Opinión

Valledupar y Santa Marta: dos formas de ver el patrimonio cultural

Alba Luz Luque-Lommel

17/07/2012 - 10:15

 

Un callejón de ValleduparHay una gran diferencia entre Santa Marta y Valledupar y, aún cuando odio las comparaciones, me permito anotárselas. Esto es histórico y merece nuestra atención.

En Santa Marta, con apoyo del Ministerio de Cultura, asesoría de la organización francesa Pact Arim 93, crearon en el 2004 un operador urbano para el centro histórico de Santa Marta con participación de la alcaldía, la sociedad portuaria, la cámara de comercio, la universidad del Magdalena, Metroagua S.A., Grupo DAVON y otros empresarios samarios.

Con el apoyo técnico de la Vicepresidencia de la República y el Ministerio de Cultura, convocaron en el 2005, a través de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, un concurso nacional para desarrollar los diseños arquitectónicos propuestos por el PEMP (Plan Especial de Manejo y Protección). El concurso lo ganó el arquitecto Carlos Cabal.

De esa parte hasta el 2009 se dedicaron a ejecutar el PEMP, en el cual el Ministerio de Cultura invirtió más de 20 mil millones de pesos para la recuperación de 88 mil metros cuadrados de espacio público del Centro Histórico de Santa Marta.

Este proyecto lo entregaron en diciembre de 2009 y, desde entonces, ha beneficiado a más de 400.000 samarios y a los 500.000 turistas que visitan la ciudad anualmente.

Pero no sólo ha sido eso. Otro proyecto de gran envergadura que hace parte del PEMP y que se desarrolló con inversiones del sector privado, es la Marina Internacional de Yates. Esta obra, cuya primera fase entró en funcionamiento en junio de 2010, tiene una inversión cercana a los 10 millones de dólares, se encuentra ubicada en la bahía de Santa Marta y contará al final con 78.000 mil metros cuadrados de muelles flotantes, servicios turísticos y locales comerciales, parte de ello ya está terminado.

Toda esta maravilla comenzó porque en el año 2000, la alcaldía de Santa Marta decidió hacer un plan para recuperar su centro histórico, una iniciativa que fue acogida por el ministerio de cultura.

Un año más tarde, el ministerio de cultura lanzó, con el apoyo del Banco Interamericano para el Desarrollo (BID), el Plan Nacional para la Recuperación de los Centros Históricos de Colombia, con el fin de apoyar a los municipios del país en el diseño e implementación de planes para la preservación y puesta en valor del patrimonio, dinámicas urbanas orientadas a crear ciudades más competitivas.

Santa Marta, Cartagena y Manizales fueron las tres primeras ciudades colombianas escogidas, donde se comenzó a programar el estudio del PEMP, porque sus alcaldes tomaron la iniciativa de arreglar sus centros históricos.

Y aquí viene la odiosa comparación: en Valledupar un alcalde visionario Rodolfo Campo Soto, comenzó en el año 1998 con su plan centro a arreglar el centro histórico. Santa Marta comenzó en el año 2000, o sea dos años después.

En Santa Marta firmaron el primer convenio para el estudio del PEMP en el 2005, en Valledupar lo firmaron en el 2003.

En Santa Marta entregaron la primera etapa del PEMP con el Centro Histórico restaurado en diciembre 2009. En Valledupar, el primer convenio lo tuvieron que liquidar en el 2005 por falta de iniciativa de los gobernantes. Hicieron un nuevo Convenio en el año 2009 y por falta de iniciativa lo acaban de liquidar en Junio del 2012.

Un nuevo convenio acaba de ser firmado para realizar los estudios del PEMP y tenemos la esperanza de que el Señor Alcalde, Freddy Socarrás, tome la iniciativa que los alcaldes anteriores ignoraron cometiendo faltas gravísimas contra la conservación del patrimonio cultural de la región, que son faltas que deberían ser castigadas tal cual como lo consigna la Constitución Nacional, Leyes 367 y 1185 y los Decretos Reglamentario de las mismas.

A todos esos Alcaldes ignorantes, indolentes con el patrimonio cultural de la región, por cuya omisión se terminaron de arruinar muchas casas del centro histórico y sigan muchas otras en su camino de destrucción, los juzgará la historia y ella será implacable, porque lo que se pierde del patrimonio cultural material es irremplazable.

Estrellas negras para los Alcaldes Ochoa, Pupo, Carvajal, Fernández nos dan lástima porque dejaron perder su cuarto de hora engrandeciendo la historia, la memoria, la identidad de nuestra región. Habrían podido convertirse en buenos ejemplos para las futuras generaciones y ha sido todo lo contrario.

¿Y qué hicieron los vallenatos? Acordeón y Old Parr. El patrimonio inmaterial representado en el folklor ése vive. Cada año llegan los políticos a lo mismo, a parrandear, pero ninguno, como ocurrió con Francisco Santos en Santa Marta, se convierte en el padrino del centro histórico.

Paseamos al ex-presidente Samper y a su esposa por los callejones y dijeron "Ay que sitios tan hermosos, nadie no los había mostrado...vamos a ayudarles” y todavía estamos esperando la ayuda. Sólo tenemos las fotos en la Casita de Bahareque y nada de ayuda.

Como escribió Quintero Olmos, el columnista vallenato hace pocos días: voy a comprarme una botella, pero no de Old Parr sino de un Lagavulin añejo de 18 años para matar las desgracias de mi pueblo, en donde muy poco existe el sentido de pertenencia.

AVIVA, los amigos del Viejo Valle de Upar, no somos "una partida de viejas locas" como algunos despectivamente nos llaman, sino unos Quijotes clamando en el desierto por un centro histórico que sufre cien años de soledad, sin dolientes, en donde no sirven las cartas, las visitas, los derechos de petición a las autoridades, ni siquiera las acciones populares para que sea nuestra justicia la que regule la obligación que tienen de conservar el Patrimonio para las futuras generaciones y para muestra tenemos una acción popular, instaurada desde agosto 2009 sin solución.

Nueve años para hacer un PEMP, resultado cero,  Tres años con una acción popular, resultado cero. De verdad, el patrimonio cultural está en la olla, como dijo nuestro secretario general, el lingüista Armando Arzuaga Murgas.

Los invitamos a emular a Santa Marta, por lo menos barramos el centro histórico el 29 y 30 de Agosto para que el primero de Septiembre, cuando se da comienzo al mes del patrimonio esté limpio.

Alba Luz Luque-Lommel

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