le lanzó críticas burlonas a la veterana actriz.

Presentan con letras de molde en la prensa escrita y con avance de titulares el que varios jardines infantiles entregados por Petro no tengan servicios públicos y sale Peñaloza y una de las gerifaltes del peñalosismo a presentárnoslo como una aberración digna de castigo en la hoguera para el exalcalde, y arman, o tratan de armar, un escándalo con tamaña noticia, pero callan lo que podía ser la noticia o por lo menos una noticia complementaria, cual es el caso de la ineptitud de Peñalosa o de su funcionario que en dos meses de gobierno no hayan conectado los servicios públicos a esos locales.

Aparte de ocuparse de las nimiedades anteriores ocupan gran parte de su espacio a mostrar con sensacionalismo lacayo, a distorsionar noticias como la de la captura de Santiago Uribe dándole más importancia a la reacción del expresidente Uribe que a las motivaciones de la captura en sí, como si la noticia fuera la soberbia de emperador caído, y no la magnitud de los crímenes que le imputan a su hermano. De igual manera le dan titulares a las acciones de la Procuraduría donde pide la libertad del implicado, como si fuera un caso raro que el Procurador Ordóñez no estuviera alineado con la ilegalidad de los de arriba.

Sorprendentemente reseñan la noticia de la salida del país de Oscar Iván Zuluaga, excandidato a la presidencia de la república del Centro Democrático, pero hábilmente solo muestran la consabida, ensayada y premeditada reacción de Uribe donde le dice a sus, cada vez más escasos,  seguidores que la salida de su pupilo se debe a la consabida «persecución política» que el presidente Santos le tiene a los miembros de su partido. Los grandes medios ocultan los motivos, los cargos y procesos que se llevan en la Fiscalía General de la Nación en contra de Zuluaga, solo dicen que salió del país, ninguno dice que fue una huida, que es un prófugo de la justicia y que evade la acción legal que se cierne sobre él.

En los noticieros de la Tv, por espacio de tres días pasaron las imágenes de la camioneta que usó la guerrilla de la FARC para trasladar a sus líderes a Buenos Aires Cauca, la cual había sido robada un mes antes, como si a los guerrilleros les fuera dado ir a una concesionaria a comprar a plazos una camioneta en forma legal. Ellos son guerrilleros, transitan por la ilegalidad y como tal delinquen para cumplir sus propósitos.

En tanto, ya se silenció el caso Reficar, ya nadie hace seguimiento a los niños de la Guajira, no mencionan el estado de los hospitales públicos, no tocan la desfachatez de Electricaribe, ninguno investiga sobre el estado de los locales educativos del país ni cómo reciben y dónde, las clases nuestros niños campesinos, ninguno recuerda ahondar sobre como sobreviven las madres cabeza de hogar, ni les nace hacer un estudio serio y detallado de las causas de la degradación que sufren algunas bestias humanas que maltratan, asesinan y violan a los niños.

Vale la pena traer a colación la trillada frase del anglo-canadiense William Maxwell Aitken, “Si un perro muerde a un hombre, no es noticia, pero si un hombre muerde a un perro, eso sí que es noticia.” Claro está, en la lógica de la prensa colombiana la célebre frase está patas arriba.  

 

Diógenes Armando Pino Ávila 

Sobre el autor

Diógenes Armando Pino Ávila

Diógenes Armando Pino Ávila

Caletreando

Diógenes Armando Pino Ávila (San Miguel de las Palmas de Tamalameque, Colombia. 1953). Lic. Comercio y contaduría U. Mariana de Pasto convenio con Universidad San Buenaventura de Medellín. Especialista en Administración del Sistema escolar Universidad de Santander orgullosamente egresado de la Normal Piloto de Bolívar de Cartagena. Publicaciones: La Tambora, Universo mágico (folclor), Agua de tinaja (cuentos), Tamalameque Historia y leyenda (Historia, oralidad y tradición).

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