Opinión

Con más de 30: “Sin hijos y sin casarte”

Fabrina Acosta Contreras

15/07/2016 - 06:45

 

“Nadie es lo que otros dicen, sino lo que en esencia somos”

A la mujer le corresponden varias batallas, tendría que escribir varias columnas para lograr mencionarlas todas, pero en esta ocasión me ocuparé de mi historia; comienzo mencionando el miedo del que quieren contagiarme, provocan temas de conversación como “ esa señora es una amargada, nunca cogió marido”, “la familia son los hijos, porque uno solo no es suficiente”; no puedo evitar sentir pesar por las personas que se inventan y adoptan (gratis) angustias ajenas. ¿Será que no les basta con su vida? Por lo menos, a mí me basta con mi complejidad, con mis ganas de cambiar el mundo y perfeccionarme, siento que el tiempo no me alcanza como para pretender invadir la vida de otras personas.

Las mujeres que tenemos más de 30 años, somos sospechosas de amargura, soledad, fracaso o esterilidad; si un hombre está solo a los 40 es el soltero cotizado, pero si es una mujer es una “falta de marido”; definitivamente las mujeres la tenemos difícil, pasamos de una adolescencia donde la familia ruega que la calentura de la etapa no les deje en vergüenza por un embarazo precoz, a la angustia de que no nos reproduzcamos y el famoso tren nos pite; parece que nuestra matriz fuera un negocio peligroso de acuerdo a las etapas, muy temprano seriamos las alborotadas hormonales que no supimos esperar el matrimonio pero después de los 30 somos las quedadas.

Hay personas descaradas que dicen: “tienes títulos profesionales, estabilidad económica, carro, etc, etc, préñate de cualquiera igual no necesitas a un hombre para mantener al bebé”; así de mercantil como suena. “Vaya, muchacha, busque cualquier festival de espermatozoides y póngalos al servicio de su útero pero rápido que después se queda sin hijos” - , y sigue el negocio, “no tenga uno solo, tenga dos porque de pronto se muere y no le queda nadie” las predicciones frente a la vida sexual y reproductiva de las mujeres que pasan de 30 son la demostración de lo perverso que son prejuicios.

Todo después de los 30 se vuelve sospechoso, si te casas y pasa un tiempo sin embarazarte comienzan a preguntarte “¿quién tiene problemas? ¿Tu marido o tú?, “Ajá, ¿y pa´ cuándo el pelao?”, “procura parir temprano ahora que estás joven luego pareces una abuela y no una mamá”

Por otro lado, si no te casas la cosa es peor. Ya no es un problema solo de negociar con la reproducción sino con la sexualidad. Te tildan de lesbiana o  de “come callada” es decir, cualquiera esconde a su esposo creyendo que puedes quitárselo; si te enojas, eres una amargada porque te hace falta un marido y, si permaneces sola, eres depresiva, pues es difícil entender para algunas mentes ortodoxas que después de los treinta puedas ser feliz sin un hombre al lado; es tan fálico el pensamiento de esos personajes que por “falsa solidaridad” buscan hacerte feliz, pero ¿Qué es hacerte feliz? ¿Cumplir con las normas sociales de unirte con el equivocado o el que no amas? Al final, aunque seas infeliz, debes estar adherida a alguien, pareciera que la sociedad no le interesa si las mujeres son infelices por elegir mal a su socio de vida, sino que no hagan parte de la lista de “quedadas”, perversa costumbre de las apariencias que atropellan conceptos subjetivos de felicidad, libertad y amor.

De mi parte, afirmo que amo la idea de enamorarme, tener a mi hija a la que hace varios años llamo Paz o mi hijo al que llamo Fabricio, pero en sinergia con un socio de vida, no como una opción de escapar de la soledad o salvarme de la dejada del tren, ésa no es la dinámica en la que me muevo, no serán las presiones sociales o las calumnias sobre mi vida lo que me llevará a tomar una mala decisión, porque no soy lo que digan de mí, sino lo que se me antoje ser, a quienes me llaman santurrona, come callada, lesbiana o lo que se les ocurra. Les digo que simplemente soy una mujer que acepta que tiene recetas pero que se atreve a modificarles el color, sabor y olor -esa soy-: una eterna aprendiz que ha entendido que cada momento puede ser una poesía viva de infinitas emociones; quiero parir, amar, tejer una familia pero de manera libre y desrecetada ; si, tengo más de 30 pero respiro y me emociono con cada locura que emprendo, así que no se preocupen por mí, yo estoy bien, preocúpense por ustedes que ante tanto autodescuido terminan como muertos vivientes que respiran pero no viven.

Tengo más de 30 y aún no estoy menopaúsica, es el tiempo perfecto para elegir lo que quiero, cuando y como lo quiera, a mi ritmo, a mi estilo.

 

Fabrina Acosta Contreras

@Facostac 

Sobre el autor

Fabrina Acosta Contreras

Fabrina Acosta Contreras

Evas&Adanes

Nieta de Rita Contreras leyenda viva de 108 años. Escritora e investigadora Guajira, Psicóloga, Magister en estudios de género, Magister en Gestión de Organizaciones y Especialista en Alta Gerencia. Es creadora de la Asociación “Evas&Adanes” desde la cual, lidera diversas iniciativas ciudadanas como los foros “La Mujer en el vallenato”, “Tejiendo esperanzas por la Guajira”, Programa radial Evas&Adanes, entre otras.

Ha recibido reconocimientos por la causa que lidera tales como: Joven sobresaliente de Colombia TOYP 2018 (JCI Colombia), máxima distinción del departamento de La Guajira medalla Luis Antonio Robles, personaje diez en el departamento de Amazonas, medalla a Mujer extraordinaria con proyección social otorgada por la Asociación de Mujeres de la Guajira.

Ha sido columnista por más de 10 años de varios medios puntualizando temas de género y derechos de las mujeres, así como las causas por la guajira; es autora de los libros Mujer Sin Receta: Sin Contraindicaciones para hombres, Evas culpables, Adanes inocentes” y “De esas costumbres que hay en mi tierra: una mirada a los imaginarios sociales de la violencia de género”.

@Facostac

3 Comentarios


Aurora Elena Montes 18-07-2016 08:10 PM

Disfruta tus treinta sin prestarle atención a los que no teniendo más planes en su vida viven atisbando por las ventanas las vidas de los otros. Costumbre horrible esa de pretender dar juicios de valor sobre la vida de los demás cuando ellos ni siquiera se han preguntado si en realidad les gusta esa aparente "vida" perfecta que llevan. Recordemos mujeres que la maternidad es una OPCIÓN no una obligación, lamentablemente culturalmente se ha afianzado el concepto erróneo de que un hijo te salva de la soledad. Pero, detengámonos a pensar que no tener un hijo no es estar sólo, simplemente es otra alternativa para vivir.

Masme 24-07-2016 11:50 PM

Llamar amargada y lesbiana a una persona por no casarse es injusto, mas injusto aun las mujeres que se dan golpes de pecho como personas honorables haciendo daño a las personas de su pasado...curioso.... Y creo que los nombres de los hijos deben traer algún recuerdo.. que tal Sandro? o algún nombre amazónico ?... solo opino.

Lucas Montero 15-01-2017 01:56 PM

Aja y tu que? , Que bonita crónica me encanta tu desparpajo por señalar los prejuicios sobre las mujeres jóvenes que no se casan o han optado por mantenerse solteras sin hijos. Deseo que te la sigas gozando, que la vida con cerebro bien vale una espera adecuada. Éxitos.

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