Opinión

La UPC en la encrucijada

Jairo Tapia Tietjen

13/04/2016 - 06:50

 

Un interesante volante me fue entregado en la alcaldía de Valledupar por el grupo que respalda la candidatura del docente Juan Carlos Prieto para representar a los egresados upecistas en el Consejo Superior desde las próximas elecciones, con el atrayente slogan “¡Hagamos Equipo!”.   

Este documento radiografía la suerte del presupuesto actual en la UPC, el cual no colma las necesidades para una educación de calidad que se merecen todos sus estudiantes. Esta información es hoy más que nunca  indispensable en esta época crucial para la defensa de una universidad en donde debería imperar, sobre cualesquiera otros intereses, la calidad y mejoramiento integral de la institución insignia de todos los cesarenses.

En mi calidad de Docente Fundador de la UPC, desde los lejanos días de julio de 1977, cuando con el primer rector, Lora Barros y un puñado de visionarios, nos empeñamos en sacar adelante el Alma Mater -sin cobrar sueldo en los primeros cuatro meses-, mientras se ajustaba el presupuesto, tuvimos siempre la convicción de que había, en primer lugar, que consagrarse junto con directivos, docentes,  estudiantes, empresarios, padres de familia y comunidad en general, a desplegar esfuerzos conjuntos para buscarle soluciones a los retos crecientes que a la universidad  se le presentaban en el día a día: los cambios macroeconómicos en la región y el país, los desafíos de los desarrollos tecnológicos, la inatajable globalización y las exigencias neoliberales, las cuales solo podrían enfrentarse con la permanente actualización pedagógica y la incorporación de las TIC, así como  involucrar la investigación en la canasta familiar de cada uno de los integrantes de la gran comunidad universitaria, creando vínculos sólidos con el sector productivo y la ciudadanía, para poder superar, a pasos agigantados, las barreras de los agujeros negros de la pasividad y estancamiento en la vida interdisciplinaria universitaria y proporcionar mejores oportunidades de trabajo productivo y prácticas profesionales a sus egresados.

Tales compromisos y sus alcances permitiría precisar cuánta continuidad y voluntad de cambio y desarrollo, hacia políticas observables de largo aliento y desarrollo para el Alma mater cesarense –en situaciones coyunturales-, que facilitarían los avances globales superando los vaivenes internos y poder proyectar la universidad hacia opciones estratégicas de crecimiento constante como condición de su propia viabilidad y permanencia.

Mas hoy día vemos que en sus treinta y nueve años de existencia, la U. Popular del Cesar, atraviesa una de sus crisis más pronunciadas en lo institucional -como afirma el documento citado-, lo misional, financiero y académico, por centrar su razón de ser en considerar la educación como una empresa de visión y misión competitiva y no como un Derecho y un Servicio como originalmente había motivado a sus creadores y al Estado cuya responsabilidad constitucional es financiar la educación pública en la forma más impecable y transparente.

Es deplorable que el presupuesto actual muestre cifras tan deprimentes como las que refleja el susodicho comunicado de las bases estudiantiles:

*54% del presupuesto de 2015 provenía de la venta de servicios educativos y otras clases en el sostenimiento propio, es decir: ¡el Estado sufragó el 46% del gasto total!

*En 2015, el 94.5% del presupuesto de la UPC  se invirtió en funcionamiento: nómina burocrática, 17% de gastos generales y el 1.5% para Salud y Bienestar Universitario. Un 5.5% estaba destinado a la inversión, sin poder allegar recursos que es urgente atender como Bienestar institucional, profesores de planta y dotación de laboratorios y bibliotecas.

*Factor determinante para afrontar el reto que mantiene la UPC de modernizar y cambiar su rumbo y resultados, es modificar profundamente su sistema para interactuar con la sociedad en la cual circunscribe su marco de acción, superar la desconfianza en su sistema de elección antidemocrática de sus directivas, que ven en todo cambio una afectación a sus intereses, así como incrementar su número de investigadores de jornada completa para atender proyectos de cara al siglo XXI y el tratamiento de los graves problemas que afronta toda nuestra región: suicidio ecoambiental, violencia generalizada, desempleo, hambre y ruina, marginación y pobreza, economía decadente, corruptela despampanante y crecientes problemas de drogadicción entre la juventud.  

 

Jairo Tapia Tietjen

jtt.stspiritu2@hotmail.es

Sobre el autor

Jairo Tapia Tietjen

Jairo Tapia Tietjen

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Codazzi, Cesar (1950). Bachiller Colegio Nacional A. Codazzi, 1970. Licenciado en Filología Española e Idiomas, UPTC, Tunja, 1976; Docente en Colegio Nacional Loperena, 1977-2012. Catedrático Literatura e Idiomas, UPC, Valledupar, 1977-2013. Director Revista 'Integración', Aprocoda-Codazzi, 1983-2014; columnista: Diario del Caribe, Barranquilla, El Tiempo, Bogotá, El Universal, Cartagena, El Pilón, Vanguardia Valledupar: 1968-2012. Tel: 095 5736623, Clle. 6C N° 19B 119, Los Músicos, Valledupar- Cesar.

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