Opinión

Claudia y el lenguaje de la guerra

Carlos Cesar Silva

24/03/2016 - 07:10

 

Claudia López / Foto: El Pueblo

Antes de ser senadora, Claudia López hizo parte de la Séptima Papeleta, el movimiento estudiantil que entre 1989 y 1990 fue esencial para que se comenzara con el proceso que llevó a la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, que para mi juicio ha sido el suceso político más relevante de las últimas cuatro décadas en Colombia. También fue directora de Acción Comunal de Bogotá durante el primer gobierno de Peñalosa y colaboró con Semana, La Silla Vacía y El Tiempo, de este último la despidieron porque criticó la forma como el diario cubrió el tema de Agro Ingreso Seguro: no se dejó tapar la boca.

No obstante, Claudia se dio a conocer en el país, sobre todo, por su trabajo como investigadora de la Corporación Nuevo Arco Iris y la Misión de Observación Electoral, realizando denuncias sobre las votaciones atípicas que fueron punto de partida para destapar el escándalo de la parapolítica: la justicia nacional condenó a varios de los políticos que ella denunció. Hasta aquí, yo sentía por Claudia una grande admiración, su valentía me causaba, incluso, orgullo, ella se atrevía a decir (con pruebas) lo que en las regiones rumorábamos con miedo.

En el 2014, cuando decidió proponer su nombre al Senado de la República por la Alianza Verde, no dudé en votar por ella, pensaba que Colombia necesitaba con urgencia en el Congreso a una mujer de su talante. Claudia hizo una campaña moderna, fresca y vigorosa, como yo esperaba. Y, para sorpresa de muchos, ganó un curul con la mayor votación del partido.

Ahora, casi dos años después del triunfo electoral de Claudia, la admiración que ella me originaba se desvaneció. En realidad no fue algo súbito, varios hechos causaron la decepción. Por ejemplo, la senadora, en un arrebato nocivo, dijo en W Radio que el ex candidato a la alcaldía de Valledupar Sergio Araújo fue “testaferro” y “escribió discursos” para el jefe paramilitar alias Jorge Cuarenta, revolviendo las aguas y resucitando odios, sobre todo, en el Cesar. Luego, ante un magistrado de la Corte Suprema de Justicia, aceptó que no tenía pruebas para sustentar lo dicho.

Al senador cesarense José Alfredo Gnecco y al representante a la Cámara por La Guajira Antenor Duran, Claudia los acusó de ser la representación política de la banda criminal de alias Marquitos Figueroa y después, nuevamente, ante un magistrado de la Corte, aceptó que no tenía pruebas para demostrar lo expresado. También le pidió disculpas, ante este mismo órgano judicial, a Sigifredo López por haber insinuado a través de su Twitter que él no ostentaba la calidad de victima en el caso del secuestro y posterior asesinato de sus compañeros diputados.

Para la vida en democracia es esencial la deliberación política, pero esta no puede basarse en el chisme, si de verdad se pretende contrarrestar el crimen. Los señalamientos sin fundamento no únicamente lesionan la honra y el buen nombre del afectado, sino que también desinforman a la sociedad, provocan un ambiente hostil y pueden victimizar a falsos inocentes, más cuando los lanza una senadora como Claudia.

La paz no solo se consigue apaciguando el plomo, sino también dejando el lenguaje de la mentira, la rabia, la mezquindad. Reconozco en Claudia una mujer con espíritu conciliador, pero ojalá comience a pensar más y deslenguarse menos, sería triste que se termine convirtiendo, para rematar, en la María Fernanda Cabal que apoya el proceso de La Habana.

 

Carlos César Silva

@ccsilva86

Sobre el autor

Carlos Cesar Silva

Carlos Cesar Silva

La curva

Carlos César Silva. Valledupar (Cesar) 22 de noviembre de 1986. Abogado de la Universidad Popular del Cesar, especialista y magister en Derecho Público de la Universidad del Norte. En el 2013 publicó en la web el libro de artículos Cine sin crispetas. Cuentos suyos han sido publicados en las revistas Puesto de Combate y Panorama Cultural. Miembro fundador del grupo artístico Jauría. Cocreador del bar cultural Tlön.

@ccsilva86

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Te puede interesar

Carta a Karina Bolaños

Carta a Karina Bolaños

Hola. ¿Cómo estás? Espero que muy bien. Estas cosas son controvertidas. Yo quería decirte que me ha gustado mucho la Karina Bolaños...

El espejo de las frustraciones

El espejo de las frustraciones

Después de haber terminado con el conflicto armado, a través de un acuerdo de paz que cautivó al Comité Nobel Noruego, el país está...

La otra cara de nuestra región

La otra cara de nuestra región

A lo largo de la historia los habitantes de la costa Caribe hemos sido víctimas de señalamiento en lo extenso del territorio nacional,...

¿Dónde estuve en mi depresión?

¿Dónde estuve en mi depresión?

“Para mí la depresión es un cúmulo de emociones densas que no necesitan medicamentos, sólo necesitan sentirlas”. (Angie Schrieder)...

Nos vemos, Comfasucre: tierra de esperanzas y transformación

Nos vemos, Comfasucre: tierra de esperanzas y transformación

De las oportunidades más bellas que me da la vida es recorrer el Caribe inmenso, seguir oliendo su esperanza, deleitando su magia,...