Opinión

Madres humanizadas, no idealizadas

Fabrina Acosta Contreras

21/05/2018 - 07:20

 

 

Es importante tomar como punto de partida que el día de las madres no solo se argumenta en la celebración comercial y el agite del mercado promocionando productos asignados a los roles femeninos; dicha celebración tiene un argumento histórico que demuestra la valentía de las mujeres que se atreven a romper paradigmas y por ende a cambiar la historia.

Origen de la celebración

En 1870 la escritora estadounidense Julia Ward convocó a todas las madres del mundo a rebelarse contra la guerra, mediante una proclama pacifista que convocaba a un Congreso Internacional de Madres para promover alianzas entre diferentes nacionalidades y el arreglo amistoso de temas internacionales. De este modo, uno de los resultados fue convertir dicha propuesta en la celebración comercial del Día de la Madre, que se ha generalizado en buena parte del mundo.

En adelante comparto apartes del discurso de Julia Ward:

“¡Levántense, mujeres de hoy! ¡Levántense todas las que tienen corazones, sin importar que su bautismo haya sido de agua o de lágrimas! Digan con firmeza: “No permitiremos que los asuntos sean decididos por agencias irrelevantes. Nuestros maridos no regresarán a nosotras en busca de caricias y aplausos, apestando a matanzas. No se llevarán a nuestros hijos para que desaprendan todo lo que hemos podido enseñarles acerca de la caridad, la compasión y la paciencia”. Nosotras, mujeres de un país, tendremos demasiada compasión hacia aquellas de otro país, como para permitir que nuestros hijos sean entrenados para herir a los suyos. Desde el seno de una tierra devastada, una voz se alza con la nuestra y dice: “¡Desarma! ¡Desarma!” La espada del asesinato no es la balanza de la justicia. La sangre no limpia el deshonor, ni la violencia es señal de posesión”. Julia Ward, Proclama del Día de las Madres, 1870.

Madres humanizadas: el YO piel de los vientres

¿Qué es ser madre? Es fuerza, perseverancia, ternura, entrega, dedicación, revolución, originalidad, carácter, derecho al error -  a ser humanas, a ser piel - y no perfectas (las madres son eso y más) ellas son, útero de amor, paz y ejemplo; así son una nota musical que sorprende, una poesía que día a día se reinventa, una esperanza colorida que nos envuelve; por ello es importante no idealizarlas o exigirles perfección, pues así, lo que generamos es su cosificación y que sean tratadas como objetos (o robots) con programación establecida para reproducirse, condicionadas a suplir las necesidades de toda la familia y para ser las mejores deben cumplir los roles patriarcales que les impone la sociedad o someterse a los imaginarios que las miden o califican. Es hora de devolverles su entidad humana y comprender que tienen la libertad de SER, con derecho a una calidad de tiempo para su vida, porque el amor por los hijos, el marido y la familia, no debe impedirles vivir el amor propio y seguir existiendo para ella.

Des-limitando la función reproductiva

Es preciso deslimitar el concepto vientre de la función de parir, lo cual orienta a desmitificar su representación; pues las mujeres no somos exclusivamente objetos reproductivos, sino que somos seres pensantes y capaces de engendrar ideas y acciones que revolucionan el mundo. En este sentido, al afirmar que las mujeres son vientres fructíferos, es porque las extraigo de la limitada visión biológica de parir y las ubico en un universo de libertad que permite el desarrollo de la creatividad, el liderazgo, la sororidad y la femineidad.

Por ello hay mujeres que sin haber parido son madres de grandes iniciativas y logran inspirar, conmueven el mundo y lo transforman, es decir, son lideresas genuinas; esas que no se le arrugan a nada, que se alimentan más de la acción de levantarse que la de resignarse a la derrota, las mujeres somos el linaje fructífero que tiene partos por doquier, no solo aquellos biológicos que se gestan en nuestro vientre, sino los sociales, revolucionarios y amorosos que lideramos, por eso seguimos en un incesante ejercicio de guerra y re-evolución (constructiva). En este sentido, como mujeres Caribes, coloridas, indígenas, Afros, campesinas, urbanas o políticas que somos, tenemos poder para construir y transformar; somos los milagros que representan la lluvia de vidas que de nuestro cuerpo fluyen.

Guerreras de la vida

No hay que esperar una fecha especial, para recordar la importancia de las mujeres y las madres; pues cada día es una oportunidad para agradecer al universo por ellas y recordar que son las guerreras de la vida; las que renuncian a sus horas de sueños para amamantar, las que aprenden a ser modistas, despertadores, profesoras, enfermeras y muchos roles más; son las que no hacen un curso para entregarse al infinito por ciento, sino que naturalmente su vida se dispone a ese hijo o hija que ha parido; y ese espíritu se despliega en diferentes roles cuando es tía, abuela o madrina.

Madres: tejedoras de amor

Un país como Colombia, tan diverso, donde negras, mestizas, indígenas, raizales, Rom, habitamos aún desde los disensos o las diferencias, nos convoca a vivir y explorar de manera amplia la humanidad, es decir, a ser madres integradoras; nuestra condición diversa y universal, nos debe llevar a sabernos y reconocernos mujeres cercanas a las otras, desde una categoría plural e incluyente que nos permita percibirnos como nosotras (sororidad), tejedoras de amor.

La necesaria evolución de los regalos

El mejor regalo para ellas (entre muchos) no es la estufa, la lavadora, la plancha o la vajilla; prácticas comercializadas que satisfactoriamente se han ido superando poco a poco; deben ser regalos más sublimes y creativos, como que el día de su celebración deje de ser uno de los más violentos del año según las cifras del instituto Colombiano de Medicina legal, que los hijos no sean “buenos y atentos” solo ese día, y otro gran regalo sería que logremos vivir en equidad e igualdad de géneros y que al cuerpo de las mujeres se le permita la libertad de ser sin imposiciones de terceros.

Cierro estas letras afirmando que ellas merecen un constante reconocimiento por ejercer la única profesión que no se estudia pero que se realiza con la mayor especialización, el ser MADRES.  Feliz día a todas, un merecido reconocimiento por ser poesías vivas que riman con todo lo que represente amor.

 

Fabrina Acosta Contreras

@Facostac

Sobre el autor

Fabrina Acosta Contreras

Fabrina Acosta Contreras

Evas&Adanes

Nieta de Rita Contreras leyenda viva de 108 años. Escritora e investigadora Guajira, Psicóloga, Magister en estudios de género, Magister en Gestión de Organizaciones y Especialista en Alta Gerencia. Es creadora de la Asociación “Evas&Adanes” desde la cual, lidera diversas iniciativas ciudadanas como los foros “La Mujer en el vallenato”, “Tejiendo esperanzas por la Guajira”, Programa radial Evas&Adanes, entre otras.

Ha recibido reconocimientos por la causa que lidera tales como: Joven sobresaliente de Colombia TOYP 2018 (JCI Colombia), máxima distinción del departamento de La Guajira medalla Luis Antonio Robles, personaje diez en el departamento de Amazonas, medalla a Mujer extraordinaria con proyección social otorgada por la Asociación de Mujeres de la Guajira.

Ha sido columnista por más de 10 años de varios medios puntualizando temas de género y derechos de las mujeres, así como las causas por la guajira; es autora de los libros Mujer Sin Receta: Sin Contraindicaciones para hombres, Evas culpables, Adanes inocentes” y “De esas costumbres que hay en mi tierra: una mirada a los imaginarios sociales de la violencia de género”.

@Facostac

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