Opinión

Cobro a la bolsa plástica: ¿impuesto, buena medida restrictiva o robo?

Andy Romero Calderon

06/07/2017 - 08:35

 

 

La ley 1819 se ha hecho muy popular por estos días ya que establece el impuesto que cobrará a los colombianos el uso de las bolsas plásticas. Ésta ha generado distintas posiciones como: “medida de acción efectiva” para algunos ambientalistas, o “impuesto innecesario, que busca disimular la invalidez del estado para educar y generar conciencia ambiental” para otro grupo de ciudadanos. En los distintos diálogos socráticos que se generan en  grupos de Whatsapp  y Twitter en los cual participo activamente, dejó un engorroso cuestionario que invita a seguir escudriñando el tema.  

¿Cuál fue la motivación para tomar esta medida?

Esta medida surgió ante el consumo desaforado e irracional de este tipo de productos en Colombia. Estudios realizados por el Ministerio de Ambiente arrojaron como resultado que el promedio de consumo por persona es alarmante y que se necesitaba con prontitud una solución. Bien, en medio de toda esta desfachatez institucional que nos gobierna, ha tomado carrera el hecho de que las medidas restrictivas son las que generan mayor efecto en la población, no podemos negar que en este país las cosas “funcionan” con sanciones de por medio, pero debemos preguntarnos cuál es la raíz de este comportamiento.

El estado parte de la idea de que es la ciudadanía la que está fallando y envían todas las cargas sobe ella. ¿Por qué no asumen su responsabilidad y se enfila contra las grandes industrias productoras y comercializadoras  de plástico? Es increíble como castran nuestra educación ambiental y después vienen con un impuesto y creen con ello que generan conciencia, que de un día para otro seremos guardianes del mundo gracias a las exiguas horas cátedras que todavía sobreviven en las instituciones públicas y privadas. Nos castigan por no educarnos, muy incoherente.

¿Cuál es el destino de estos recursos?

Según Carlos Díaz, de la oficina de Negocios Verdes del Ministerio de Ambiente, no se definió el destino de los recursos -como todo en Colombia, si es plata pública no tiene destino claro- la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales son los encargados de administrar estos dineros, para los amigos ambientalistas que lean esta nota la respuesta menos esperada: La expectativa del Ministerio de Ambientes es recibir cero pesos de este impuesto, ellos son felices solo con desincentivar el uso de las bolsas platicas que se entregaban de forma gratuita en los establecimientos comerciales. Muchos tenían la ilusión de que alguna parte de este jugoso ponqué llegara a fortalecer las verdaderas iniciativas de concientización que promueven sin ningún apoyo del estado. Bien;  nuestra experiencia nos permite imaginar, casi que adivinar cuál será el rumbo que tomaran esos dineros.

¿Qué pasará con el cambio, si la cuenta no es cerrada?

Es una de las preguntas más concurrentes y que ha creado disputas por las complicaciones que generará el cobro de la bolsa, pues en Colombia no existen monedas con denominación de 20 pesos y aunque muchos piensen que es miserable crear una nube de discordia por 20, 30, 40 o 50 pesos. Les informo que, según el experto del Ministerio de Ambiente, “Lo primero que hay que aclarar es que el tributo se le cobra a los consumidores, los comerciantes serán los encargados de recaudarlo y la medida va dirigida especialmente a las grandes superficies, que es donde más se distribuyen estos artículos.

En ese sentido, no va a generar una dificultad adicional, pues ya están acostumbrados a facturar con cifras que no siempre corresponden a las denominaciones de las monedas y los billetes que circulan en la sociedad”. ¡Vea Pues! Según Díaz, el Ministerio de Ambiente nos da un parte de tranquilidad porque el impuesto en su mayoría será cobrado sólo por las grandes cadenas comerciales que están acostumbradas a robarnos los vueltos, y lo que más espanta es que a muchos le parece insignificante que nos roben consentidos por el estado. Definitivamente estamos en Macondo. 

Queda la mesa servida para el debate, no creo que sea una buena medida tocarnos el bolsillo cada vez que fallen las políticas de control institucional.  En un acalorado zapateo de opiniones entre Yesmil (@yesyes1000), Miguel Ángel Sierra (@biosierra) y el autor de esta columna (@andy_romeroc), se llegó a la unión intercelular de que para el Estado todo se reduce a “medias”, actividades, sanciones y no han desarrollado una verdadera política ambiental, ni el gobierno nacional, ni el departamental, ni el municipal. Todo lo reducen al facilismo de un “impuesto”.

 

Andy Romero Calderón

@andy_romeroc  

Sobre el autor

Andy Romero Calderon

Andy Romero Calderon

Vallenato de Guacoche

Vallenato de cédula, guacochero de nacimiento. Ingeniero de sistemas de la Universidad Popular del Cesar. Me gusta la buena crítica y política, sin caer en sus vicios y hasta donde los argumentos me dejen llegar. Amante de la buena música y no de un género en específico. El silencio es, después de la palabra, el segundo poder del mundo.

@andy_romeroc

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