Opinión

Hablar de paz

Luis Alcides Aguilar Pérez

29/06/2016 - 06:00

 

Campaña a favor del Sí a la la Paz en Colombia / Foto: El ColombianoHablar de paz es muy complejo en un país o continente que, después de pasar por el sometimiento histórico por parte de los europeos, que en tiempos lejanos se apropiaban del mundo que veían desprotegido y “sin ley”; pero ellos llegaban a aplicar su verborrea cruel y asesina, pretendiendo quitar del camino la esencia de una etnia pura, desde la visión posmoderna de la sobrevivencia de la especie humana.

Ese mismo carácter mezquino y avasallador de las, entonces naciones modernas, hambrientas de poder a través de los reyes, se implantó en mentes desquiciadas y petulantes de la época contemporánea. El horror de las guerras resurgió con cara de estruendos, bombas, más humanos dispuestos a morir por la ceguedad de sus gobernantes, para afianzar los poderes a su antojo, queriendo apropiarse de la tierra.

Otros queriendo jugar a Dios, buscando la pureza de la “raza”, para hacer de la humanidad, tan perfecta que alcanzará el equilibrio de sus mentes corruptas y enfermas. Hasta llegar a la debacle de la llamada “Segunda guerra mundial” tan cruel, como los pensamientos de aquellos que cuestionan un camino a la paz, sin haber vivido el horror de los desplazamientos, muertes de seres queridos y el despojo de sus tierras.

Es muy relajante escribir sobre los conflictos sociales de Colombia, cuando se tiene un medio de subsistencia, en mi caso de empleado público.  Y otros amasando las fortunas que lograron engañando a los pueblos, pueblos de gentes noble, y con grandes necesidades. Pero observando la necesidad imperante de una calma en medio de la tempestad, es apenas lógico lograr acallar los estruendos de los cañones y los lloros de los que sufren en medio de la miseria de la guerra. El precio de ese logro, es comparable con el goce de los que de verdad sufren un calvario constante y de desasosiego, el mismo sufrido por el campesino, al lado de sus hijos, niños y ancianos que seguramente miran al cielo, rogándole a Dios que, si es necesario, les permita la muerte, como única solución al asedio de una guerra que no es de ellos.

Hoy no comprendo la actitud de sectores que hablan de la entrega total del Estado a favor de los grupos que por años estuvieron buscando una mejor sociedad, pero en el camino tergiversaron su posición ideológica y por ello en ciertos casos terminaron odiados por el pueblo sufrido.

Hoy, pregunto: ¿Cuál es la preocupación de los que tuvieron el poder y no solucionaron los conflictos arraigados en profundas y rebeldes ideologías, desprendidas de un pasado histórico por descuidos del mismo Estado? Quizás la respuesta, como dijo alguien, es: - Los muchos intereses políticos  y económicos en juego; en la que el diablo o el maligno de la irracionalidad del hombre, tiene la mano metida.

Dios, ese ser ideal en el que la espiritualidad permite reaccionar a muchos colombianos que acuden los domingos a misa, y después en sus casas y charlas sociales despotrican de las realidades del país, burlándose del dolor ajeno, opinando alegremente, sobre su poca inmutación facial por unos cuantos muertos más, opinando que la solución no es de diálogos, sino de plomo; es menester encomendarnos a él, para tratar de alcanzar un ideal de paz.

Bienvenido a un nuevo camino de paz. Colombia lo merece.

 

Luis Alcides Aguilar P. 

 

Sobre el autor

Luis Alcides Aguilar Pérez

Luis Alcides Aguilar Pérez

Buscando

Luis Alcides Aguilar Pérez (Chiriguaná- Cesar). Lic. En Ciencias Sociales de la Universidad del Magdalena. Docente de secundaria. Fiel enamorado del arte de escribir. Publicaciones: La Múcura de Parménides – Compendio de cuentos, poesías y reflexiones; Sueños de libertad – Cuentos, poemas y diez reflexiones; Chiriguaná. Historia y Cultura. Novela inédita “¡Y la culpa no es de Dios!”

@LuisAguilarPe

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario

Le puede interesar

El 9 de marzo se acaba el carnaval

El 9 de marzo se acaba el carnaval

Después de más de cuatros meses de comparsas, desfiles, fandangos, guacherna, lectura de bando, coronación del rey momo, festival de...

¡Canta conmigo!

¡Canta conmigo!

Sin precisar el año, me asiste el recuerdo de la Casa de la Cultura Cecilia Caballero de López, recién inaugurada y, en una noche si...

Se perdió la capacidad de asombro

Se perdió la capacidad de asombro

  “El problema de esta sociedad es que la gente inteligente tiene muchas dudas, mientras que la gente estúpida cree tener la cer...

Procuraduría, Constitución y Justicia Especial para la Paz

Procuraduría, Constitución y Justicia Especial para la Paz

  En días pasados el presidente de la Corte Constitucional, Luis Guillermo Guerrero Guerrero, dio a conocer la posición de ese ó...

La niñez del siglo pasado (en mi pueblo)

La niñez del siglo pasado (en mi pueblo)

Nostalgia siento al momento de evocar los juegos y diversiones de nuestra infancia tamalamequera, y al igual que en el resto de temas s...

Lo más leído

Pueblo Bello en la Sierra Nevada

Enrique Córdoba | Turismo

Ray Bradbury: entre amor y odio a la tecnología

José Luis Hernández | Literatura

Sobre la tolerancia: un marco histórico

Antonio Acevedo Linares | Pensamiento

Memorias de un carnaval que terminó en tragedia

María Ruth Mosquera | Historia

Los carnavales de Valledupar

Alberto Muñoz Peñaloza | Historia

Talaigua, el pueblo de mis entrañas

Eddie José Dániels García | Turismo

Tito Puente, un rey entre la Salsa y el Latin Jazz

Isabelle Laymarie | Música y folclor

Síguenos

facebook twitter youtube