Opinión

Política a vuelo de pájaro

Diógenes Armando Pino Ávila

18/05/2018 - 05:35

 

 

He seguido el paso a paso de la campaña electoral analizando los pormenores de la misma, viendo ese deseo de cambio que nace de las entrañas de un pueblo cansado de tanta corrupción, de un pueblo que quiere doblar la página de la violencia a que nos han sometido por más de sesenta años. El deseo contagioso de un pueblo que avizora un mañana diferente para dejar en herencia a nuestros hijos y nietos un país sin odios ni rencores, una nación hermanada en la búsqueda de la paz y el progreso y un Estado que vele por compensar la balanza social y cese el enriquecimiento salvaje de unos cuantos contra la mayoría oprimida y hundida en la miseria.

He observado el descenso de Fajardo en las encuestas, un hombre al que todos le reconocen su sapiencia y su decencia pero al que también se le critica su tibieza al no comprometerse con vertiente alguna. El doctor Fajardo nunca entendió que para hacer política en Colombia se requiere ser mitad diablo y mitad ángel, ángel en cuanto a pensamiento y transparencia en el manejo de la política ya que esto marca las posibilidades de su ruta como gobernante y, diablo en el sentido de la sagacidad e inteligencia en las respuestas ante los requerimientos de periodistas, contrincantes y opositores. No lo entendió, no lo hizo y las consecuencias son el penúltimo lugar en las encuestas.

Mirando a De la Calle, se puede decir que es un hombre preparado, con un claro conocimiento del país, un funcionario pulcro, que supo conducir con mesura y pulso un proceso de paz tantas veces en ruinas y que él, con inteligencia supo sacar la pala de su tolerancia y sabiduría para recoger los pedazos de esa paz, llevarla a limpio y rearmarla innumerables veces en ese proceso largo y delicado que se dio en La Habana entre Gobierno y guerrillas de La Farc. En otro país esto fuera mérito más que suficiente para ser admirado y respetado y darle altas posibilidades de éxito en la carrera presidencial. Desafortunadamente, el desprestigio que aqueja al Partido Liberal y la falta de lustre de su dirigencia lo ha condenado a un último lugar en esta contienda.

El doctor Vargas Lleras, que ha brillado más por su arrogancia que por su inteligencia, ha llevado una carrera de altibajos políticos, como una lámpara mal ajustada que parpadea permanentemente, su trayectoria, sus orígenes le debieron dar más gasolina para esta campaña, pero no, su carburador de maquinaria aceitada no le funcionó o no le ha funcionado como debería o como preveía la clase adinerada de la Costa Caribe, y por mucha alianza con las maquinarias y caciques del país, no despegó para lograr autonomía de vuelo, que le permitiera entrar en la competencia de los dos primeros y quedó rezagado a un honroso tercer lugar con muy pocas posibilidades de pasar a segunda vuelta.

El caso más curioso es el de la doctora Vivian Morales, ex Fiscal General de la Nación en el periodo 2010-2012, en dicho cargo inició investigaciones contra la corruptela galopante del gobierno del doctor Álvaro Uribe Vélez y que en su actuar puso en desbandada a la cúpula del uribismo en el gobierno, pues recepcionó las denuncias contra exministros, exsecretario de Presidencia, exdirectores del DAS, todos éstos condenados y Andrés Felipe Arias, prófugo de la justicia. Su gestión como Fiscal la puso en el ojo del huracán y desató la furia huracanada del movimiento Centro Democrático que la cuestionó y atacó con saña. Su trabajo como Fiscal debió ser el pasaporte para ganar la confianza del pueblo colombiano, pero no fue así, nunca despegó en las encuestas y terminó renunciando a sus aspiraciones presidenciales y adhiriendo al movimiento político de sus detractores, con lo que obtuvo el repudio general que no entendió ni entiende su falta de coherencia.

Las encuestas dan como ganador al candidato Iván Duque, lo que contrasta con la falta de fervor del votante primario y de las plazas semivacías en esta parte final de la campaña. Se puede decir que es un candidato que ha crecido bajo el cuidado tutelar del senador Álvaro Uribe con las implicaciones que ello trae aparejado, tales como un decreciente favoritismo de Uribe, la proliferación de escándalos y posibles crímenes auspiciados desde su mandato que día a día salen a flote filtrados y denunciados por la prensa y las redes sociales. Al parecer, la apariencia postiza de sus canas, la imitación de la voz de su alter ego, la precariedad sobre el conocimiento del país y sus problemas y otras falencias que le ha llevado a tomar las propuestas de su rival y presentarlas maquilladas como propias han puesto a dudar al elector que ya no cree en encuestas.

Gustavo Petro Urrego, es un candidato sólido, que ha resistido estoico cualquier cantidad de ataques despiadados y arteros, ha sido un hombre coherente con su ideario, desde su juventud, el paso por la guerrilla del M19, su tránsito en el Congreso de la República y la Alcaldía de Bogotá, nunca se ha desdibujado en su pensamiento, no ha necesitado mentir sobre su pasado. Por él se tuvo conocimiento del paramilitarismo y la parapolítica, denunció en el Congreso las masacres acaecidas en los campos colombianos y en la Bogotá Humana demostró eso, humanidad y solidaridad por los sectores oprimidos. Tal vez esto, su carisma innegable, su oratoria pedagógica, el conocimiento que tiene del país sus propuestas, hacen de él, el favorito del pueblo desposeído. El sesgo de los programas de televisión, la exclusión de sus actos de campaña en los noticieros y la negación de su presencia ha hecho que el pueblo se fije en su candidatura, lo prefiera, lo cobije y lo defienda.

Dios y el pueblo escoja al mejor.

 

Diógenes Armando Pino Ávila

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Sobre el autor

Diógenes Armando Pino Ávila

Diógenes Armando Pino Ávila

Caletreando

Diógenes Armando Pino Ávila (San Miguel de las Palmas de Tamalameque, Colombia. 1953). Lic. Comercio y contaduría U. Mariana de Pasto convenio con Universidad San Buenaventura de Medellín. Especialista en Administración del Sistema escolar Universidad de Santander orgullosamente egresado de la Normal Piloto de Bolívar de Cartagena. Publicaciones: La Tambora, Universo mágico (folclor), Agua de tinaja (cuentos), Tamalameque Historia y leyenda (Historia, oralidad y tradición).

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