Opinión

Aguachica y la poesía

Diógenes Armando Pino Ávila

27/10/2017 - 03:55

 

La iglesia de Aguachica / Foto: EnColombia.com

 

Al momento de escribir esta nota, deben estar arribando a la localidad de Aguachica, en el departamento del Cesar, por lo menos diez poetas que oficiarán la palabra y ofrendarán con sus versos a las maravillas de la creación, al amor, a la mujer y a la vida, en un derroche de alegría y arte.

 El pueblo que todavía, bajo el manto oscuro de la noche, escucha los herrados pasos del brioso corcel que desde el más allá cabalga don Antón García, escuchará de voz de estos bardos que asisten al convite de la poesía y que oficiaran la palabra en diferentes escenarios, sala de eventos y conferencias para que propios y extraños se deleiten con la exquisitez de la metáfora, donde los poetas develarán en sus lecturas la magia de la palabra y el esplendor del verso.

Los poetas estarán los días 26, 27 y 28 de octubre brindando recitales en diferentes espacios, incluyendo algunas escuelas y colegios con el fin de que el público asista y se apropie de la palabra, lo mismo lo harán en el pueblo acogedor de Gamarra, a orillas del río Grande de La Magdalena. Este evento es convocado por la Asociación de poetas y escritores de Aguachica y patrocinado por algunas organizaciones de esta población.

Qué bueno que Aguachica mantenga este evento desde la institucionalidad, brindando todo el apoyo económico y logístico para hacerlo grande, qué bueno decirle al departamento del Cesar y Colombia que la tierra de Antón García, retoma de sus orígenes fundacionales el amor por la palabra y la poesía, qué bueno que la memoria colectiva aguachiquense  vuelva por los rumbos de aquellos que la fundaron, a lo mejor, trovadores que cantaban sus tonadas bajo el sol y que paliaban sus penas, amores y desamores al son de las notas de un tiple, bajo los árboles solariegos que cobijaban con amor el jolgorio de estos.

Es de festejar que la poesía y sus oficiantes, en un acto de amor exorcicen los males que aquejan a esta población y ojalá logren con sus versos alejar la muerte y la violencia, para que el poema se enseñoree en todo este terruño, desde El Cerro de los Chivos hasta los nacederos cristalinos del Bosque del Alguil.  Que esta cita de la poesía sea el presagio de la superación de todos estos males y que bajo el embrujo de la palabra nazca, como debe ser, una cultura ciudadana amante del arte y  la literatura, y florezca el aguachiquense de antes, defensor de las buenas costumbres, amante de sus tradiciones.

Yo debía estar allá, en Aguachica, leyendo mis poemas, celebrando con esa pléyade de poetas, hombres y mujeres, que hacen de la palabra parte de sus vidas y de sus muertes, desafortunadamente no puedo asistir a la cita, pero desde la distancia va mi voz de aliento y consideración en favor de éste esfuerzo, pues sé de las dificultades que se dan para conseguir el patrocinio para éstos casos. Van mis respetos por los organizadores que aún contra viento y marea persisten en el empeño de hacer de Aguachica una ciudad culta que haga honor a su pasado y a su presente.

Ojalá para el otro año haya más y mejor patrocinio y que toda la población asista a sus eventos y que en lo posible, los auditorios donde se hagan los recitales estén repletos de público expectante y atento a la palabra del poeta que lee sus versos en ese gesto de desprendimiento, queriendo comunicar y contagiar con la palabra el florecimiento de la vida y la alegría de un pueblo que merece lo mejor.

Bienvenidos a Aguachica poetas, el dios de los aguachiquenses les proteja, les guíe y les inspire los mejores versos y los mejores cantos bajo ese cielo azul lleno de esperanza que cubre a la segunda ciudad del departamento del Cesar.

Aun abrazo a los poetas y al pueblo de Aguachica.

 

Diógenes Armando Pino Ávila 

Sobre el autor

Diógenes Armando Pino Ávila

Diógenes Armando Pino Ávila

Caletreando

Diógenes Armando Pino Ávila (San Miguel de las Palmas de Tamalameque, Colombia. 1953). Lic. Comercio y contaduría U. Mariana de Pasto convenio con Universidad San Buenaventura de Medellín. Especialista en Administración del Sistema escolar Universidad de Santander orgullosamente egresado de la Normal Piloto de Bolívar de Cartagena. Publicaciones: La Tambora, Universo mágico (folclor), Agua de tinaja (cuentos), Tamalameque Historia y leyenda (Historia, oralidad y tradición).

@Tagoto

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario

Le puede interesar

Editorial: El juglar que nos recordó lo absurdo de la violencia

Editorial: El juglar que nos recordó lo absurdo de la violencia

El pasado 26 de abril, durante la inauguración del Festival Vallenato, un acto de superación significante nos llamó la atención. P...

Festivales Vallenatos en diciembre

Festivales Vallenatos en diciembre

En esta columna acostumbro a indicar poblaciones donde se efectúan por estas épocas competencias folclóricas de nuestra música a lo...

El Heredero de la grandeza de Leandro Díaz

El Heredero de la grandeza de Leandro Díaz

  A juicio de Simón Martínez Ubarnez, que tiene todo el derecho para opinar sobre qué debo y no debo hacer, por lo determinante ...

El mundo canta vallenato

El mundo canta vallenato

Hoy recordamos, con la fascinación de la brisa decembrina, aquellos tiempos comarcales, cuando la vida era lenta, pesada y difícil ...

Elogio a la lógica

Elogio a la lógica

Ivanna llegó a mi habitación a compartir su alegría de haber aprendido a contar del uno al veinte. Su forma particular, pero certer...

Lo más leído

El tamal, un plato típico del Tolima

Alba Llorente Majana | Gastronomía

¿Por dónde le entra el agua al coco?

Alberto Muñoz Peñaloza | Opinión

Leandro Díaz y las mujeres de sus canciones

Redacción | Música y folclor

Otro festival vallenato en Cundinamarca

Jorge Nain Ruiz | Opinión

El fútbol, una pasión desde siempre

Diógenes Armando Pino Ávila | Ocio y sociedad

El Cesar tiene sed

Carlos Cesar Silva | Opinión

Síguenos

facebook twitter youtube