Opinión

Mujeres: Que Sí, porque Sí, para que Sí, por la Paz

Yarime Lobo Baute

24/08/2016 - 05:50

 

Y como mujer colombiana digo que Sí porque ya está bueno del NO como medida absoluta de rechazo al cambio. Y digo que sí, ¡porque sí, ombe! Ya está bueno de repetir el cíclico patrón de patria boba que no nos deja mirar más allá de lo ortodoxo, basta ya de la no-tolerancia, la no-libertad que han impartido y sostenido por lustros la extrema derecha (oligarquía y burguesía criolla) que gobierna desde siempre a diestra y siniestra este país.

Los españoles depredadores de antaño que transmutaron en el tiempo al paramilitarismo estratificado (oligarquía y burguesía aliada por conveniencia), sumado a los indígenas que hicieron resistencia civil y transmutaron en el tiempo a las guerrillas escalonadas por el tiempo están llamados a transmutar otra vez, pero esta vez no para repetir la cíclica y clásica patria boba, estamos ante una necesidad imperiosa de vencer la pesadilla del No que nos mantiene en constantes protestas que No son motivadas por la razón, sino por intereses particulares neoliberales (Santos y compañía) y ultraconservadores (Uribe y compañía), alarmistas y extremadamente religiosos que manipulan los sentimientos de la masa electoral, estrategia que se repite una y otra vez emulando el modelo que implementaron aquellos españoles que llegaron para quedarse y usurpar todo aplicando la religión conveniente, el odio, la homofobia y la discriminación para someter y esclavizar nuestras almas.

Con todo y las heridas que se volvieron paradigmas y nudos atados, generación tras generación, estamos frente a la oportunidad histórica de dar el paso al Sí que constituye ese sueño de abrir por fin esa puerta para desatar esos nudos y sanar heridas, podemos entre todos dar el paso para Ser una Patria Resiliente y dejar de ser una Patria Recurrente.

Quedó evidenciado en la reciente marcha que las marchas del No están cargadas de odio, homofobia y discriminación, no pierden similitud con aquellas que tuvieron que padecer nuestros indígenas a manos de marchas implacables de españoles a caballo, armados hasta los dientes y que luego del violento mestizaje la continuaron padeciendo los de sangre plebeya a manos de los criollos con ínfulas de sangre azul. Continua el vil engaño que disfraza de buenas intenciones las marchas del NO, tenemos el ejemplo perfecto de la reciente marcha y su motivación aparente: ¿La defensa de la familia tradicional? (ya quisiera ver en la Biblia con la que pretenden regular el concepto de familia este modelo de familia constituido por Papá, mamá y hermanos, solo basta revisar sin religiosidad para darse cuenta la diversidad de familias que hay en la Biblia, las cuales no cumplen el modelo de familia tradicional que insisten en imponernos).

Lo lamentable de las marchas del No es que no tienen en realidad nada que ver con la moral. Si el asunto solo fuera la defensa de las axiologías dominantes o del mejoramiento de la sociedad colombiana, se programaría marchas por el Sí. SI marchamos contra la corrupción galopante que tiene a la gran mayoría de las ciudades y departamentos sumidos en la pobreza. SI marchamos para protestar por la muerte --por hambre-- de más de 7.000 niños en los últimos cinco años y los 51 que se suman en lo corrido de 2016. SI marchamos para evitar que los menores abandonados por sus padres (los mismos que se oponen a la adopción de parejas homosexuales) se tomen los semáforos para vender chucherías o pedir monedas. SI marchamos contra los sacerdotes violadores de niños que, en Colombia, suman cientos de casos en los últimos diez años. Pero NO, esas marchas no tienen el aroma expiatorio que seduce a las masas.

Seguimos haciendo las marchas que nos enseñaron los españoles de marras con su interpretación conveniente de la Biblia en aras de dividir nuestro territorio al mejor estilo del príncipe de Maquiavelo: nos dividieron entre ángeles y demonios, entre ateos y creyentes, entre izquierda y derecha, entre heterosexuales y homosexuales, donde los demonios, los ateos, la izquierda y los homosexuales son malos y los otros buenos, es lo que ha venido pasando en los cíclicos enfrentamientos de Patria Boba y continua perpetuando la derecha extrema desde principios del siglo XX. Tristemente la frase de Galeano NO pierde vigencia: “Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: "Cierren los ojos y recen". Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia”, el reto que nos asiste es que el SI deje de ser perenne y evitemos a toda costa perpetuar la estrategia de polarización esta vez liderada por Uribistas y Santistas. No hay derecho a que se perpetúe la polarización.

Es tiempo de Marchar todo unidos por el SI, por el que Sí se acaben los 7.732 reportes de niños maltratados tanto física como psicológicamente por familiares, allegados o conocidos. Por el que Sí se acaben las violaciones a menores que ascendió en casi un 15% con relación a 2014, y el asesinato y agresiones sexuales a mujeres por parte de sus esposos o desconocidos. Por el que SI se acaben esos papistas políticos que luchan para que la guerra continúe. Por el que SI seamos un Estado Laico y evitemos que la Iglesia Católica siga pescando en río revuelto para mantener la hegemonía política de la clase dirigente y le demos el lugar que corresponde: una oferta más junto a las demás (Iglesias Evangélicas, Mormonas, Testigos de Jehová, Judías, Gnósticas, Ateas, Adventistas, Islámicas, Budistas y muchas otras más) que cada cual en su libre albedrío escogerá.

Marchemos por el que Sí se acaben de una vez por todas las prácticas de esos personajes que hoy se transmutan haciéndose ver como los luchadores que propender por el que no se imparta en las escuelas del país la polémica cartilla de Llorente ordenada por la Corte Constitucional, y no son otros que  los mismos que se han partido el brazo porque Colombia no salga de ese atraso oceánico en la que la han mantenido a lo largo de estos dos últimos siglos. Son los mismos que se han parado en la raya para el desarrollo de las minorías étnicas, que han incentivado el racismo y se rasgan las vestiduras cuando las mujeres se practican un aborto.

¡No hay derecho y sí se tiene que parar el juego cíclico de dividir para reinar! Ese juego que hoy alimentan dos hombres y su sequito de secuaces que mantienen viva la cíclica polarización: Uribe y Santos.  El primero cargado de rencor y ansias de revancha, accionar de corte omnipotente, que le impide considerar una postura que no sea la suya, y el segundo con su insultante postura de muñeco de porcelana en lo alto de la repisa creyendo que puede subestimar el intelecto de los colombianos vendiéndonos un proceso de paz como carta de salvación para tapar los lunares tipo cráteres de su nefasto gobierno.

Lo cierto aquí es que sí queremos marchas evolutivas que realmente avizoren cambios de fondo nos asiste comprender más allá de las pasiones religiosas y cartillas sofismas el Por qué y Para qué. Personalmente marcharé y votaré por el sí, Porque sí defiendo el acuerdo de La Habana y propendo por el Sí en el plebiscito. Porque si el asunto se sustenta en decir que la guerrilla de mayor escalafón es una organización criminal, mi respuesta es Sí. Si bien su origen fue político, derivó en un grupo delincuencial bárbaro, pero esa verdad no nos exime de reconocer el indudable papel criminal que han desempeñado el Estado y la clase política colombiana en el origen y en la perpetuación del conflicto. ¡Hipócritas Seriamos si intentamos matizar ambas afirmaciones, constituye un sesgo imperdonable!

Para que Sí se someta la guerrilla más antigua de este país es necesario tener presente el origen y sentido de esos 50 años de guerra interna que no condujo más que al desangre entre hermanos. Los diálogos de La Habana son la más clara muestra de que la guerrilla longeva ha aceptado su imposibilidad de llegar al gobierno por las armas, en esa aceptación contribuyeron los hoy antagónicos Uribe y Santos.

Para que Sí se agote la vía del combate es importante reconocer la evidente incapacidad de ambas partes de someter a su contrario y una guerra entre dos bandos por igual culpables de profanar una y otra vez preceptos bíblicos en nombre de la Patria, a ninguno le cabe la supremacía moral para levantar el dedo acusador sobre el otro y si nos vamos a la religiosidad al igual que los crímenes de la Iglesia Católica (Más de catorce siglos aplicando la pena de muerte a sus enemigos ideológicos y morales: todos sus herejes), ninguno de los dos bandos tendrían perdón de Dios.

