Opinión

Historias de vida de nuestros músicos

Jorge Nain Ruiz

16/09/2016 - 05:50

 

El cantante Farid Ortiz / Foto: El Universal

Expresiones como “no te lo puedo creer” son las que uno exclama cuando le cuentan las historias y odiseas que viven en pleno siglo XXI algunos de nuestros artistas vallenatos para llevar su música a gran parte de los rincones del país; pero también, en contraste con esto, escuchamos las otras historias de aquellos músicos que en nombre del vallenato recorren las grandes ciudades del mundo en majestuosos escenarios y en grandes conciertos.

Recorrer en una semana cinco departamentos de Colombia para llegar a seis o siete  poblaciones, caseríos y veredas y tocar dos o tres horas, muchas veces sin bañarse, porque  el tiempo no les alcanza o porque en el pueblo no hay agua, ponerse el uniforme dentro del bus, lavarse la cara con agua de botella y subirse a la tarima a complacer a cientos o miles de campesinos que idolatran al artista más querido de la población rural y de las clases populares y a quien ellos mismos han bautizado el Rey de los Pueblos, Farid Ortiz; son apenas algunas de las situaciones que deben afrontar semanalmente y durante todo el año los músicos acompañantes de esta agrupación.

Por caminos de herraduras y a sabiendas de que el vehículo que los transporta puede quedarse atollado, pero dispuestos a hacer transbordo o caminar, si es necesario, subirse a un tractor, mula o burro con tal de llegar a lugares inhóspitos y cumplir con el compromiso adquirido, cargar botas pantaneras por si las moscas, son algunas de las precauciones que deben tomar estos muchachos para cumplir los compromisos y no dejar esperando a todo un pueblo que por primera vez quiere ver cantar, tocar y tomarse fotografías con su ídolo.

Éste es un mundo totalmente opuesto al que viven otros que también son músicos vallenatos y que hacen parte de agrupaciones que permanentemente asisten a estadios de las grandes ciudades del mundo, viajan en grandes aerolíneas y en ocasiones hasta en vuelos charter como Jorgito Celedón o Carlos Vives para mencionar solo dos.

Me contaba de manera confidencial uno de los músicos del “Rey de los pueblos”, que se ha puesto de moda últimamente entre los pobladores de veredas y caseríos que conocen que el conjunto de Farid debe pasar a una determinada hora por el pueblo, que la gente improvisa retenes con cabuyas para detener el bus y cobrar una especie de peaje, el cual consiste en que el artista debe bajarse, cantar, versear y tomarse fotos con los fanáticos, lo que para algunos podría ser traumático, pero en el caso de un artista tan carismático y popular como Farid resulta más bien placentero y ya hace parte del show o repertorio de actividades programadas.

Yo no sé si sean más felices los músicos de los grandes conciertos de estadios o los de veredas y pueblos, pero todos cumplen una misión importantísima para nuestro folclor vallenato.

 

Jorge Nain Ruiz

@JorgeNainRuiz 

Sobre el autor

Jorge Nain Ruiz

Jorge Nain Ruiz

Vallenateando

Jorge Nain Ruíz. Abogado. Especializado en derecho Administrativo, enamorado del folclor Vallenato, cantautor del mismo. Esta columna busca acercarnos a una visión didáctica sobre la cultura, el folclore y especialmente la música vallenata. Ponemos un granito de arena para que la música más hermosa del mundo pueda ser analizada, estudiada y comprendida.

@jorgenainruiz

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

Como si no sobreviniera otro mañana

Como si no sobreviniera otro mañana

  “Lo bueno es que gran parte de la investigación y desarrollo que necesitamos innovar y preparar para la próxima pandemia son co...

Editorial: Hacia un Valledupar más musical

Editorial: Hacia un Valledupar más musical

La música es un aliciente para la vida. Donde hay música hay alegría. No son palabras nuestras, sino las del director del ballet val...

Editorial: Grandes lecturas colombianas en formato digital

Editorial: Grandes lecturas colombianas en formato digital

El año 2016 podrá ser recordado como uno de los años en el que grandes clásicos de la literatura colombiana, así como otras publ...

Los treinta años de labor cultural de APROCODA en Codazzi

Los treinta años de labor cultural de APROCODA en Codazzi

Corrían días decembrinos en el municipio de Codazzi, agitados día y noche por el febril proceso de producción del algodón, en esta...

Cuando las mujeres cambian

Cuando las mujeres cambian

  Por fin Bob Dylan acepta el premio nobel de literatura, casi al mismo tiempo que muere Juan Goytisolo Gay, el intelectual de las ...

Lo más leído

La política, el bogotazo y la muerte de la esperanza

Carlos Alberto Salinas Sastre | Historia

Los designios del tiempo en la lente de Nereo

Brayan Buelvas Cervantes | Fotografía

El cine y la defensa de la naturaleza

Enrique Martínez-Salanova | Cine

La calumnia y el chisme: inspiración de nuestros juglares

Luis Carlos Guerra Ávila | Música y folclor

El vallenato epistolar

Jorge Ignacio Garnica | Música y folclor

El acordeón como ética del rostro: Máximo Jiménez en clave levinasiana

Ramiro Elías Álvarez Mercado | Música y folclor

La locura tiene cara de presidente estadounidense

Johari Gautier Carmona | Opinión

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados