Opinión

50 años salvando vidas

Wladimir Pino

09/05/2018 - 07:35

 

 

El festival de la leyenda vallenata fue creado en 1967 y desde entonces se ha convertido en uno de los encuentros culturales y folclóricos más importantes de Colombia. En Valledupar se citan los mejores acordeoneros de la región y el mundo en un duelo de versos y notas que se extiende durante cuatro días enteros, días en los que Valledupar se convierte en una parranda que solo termina con el grito del anuncio del nuevo Rey.

En una cultura como la nuestra la oportunidad no puede ser mas propicia para el consumo desmesurado de alcohol y el abuso de la sustancia, aunque es la época del año en que más se consume licor en nuestra tierra, no es menos cierto que los problemas de alcohol en la ciudad se manifiestan en grandes escalas durante todo el año, generando accidentes de tránsito, violencia intrafamiliar, riñas, entre otros generadores de violencia y delitos. Lo cierto es que vivimos en medio de una juventud cautiva del alcohol, una generación cuyos sueños han sido castrados por el delirante deseo que prevalece sobre las necesidades más básicas y sucumbe al ser humano a las miserias del primer trago.

Cuando el Festival Vallenato cumplía su primer año, en Valledupar nacía un grupo de hombres y mujeres con el objetivo de mantenerse sobrios y ayudar a otros a encontrar el estado de sobriedad, ese grupo se llama Once de Mayo y es el grupo de Alcohólicos Anónimos más antiguo de la ciudad, desde ese momento sus miembros han desarrollado la tarea incansable de llevar el mensaje a la persona alcohólica que aún se debate entre la vida y la muerte en las toldas del licor.

Ellos, quienes no se consideran una liga antialcohólica, aceptan las consideraciones de la Organización Mundial de la Salud que señala el alcoholismo como una enfermedad. Estos hombres y mujeres miran al alcohólico como aquel que padece una dependencia física y mental del alcohol, hacen énfasis en la persona incapaz de controlar la bebida, aquel que relaciona sus alegrías tristezas, triunfos y derrotas con el festejo alcohólico, creen en la desnaturalización del concepto de bebedor social, ríen cuando se manifiesta que si el bebedor social es el que bebe todos los sábados, pues consideran que existe ya un gran avance de la enfermedad en aquella persona que compromete por lo menos un fin de semana al mes para consumir licor.

También saben que su tarea no es fácil puesto que el alcohol es un tema cultural, está tan metido en las entrañas de la sociedad, que a los niños desde pequeño les enseñan que las navidades se festejan con vino, y que en la medida en que avanzan los años van cambiando las bebidas por licores más fuertes. Reconocen la debilidad del alcohólico a la hora de examinarse y auodiagnosticarse la enfermedad, y por lo contrario son conscientes de la resistencia anormal de querer ocultar una dependencia que, a la vista de todos, raya en lo anormal.

Los alcohólicos anónimos consideran que la puerta de entrada a la vida es la abstinencia, pero también saben lo difícil del proceso de reconocimiento. Uno de ellos me manifiesta que la mente se resiste en admitir que necesita ayuda y que padece un problema, porque cree que la vida acaba en este punto. Sonriendo me dice que ése es el mayor engaño, puesto que es en este punto en que la vida comienza, puesto que nos quitamos los grilletes del alcoholismo y entramos a disfrutar la vida en vivo y en directo, con los verdaderos matices de la realidad y no en el mundo ficticio que se vive en la borrachera.

Adentrándonos en el mundo del Grupo Once de Mayo de Valledupar, nos damos cuenta que en la ciudad existen más de 6 grupos, que realizan reuniones todos los días de 7 a 8 y 30 de las noches, que la terapia consiste en la catarsis libre y espontanea de sus miembros respecto a sus problemas con el alcohol, quien fui y quien soy ahora.

Luego de 50 años existen muchos ejemplos de personas que vuelven a la sociedad, con una vida feliz y útil, es por ello que invitan a todo Valledupar y el Cesar a sus bodas de oro los días 11, 12, 13 y 14 de mayo, actos que se realizaran en el Hotel Damar en la carrera 9 #19-94, barrio Gaitán, Valledupar, Cesar.

 

Wladimir Pino Sanjur

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