Opinión
Mujeres: Que Sí, porque Sí, para que Sí, por la Paz

Y como mujer colombiana digo que Sí porque ya está bueno del NO como medida absoluta de rechazo al cambio. Y digo que sí, ¡porque sí, ombe! Ya está bueno de repetir el cíclico patrón de patria boba que no nos deja mirar más allá de lo ortodoxo, basta ya de la no-tolerancia, la no-libertad que han impartido y sostenido por lustros la extrema derecha (oligarquía y burguesía criolla) que gobierna desde siempre a diestra y siniestra este país.
Los españoles depredadores de antaño que transmutaron en el tiempo al paramilitarismo estratificado (oligarquía y burguesía aliada por conveniencia), sumado a los indígenas que hicieron resistencia civil y transmutaron en el tiempo a las guerrillas escalonadas por el tiempo están llamados a transmutar otra vez, pero esta vez no para repetir la cíclica y clásica patria boba, estamos ante una necesidad imperiosa de vencer la pesadilla del No que nos mantiene en constantes protestas que No son motivadas por la razón, sino por intereses particulares neoliberales (Santos y compañía) y ultraconservadores (Uribe y compañía), alarmistas y extremadamente religiosos que manipulan los sentimientos de la masa electoral, estrategia que se repite una y otra vez emulando el modelo que implementaron aquellos españoles que llegaron para quedarse y usurpar todo aplicando la religión conveniente, el odio, la homofobia y la discriminación para someter y esclavizar nuestras almas.
Con todo y las heridas que se volvieron paradigmas y nudos atados, generación tras generación, estamos frente a la oportunidad histórica de dar el paso al Sí que constituye ese sueño de abrir por fin esa puerta para desatar esos nudos y sanar heridas, podemos entre todos dar el paso para Ser una Patria Resiliente y dejar de ser una Patria Recurrente.
Quedó evidenciado en la reciente marcha que las marchas del No están cargadas de odio, homofobia y discriminación, no pierden similitud con aquellas que tuvieron que padecer nuestros indígenas a manos de marchas implacables de españoles a caballo, armados hasta los dientes y que luego del violento mestizaje la continuaron padeciendo los de sangre plebeya a manos de los criollos con ínfulas de sangre azul. Continua el vil engaño que disfraza de buenas intenciones las marchas del NO, tenemos el ejemplo perfecto de la reciente marcha y su motivación aparente: ¿La defensa de la familia tradicional? (ya quisiera ver en la Biblia con la que pretenden regular el concepto de familia este modelo de familia constituido por Papá, mamá y hermanos, solo basta revisar sin religiosidad para darse cuenta la diversidad de familias que hay en la Biblia, las cuales no cumplen el modelo de familia tradicional que insisten en imponernos).
Lo lamentable de las marchas del No es que no tienen en realidad nada que ver con la moral. Si el asunto solo fuera la defensa de las axiologías dominantes o del mejoramiento de la sociedad colombiana, se programaría marchas por el Sí. SI marchamos contra la corrupción galopante que tiene a la gran mayoría de las ciudades y departamentos sumidos en la pobreza. SI marchamos para protestar por la muerte --por hambre-- de más de 7.000 niños en los últimos cinco años y los 51 que se suman en lo corrido de 2016. SI marchamos para evitar que los menores abandonados por sus padres (los mismos que se oponen a la adopción de parejas homosexuales) se tomen los semáforos para vender chucherías o pedir monedas. SI marchamos contra los sacerdotes violadores de niños que, en Colombia, suman cientos de casos en los últimos diez años. Pero NO, esas marchas no tienen el aroma expiatorio que seduce a las masas.
Seguimos haciendo las marchas que nos enseñaron los españoles de marras con su interpretación conveniente de la Biblia en aras de dividir nuestro territorio al mejor estilo del príncipe de Maquiavelo: nos dividieron entre ángeles y demonios, entre ateos y creyentes, entre izquierda y derecha, entre heterosexuales y homosexuales, donde los demonios, los ateos, la izquierda y los homosexuales son malos y los otros buenos, es lo que ha venido pasando en los cíclicos enfrentamientos de Patria Boba y continua perpetuando la derecha extrema desde principios del siglo XX. Tristemente la frase de Galeano NO pierde vigencia: “Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: "Cierren los ojos y recen". Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia”, el reto que nos asiste es que el SI deje de ser perenne y evitemos a toda costa perpetuar la estrategia de polarización esta vez liderada por Uribistas y Santistas. No hay derecho a que se perpetúe la polarización.
