Opinión

Parangones absurdos

Camilo Pinto Morón

28/03/2017 - 06:15

 

 

Casi que a diario, lo digo sin temor a equivocarme, los colombianos solemos hacer una serie de parangones que tienen un sentido poco útil, como por ejemplo cuando comparamos quién le ha hecho más daño al pueblo colombiano, si las FARC o las AUC; si en el gobierno de Uribe hubo más corrupción que en el de Santos, o a la inversa; qué ha sido más nocivo para nuestra democracia, si la izquierda, el centro o la derecha, y así sucesivamente pretendemos disfrazar los impactos sociales, políticos, económicos y culturales que han acarreado las acciones u omisiones de quienes directa o indirectamente hacen -o han hecho- parte de las organizaciones criminales, los gobiernos centrales y las vertientes políticas traídas a colación.

Soy de los que cree que las cosas deben llamarse por su nombre, a César lo que es de César. Corrupción hay una sola, sea fomentada y auspiciada por Santos, Petro, Uribe, Moreno, Vargas, Bula, Ordoñez, o el apellido que quiera ponérsele. La violencia ha sido la misma por más de medio siglo, con distintas causas, medios y secuelas, pero al final, en su esencia, sigue siendo ese aparato estúpido, vil y destructor que tanto las FARC como las AUC, el EPL, el ELN, el M-19, y sus derivados, han usado, según ellos, para llegar al poder y hacer de Colombia un país distinto. Sí, una locura. Pero esto no para. En materia de ideologías y singularidades políticas, tanto en la izquierda, como en el centro y la derecha, ha habido malos funcionarios y administradores públicos, pésimos actores dentro de la democracia representativa, o en síntesis, sujetos que lo único que han hecho es conculcar los principios que rigen la función pública dentro del Estado Social de Derecho.

Partiendo de lo anterior, se puede colegir que de nada sirve hacer diagnósticos cuantitativos y cualitativos simplemente porque exista una inclinación, filiación o interés político de por medio en cada uno de estos tópicos. En vez de actuar por pasión, hay que hacerlo por convicción, ése es el deber ser. Debemos adelantar acciones propositivas encaminadas a contribuir, así sea en una mínima cuantía, con el mejoramiento del establecimiento, así es como se puede llegar a construir país, no haciendo uso de aquella balanza para ver quién hizo más o quién hizo menos.

Colombia es un país que tiene una avidez de soluciones, de nuevas alternativas. Es cierto que las problemáticas se erradican amputándolas desde la raíz, pero no sirve de nada que nos centremos en dichos rizomas todos los días de nuestras vidas y nada hagamos para que las cosas cambien, y claro, mucho menos se logra cuando caemos en ese vacuo juego de las comparaciones, que como ya dije, son hechas tendenciosamente. Vale aclarar que esto no ocurre siempre, pero sí es muy usual.

Parte de nuestro estancamiento en materia de crecimiento como sociedad se debe a la falta de dinamismo y buenas prácticas, contrario sensu, cada día somos más estáticos, nos hemos empecinado en defender causas e ideas de manera sesgada, lo cual nos ha alejado del plano de los aportes de avanzada, lo que se traduce en que no estamos haciendo ningún tipo de aporte para la optimización del Estado.

Ya estuvo bueno de que los debates de nuestro día a día se concentren en si Pedro malversó más dineros y bienes que Juan. Que se acabe el famoso: “fulano fue menos malo que fulanito”. Aquí hay que empezar a buscar soluciones, comenzar a concebirlas. Estoy totalmente seguro que a través de vagas equiparaciones lo resultados no serán los demandados. Entonces, basta de ‘Parangones absurdos’.

 

Camilo Pinto Morón

@camilopintom

Sobre el autor

Camilo Pinto Morón

Camilo Pinto Morón

Letras & Opinión

Camilo A. Pinto Morón, estudiante de Derecho de la Universidad de Santander, estudio leyes porque "pertenece a ese orden de cosas que se comprenden mejor cuando no se definen" - Levy Ullmann. Columnista de opinión en PanoramaCultural.com.co, el diario El Pilón, y Con la Oreja Roja. Fiel creyente de un oficio de opinar en serio, respetuoso, objetivo y responsable.

@camilopintom

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

Los arhuacos tienen razón

Los arhuacos tienen razón

Les asiste razón a los indígenas arhuacos al levantar su voz de protesta contra el canal RCN por la manera como se ha mostrado esa ...

El negocio de algunos festivales vallenatos

El negocio de algunos festivales vallenatos

  Ahora que he regresado a mi adorada costa Caribe y que vuelvo a tener más cercanía con los festivales vallenatos, con los partici...

¡Cómo cambian los tiempos!

¡Cómo cambian los tiempos!

“Cómo cambian los tiempos y solamente queda el recuerdo. Cómo pasan los años y ni siquiera nos damos cuenta”. Así empieza u...

Festivales en parques o coliseos

Festivales en parques o coliseos

Desde el año 1968, cuando se efectuó la primera edición del Festival de la Leyenda Vallenata, y  hasta la versión treinta y seis d...

La reinserción a la vida civil: el gran reto de las FARC y el ELN

La reinserción a la vida civil: el gran reto de las FARC y el ELN

No son una docena, ni dos, ni tres, son miles de guerrilleros que deben empezar de cero un proceso de reinserción a la vida civil,...

Lo más leído

Breve reseña histórica de La Jagua del Pilar

José Atuesta Mindiola | Patrimonio

Crónica de las corralejas del 20 de enero de Sincelejo

Jose Rodrigo Hernandez Avila | Patrimonio

El fraude electoral de Misael Pastrana Borrero

Eddie José Dániels García | Historia

Historia y orígenes del Carnaval

Emma Casanova | Historia

Vinagre casero

Diógenes Armando Pino Ávila | Gastronomía

El Carnaval en Colombia, de prohibido a instaurado

Chabela Salas | Música y folclor

Vallenato-cumbia: el nombre que a los sabaneros no les gusta

Ivo Zabaleta Bolaños | Música y folclor

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados