Opinión

Cultura de globalización vs cultura popular

Diógenes Armando Pino Ávila

27/04/2016 - 05:50

 

La Tambora, expresión tradición del Cesar

Hace unos años, treinta y algo, me quejaba por la asfixia que la música de acordeón ocasionaba a las demás manifestaciones folclóricas del Cesar, y en los años subsiguientes seguí insistiendo en que había la necesidad de vigorizar la cultura vernácula de estos pueblos. En tiempos más recientes mis escritos y textos publicados en mi blog, en las redes, en algunos periódicos locales y revistas hacía advertencias sobre el peligro que corría y corre la cultura popular de nuestros pueblos, al verse invadida y desbordada por culturas foráneas.

Insistía en que las administraciones locales debían emprender las acciones pertinentes para fortalecer y preservar nuestra cultura, con la institucionalización de los festivales locales y la donación de los instrumentos musicales y vestuarios de la cultura local a las escuelas y colegios, con el fin de romper el divorcio educación y cultura. Advertía que los gobernadores debían tomar consciencia de que el departamento del Cesar era pluri-étnico y multicultural y que desde la gobernación se debía emprender acciones tendientes a la recuperación, documentación y divulgación de todas las manifestaciones culturales del departamento.

Últimamente he insistido en que, si la gobernación y las alcaldías locales no asumen un papel protagónico en defensa de nuestra cultura, esta será borrada de la faz de la tierra y eliminada de nuestra consciencia colectiva y perderemos irremediablemente nuestra identidad como pueblo y deambularemos a la deriva por el océano inmenso de la cultura global que aparentemente dice mucho y al final no nos dice nada.

Parece que los alcaldes andan entretenidos en cosas “más interesantes” que la cultura, o por lo menos más llamativas, y en la creencia de que la cultura no es necesaria ni prioritaria la hacen a un lado en sus planes, y sólo la sacan a relucir cuando el pueblo es visitado por algún ilustre personaje. Ahí sí, salen a buscar al promotor cultural, para que este a su vez consiga a los grupos culturales para que hagan una presentación al visitante o los visitantes y luego olvidan a estos. Lo peor es que los grupos culturales, los trabajadores culturales se han acostumbrado a este trato indigno y participan gustosos, como saltimbanquis o bufones, al banquete de los alcaldes a alegrarles la fiesta traicionando así su propia cultura.

A nivel departamental parece que desde hace muchos años se ha iniciado una cruzada silenciosa tendiente a acelerar la desaparición de esa multiculturalidad del Cesar ya que impulsan solo la cultura vallenata, no dándose cuenta que en la variedad cultural y étnica de nuestro departamento hay escondido un filón inexplotado de turismo y que en esa cultura variada y rica es que se encuentra precisamente la permanencia en el tiempo de la cultura vallenata misma.

Ya es hora de que el departamento tome en cuenta las otras culturas, que las fortalezca y las promueva y que en el marco del Festival de la leyenda vallenata se presenten muestras de esa plurietnicidad y las múltiples culturas que perviven agónicamente en el departamento del Cesar.  De no hacerse nada prontamente, el vallenato en primer lugar y luego la cultura globalizante disiparán los pequeños focos existentes de la cultura vernácula y cuando estas desaparezcan, comenzará también el fin del vallenato mismo, pues no podrá variar y presentar espectáculos diferentes y poco a poco irá tomando más, y más fuerza la tendencia de parranda larga que de evento cultural, y vendrán, claro que vendrán, seguirán viniendo los cachacos a parrandearse al valle y luego se irán orondos y finalmente no volverán pues otras capitales abrirán los ojos e incentivarán el magín de sus gentes para mostrar su propia cultura, en tanto la cultura global devorará el vallenato y su festival y se instaurará en la Ciudad de los Santos Reyes la cultura urbana y global, y Leandro, Alejo, El viejo Emiliano, Tijito, y todos estos personajes que han hecho grande la música de acordeón pasarán al olvido y serán recordados en una que otra conferencia dictada por Tomás Darío Gutiérrez o Simón Martínez Ubarnez cuando estén ancianos y nostálgicos como lo estoy yo en este momento, peleando con el alma por la cultura de mi pueblo, por mis tamboras.

 

Diógenes Armando Pino Ávila

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Sobre el autor

Diógenes Armando Pino Ávila

Diógenes Armando Pino Ávila

Caletreando

Diógenes Armando Pino Ávila (San Miguel de las Palmas de Tamalameque, Colombia. 1953). Lic. Comercio y contaduría U. Mariana de Pasto convenio con Universidad San Buenaventura de Medellín. Especialista en Administración del Sistema escolar Universidad de Santander orgullosamente egresado de la Normal Piloto de Bolívar de Cartagena. Publicaciones: La Tambora, Universo mágico (folclor), Agua de tinaja (cuentos), Tamalameque Historia y leyenda (Historia, oralidad y tradición).

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