Es tiempo de Marchar todo unidos por el SI, por el que Sí se acaben los 7.732 reportes de niños maltratados tanto física como psicológicamente por familiares, allegados o conocidos. Por el que Sí se acaben las violaciones a menores que ascendió en casi un 15% con relación a 2014, y el asesinato y agresiones sexuales a mujeres por parte de sus esposos o desconocidos. Por el que SI se acaben esos papistas políticos que luchan para que la guerra continúe. Por el que SI seamos un Estado Laico y evitemos que la Iglesia Católica siga pescando en río revuelto para mantener la hegemonía política de la clase dirigente y le demos el lugar que corresponde: una oferta más junto a las demás (Iglesias Evangélicas, Mormonas, Testigos de Jehová, Judías, Gnósticas, Ateas, Adventistas, Islámicas, Budistas y muchas otras más) que cada cual en su libre albedrío escogerá.
Marchemos por el que Sí se acaben de una vez por todas las prácticas de esos personajes que hoy se transmutan haciéndose ver como los luchadores que propender por el que no se imparta en las escuelas del país la polémica cartilla de Llorente ordenada por la Corte Constitucional, y no son otros que los mismos que se han partido el brazo porque Colombia no salga de ese atraso oceánico en la que la han mantenido a lo largo de estos dos últimos siglos. Son los mismos que se han parado en la raya para el desarrollo de las minorías étnicas, que han incentivado el racismo y se rasgan las vestiduras cuando las mujeres se practican un aborto.
¡No hay derecho y sí se tiene que parar el juego cíclico de dividir para reinar! Ese juego que hoy alimentan dos hombres y su sequito de secuaces que mantienen viva la cíclica polarización: Uribe y Santos. El primero cargado de rencor y ansias de revancha, accionar de corte omnipotente, que le impide considerar una postura que no sea la suya, y el segundo con su insultante postura de muñeco de porcelana en lo alto de la repisa creyendo que puede subestimar el intelecto de los colombianos vendiéndonos un proceso de paz como carta de salvación para tapar los lunares tipo cráteres de su nefasto gobierno.
Lo cierto aquí es que sí queremos marchas evolutivas que realmente avizoren cambios de fondo nos asiste comprender más allá de las pasiones religiosas y cartillas sofismas el Por qué y Para qué. Personalmente marcharé y votaré por el sí, Porque sí defiendo el acuerdo de La Habana y propendo por el Sí en el plebiscito. Porque si el asunto se sustenta en decir que la guerrilla de mayor escalafón es una organización criminal, mi respuesta es Sí. Si bien su origen fue político, derivó en un grupo delincuencial bárbaro, pero esa verdad no nos exime de reconocer el indudable papel criminal que han desempeñado el Estado y la clase política colombiana en el origen y en la perpetuación del conflicto. ¡Hipócritas Seriamos si intentamos matizar ambas afirmaciones, constituye un sesgo imperdonable!
Para que Sí se someta la guerrilla más antigua de este país es necesario tener presente el origen y sentido de esos 50 años de guerra interna que no condujo más que al desangre entre hermanos. Los diálogos de La Habana son la más clara muestra de que la guerrilla longeva ha aceptado su imposibilidad de llegar al gobierno por las armas, en esa aceptación contribuyeron los hoy antagónicos Uribe y Santos.
Para que Sí se agote la vía del combate es importante reconocer la evidente incapacidad de ambas partes de someter a su contrario y una guerra entre dos bandos por igual culpables de profanar una y otra vez preceptos bíblicos en nombre de la Patria, a ninguno le cabe la supremacía moral para levantar el dedo acusador sobre el otro y si nos vamos a la religiosidad al igual que los crímenes de la Iglesia Católica (Más de catorce siglos aplicando la pena de muerte a sus enemigos ideológicos y morales: todos sus herejes), ninguno de los dos bandos tendrían perdón de Dios.
Soy una Mujer colombiana, Madre de familia, convencida de que la Paz se construye Paso a Paso. Mi voto es Porque Sí se acabe un conflicto que agotó la vía del combate ante un escenario de perpetuación del conflicto que traería más muertos (Hijos paridos por Mujeres), más desigualdad y más miseria (De los hijos paridos por Mujeres). Este acuerdo entre un gobierno de nariz respingada, casco a prueba de razones, discursos rancios y una guerrilla necrótica e igualada a los que tanto repudió, lo elijo Para que Sí construyamos por fin puentes entre unos y otros, Para que Sí enfrentemos y destruyamos todos los muros que nos impide pensar en colectivo y se abra por fin esa puerta que nos conduzca al camino de la verdad, justicia, amor y libertad. Ese es el camino para y por la Paz.
Somos el 46% de la población, somos esas Mujeres Madres que contribuimos al PIB a través de la Economía del Cuidado. De nosotras depende que la Paz se escriba con la M de Mujer, porque eso somos y a eso estamos llamadas las Mujeres: a ser constructoras de paz.
Yarime Lobo Baute
@YarimeLobo






