Opinión
De pie como siempre vivió
El día que la asesinaron el astro rey no brilló igual. La sierra nevada se vistió de un gris oscuro como señal de duelo por lo que se había gestado en sus estribaciones.
Los atisbos de un fuerte aguacero ya se percibían, lo que haría más difícil su rescate, la ciudad permanecía en silencio y expectante de su suerte, solo se escuchaban los aletazos de los helicópteros en su ir y venir. El desespero y la incertidumbre era total.
El Estado, por medio de sus fuerzas armadas, tenía que defender su soberanía. Pero la gente del común, los que la acompañaron siempre, los que la defendían cuando sus enemigos políticos y gratuitos la atacaban, sabía que su vida estaba en peligro.
Las malas noticias empezaron a circular: una de las compañeras de infortunio, fue encontrada en mal estado pero con vida. Más tarde los medios de comunicación anunciaban el fatal desenlace: la Pilonera mayor, el alma del folclor vallenato, había sido asesinada por sus captores, el país entero se conmocionó.
Los noticieros de televisión y de radio, sindicaban al guerrillero alias “El Suegro” como cabecilla del grupo subversivo que secuestró y luego asesinó a la cacica Consuelo Araujo Noguera. Un taxista despistado le decía a los pasajeros que abordaban su vehículo, que ya todo estaba esclarecido: que el suegro de consuelo era quien había planeado el crimen, que él lo había escuchado por la televisión.
Cuando fue derrotada en sus aspiraciones a la gobernación del Departamento del Cesar no se amilanó, por el contrario siguió en su lucha y el presidente de entonces, Andrés Pastrana, la nombró ministra de cultura, cargo que ejerció con mucha idoneidad.
Su adoración era su Valle, su gente, los intérpretes de nuestra música vernácula y todo lo que oliera a su pueblo. Mataron su cuerpo, pero su alma siempre estará viva entre nosotros los que valoramos su gran talante y su inmortal obra: el Festival Vallenato.
Pasarán muchas generaciones, seguro habrá cambios en nuestra música, pero su nombre y su imagen siempre estarán allí, de pie como siempre vivió.
Arnoldo Mestre Arzuaga
@nondo_a
Sobre el autor
Arnoldo Mestre Arzuaga
La narrativa de Nondo
Arnoldo Mestre Arzuaga (Valledupar) es un abogado apasionado por la agricultura y la ganadería, pero también y sobre todo, un contador de historias que reflejan las costumbres, las tradiciones y los sucesos que muchos han olvidado y que otros ni siquiera conocieron. Ha publicado varias obras entre las que destacamos “Cuentos y Leyendas de mi valle”, “El hombre de las cachacas”, “El sastre innovador” y “Gracias a Cupertino”.
2 Comentarios
precioso articulo
felicidades al escritor Arnoldo por tan hermoso escrito
Le puede interesar
El velorio de Gaira
Son muchas las razones y motivos tomados por la literatura universal, para describir certeramente la cultura e idiosincrasia de los...
Una nueva oportunidad para el Cesar
Los designios del destino vuelven y le dan al Cesar una nueva oportunidad para que despierte y salga adelante. El pasado 27 de julio, ...
¿Bailar como anciano o como joven?
En estos casi 50 años que llevo de observación de las Tamboras, he vivido y he sido testigo de una serie de anécdotas tan divert...
Critica y política
A punto de terminar los ocho años del gobierno de Juan Manuel Santos, periodos plagados de la más acérrima critica. Este gobierno re...
El Festival de La Loma, como para alquilar balcón
El próximo viernes se sube el telón el Festival de Canciones Samuel Martínez de la Loma, Cesar, en su versión 32 y se hace nece...