Soy una Mujer colombiana, Madre de familia, convencida de que la Paz se construye Paso a Paso. Mi voto es Porque Sí se acabe un conflicto que agotó la vía del combate ante un escenario de perpetuación del conflicto que traería más muertos (Hijos paridos por Mujeres), más desigualdad y más miseria (De los hijos paridos por Mujeres). Este acuerdo entre un gobierno de nariz respingada, casco a prueba de razones, discursos rancios y una guerrilla necrótica e igualada a los que tanto repudió, lo elijo Para que Sí construyamos por fin puentes entre unos y otros, Para que Sí enfrentemos y destruyamos todos los muros que nos impide pensar en colectivo y se abra por fin esa puerta que nos conduzca al camino de la verdad, justicia, amor y libertad.  Ese es el camino para y por la Paz.

Somos el 46% de la población, somos esas Mujeres Madres que contribuimos al PIB a través de la Economía del Cuidado. De nosotras depende que la Paz se escriba con la M de Mujer, porque eso somos y a eso estamos llamadas las Mujeres: a ser constructoras de paz.

 

Yarime Lobo Baute

@YarimeLobo 

Sobre el autor

Yarime Lobo Baute

Yarime Lobo Baute

Obras son amores

Soy la que soy: Mujer, Artista desde mi esencia, Arquitecta de profesión, Fotógrafa aficionada, Escritora desde el corazón y Emprendedora por convicción. Una convencida de que la OBRA está más allá de los cementos, son cimientos que se estructuran desde el SER, se traducen en el HACER y traen como consecuencia un mejor TENER.

Las OBRAS son esos AMORES intangibles y tangibles que están por encima de las mil y una razones.

@YarimeLobo

11 Comentarios


Eduardo Santos Ortega Vergara 24-08-2016 07:29 PM

Yarime Lobo Baute tanta verdad en cada párrafo, y sentimiento de patria boba aún lo llevamos a cuesta, y nos rasgamos las vestiduras por la verdad que cada vertiente maneja y marchamos por la familia e inundamos las calles, ríos de gente con moral de tercera que de día son ovejas y de noche lobos hambrientos. Y dejamos de apoyar a un grupo de jóvenes que por darle un No a la muerte violenta , a los violentos y a la desidia con que muchos manejamos la corrupción, recibieron soledad y si había más de 200 personas apoyándolos fue bastante. Sin embargo en Valledupar la violencia campea por doquier. La insensibilidad nos mata como nos matan los corruptos robándose la plata de la salud, de la educación, del deporte y los ancianos; y somos sensibles a los discursos de Santos y Uribe... Ahí está la bandera enarbolando el inconformismo y las ganas de ver un país diferente. Ojalá y se dé. Gracias por tus aportes Yarime. Sólo Eso.

Nelson Ortega Toscano 25-08-2016 02:51 PM

Corazones sensibles y almas sin rencor. Gracias, muchas gracias Yarime Lobo Baute; mujer carismática y polifacética digna de admiración y ejemplo a seguir. Tú también has sufrido por los que sufren y has llorado con lágrimas de dolor por la sangre de los colombianos. Éxitos y bendiciones querida amiga.

Fernando D. Cáceres 25-08-2016 03:17 PM

Leo este artículo y no me parece coherente con el mensaje de paz. La paz es completa, es decir con todo. Sin embargo, veo que este artículo está cargado de resentimiento hacia los que tienen poder, hacia la Iglesia, hacia los españoles. Nosotros colombianos tenemos todos un poco de español, africano o indigena. No nos hagamos los puros indigenas precolombinos porque la sociedad de hoy no es así.. De igual forma no se construye un país sin elites. No existe sociedad plenamente horizontal. Reconstruyamos las elítes, elites capaces de dar ejemplos y de velar por el bien común. Tampoco critiquemos la Iglesia, porque es parte de nuestra tradición cristiana, y porque se ha convertido en un blanco demasiado fácil. ¿Y qué dice de todas las demás iglesias que viven del dinero de muchos? Ojo: La Paz es con todos. Es con nosotros, con las creencias de los otros, con nuestros ancestros, y con nuestro vocabulario (que debe ser mucho más bondadoso).

Ethel Atehortua 25-08-2016 03:26 PM

Una opinión diferente basada en la realidad de muchas. Un abrazo para ti Yari. Es nuestra responsabilidad cambiar el rumbo de muchas historias llenas de dolor, odios y resentimientos.

Nayla Carolina Pertuz 25-08-2016 03:28 PM

Gracias Arquitecta.

Enrique Llinas 25-08-2016 06:41 PM

Tu columna está muy buena,pero te recomiendo que vallas tramitando tu visa de refugiado porque lo que se viene para encima es peor que Venezuela, mira que te lo digo!

Beatrix Crump 25-08-2016 06:43 PM

Y tenemos que poner TODOS nuestro granito de arena, la construcción de esta nueva era colombiana depende de todos los colombianos

Luis Fernando Guerra Bonilla 25-08-2016 06:51 PM

Ahí vamos YARI con toda la resolución de ALMA, disposición de CUERPO y resuelto ESPÍRITU. Porque LA PAZ ES LA VIDA POSITIVA DE LA SOCIEDAD, PARA QUE AVANCE DE MANERA POSITIVA, CAPAZ DE HACER HISTORIA DE VERDAD, VERDAD.Saludos y Abrazos!!!

Luis Eduardo Barreto Muegues 25-08-2016 07:29 PM

Yarime Lobo Baute progresista y Verde compañera comparto su pensamiento. Si por que ya esta bueno!!!!

Manuel Reina Limón 25-08-2016 07:43 PM

¡Cesó la horrible noche! La libertad sublime derrama las auroras de su invencible luz. La humanidad entera, que entre cadenas gime, comprende las palabras del que murió en la cruz. Esta es una estrofa del himno de Colombia, que todos los colombianos cantan con orgullo, y eso entra dentro de la lógica, lo que no es lógico es que se cante con emoción pero sin conocimiento, me explico: ¿cómo podemos cantar a voz en grito que comprendemos las palabras del que murió en la cruz y luego no vivir conforme esas palabras? En estos días el país está pendiente del plebiscito, está pendiente de un sí o un no, pero están todos fijos en las palabras de sus líderes, qué dicen desde su posición de poder, y todos se enfrascan en unas campañas sucias, sacando trapitos escabrosos y lanzándoselos a la cara de los opositores; esto es lo ilógico, porque el himno no dice que comprendamos las palabras de nuestros líderes sino las del que murió en la cruz. Y para esta ocasión que mejor que estar atentos a las palabras que dijo el que murió en la cruz, en su sermón del monte: Mateo 5:9 Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Éstas son las palabras que tenemos que comprender en estos días, que tenemos que ser pacificadores, que no es lo mismo que pacíficos (estos son los que no quieren líos) pues pacificadores son los que establecen la paz. Los pacificadores son forjadores de paz. Son hombres y mujeres que trabajan activamente por la paz, removiendo los obstáculos que la impiden y creando las condiciones que la propician. Trabajar por la paz supone afanarse porque los hombres no sufran opresión, porque disfruten de independencia y libertad y porque entre ellos exista la justicia. En esta lucha los pacificadores declinan toda violencia, combatiendo únicamente con las armas del amor, de la humildad y de la abnegación. El pacificador no puede dejar tranquilamente esta misión en manos de militares o civiles especializados. El pacificador tiene que levantar su voz frente a la carrera armamentista y tiene que ocupar los primeros lugares en esta lucha. Debemos ser activistas de la paz. Decir Sí al plebiscito no es decirle sí a Santos ni decir Sí al plebiscito es ir en contra de Uribe, decir Sí al plebiscito es decir sí a la paz, a la libertad a la justicia, decir Sí al plebiscito es decir Sí a Colombia, decir Sí al plebiscito es comprender las palabras del que murió en la cruz. Yo quiero cantar esta estrofa del himno de Colombia a voz en grito, con la mano puesta en el corazón, orgulloso y comprendiendo las palabras del que murió en la cruz, ¿y tú quieres? Entonces al plebiscito dale un Sí.

Anna Pen 26-08-2016 07:39 AM

Yarime, gracias por compartir tu escrito. Yo soy otras de esas mujeres que piensa que necesitamos salir de este absurdo. Gracias por hacer parte de esas colombianas luchadoras y no de las que salen corriendo del país.. como cuando se hunde el barco... ah pero eso si, espera desde fuera ver como se sigue hundiendo. Un abrazo y vamos por ese "si". Nos merecemos la oportunidad de que en unos años nuestra descendencia se entere de este episodio por los libros de historia. No es el fin de la guerra, pero es la oportunidad de construir un país donde superar el conflicto armado no sea la prioridad.

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