Opinión

El degenerado

Carlos Cesar Silva

10/04/2017 - 06:30

 

 

Veo que tienes un bigote tan colosal como tu estupidez, los labios blindados ante el ardor de la mentira y los ojos hartos de petulancia. Usas una sudadera que combina los patrióticos colores amarillo, azul y rojo y que luce en el lado izquierdo el sello de la multinacional Adidas, mientras que en el costado opuesto aparece tu irritante nombre. Tienes el brazo derecho levantado, la mano un poco doblada y el índice buscando un culpable, sin horizonte. Es una pose algo amanerada, pero tu naturaleza rústica y vulgar sigue intacta.

Te imagino más allá de la imagen sin sonidos y sin olores que está al frente mío. Estás soltando un extenso discurso en un Aló, Presidente o en un consejo de ministros, maltratas al español y a veces al inglés con una pronunciación pastoril, grotesca y hasta cómica. Las exageraciones, las falsedades, las vulgaridades, las humillaciones y los eufemismos nutren tus palabras. Sin embargo, la realidad que te circunda es superior, no puedes tapar el sol con una mano. Eres un hombre sin pudor, tratas de adueñarte de la razón a la fuerza pero tu ineptitud y tu ignorancia resultan demasiado obvias.

Noto que te estás alimentando bien, tienes el cuello, las mejillas y las orejas como un cerdo. Bueno, seguro te sientes sabroso así, mientras que muchos de tus conterráneos se encuentran padeciendo de hambre, la física hambre. Ellos tienen que hacer una fila larga para comprar unos huevos, tú no, tú comes a la carta. Esa hipocresía la heredaste de tu máximo padre, el mismo que se te apareció en forma de pajarito y que te confió la administración de una tierra marchitada. Tranquilo, él debe estar en el cielo, Dios también perdona a los bandidos, no olvides la historia de Judas.

Lo peor es que tus dichos son menos perversos que tus acciones. El pueblo que diriges sufre tu proceder déspota, absurdo. Además de hambre, eres censura, corrupción, violencia, desigualdad, narcotráfico, transgresión de derechos políticos y concentración de poderes. La democracia no existe en tu cabeza morrocotuda y la opinión de los demás te vale mierda. Definitivamente, has resultado inútil ante el reto que te dejó tu venerado padre: sostener a punta de mentira la revolución de la rabia y la miseria.

Tu retrato me causa repugnancia, me gustaría escupirlo o romperlo pero no puedo actuar igual que tú, me rehúso a ser un hijo de tu padre, me rehúso a alabar  un legado de trampas, pifias y dolor. El bravo pueblo es una víctima de tus abusos y tu incapacidad, el esperpento que llamas Socialismo del Siglo XXI es una ofensa a la inteligencia humana, tú y (sobre todo) tu progenitor son unos estafadores, así serán juzgado por la historia. Ya verás, algún día tu reinado llegará a su fin, tu risa de burla y rencor no volverá a imperar. La gente reaccionará, la gente recobrará la libertad y la dignidad, la gente, no los opositores políticos, ellos pueden garantizar una rotación de figuras en el poder, pero no un cambio en la forma de gobernar.

 

Carlos César Silva

@CCsilva86

Sobre el autor

Carlos Cesar Silva

Carlos Cesar Silva

La curva

Carlos César Silva. Valledupar (Cesar) 22 de noviembre de 1986. Abogado de la Universidad Popular del Cesar, especialista y magister en Derecho Público de la Universidad del Norte. En el 2013 publicó en la web el libro de artículos Cine sin crispetas. Cuentos suyos han sido publicados en las revistas Puesto de Combate y Panorama Cultural. Miembro fundador del grupo artístico Jauría. Cocreador del bar cultural Tlön.

@ccsilva86

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