Opinión

El lobo estepario no come espinacas

Edgardo Mendoza

06/06/2018 - 07:15

 

Jhon Jairo Velásquez, conocido como Popeye

 

Desde detrás de la hilera de arbustos que rodeaba el manantial, Popeye contempló al hombre que bebía. Popeye había visto como el forastero, con unos pantalones gastados grises de franela, avanzaba por la senda y se arrodillaba a beber. Soy yo el que hace las preguntas ––dijo Popeye–, ¿Qué es eso que tiene en el bolsillo?

Érase una vez un individuo de nombre Harry, andaba en dos pies, llevaba vestido y era un hombre, pero en el fondo, en verdad era un lobo estepario. Había aprendido que las personas con buen entendimiento pueden aprender, era un hombre bastante inteligente.

Juegos de la literatura. En el primer párrafo, en la novela “Santuario” de William Faulkner, se lee lo citado aquí, en el siguiente Hermann Hesse, cuenta en su obra “El Lobo estepario” una historia lejana, pero parece reciente en el país, concretamente en El Cesar y Valledupar.

Vamos por partes, como Jack El Destripador. Regresa a la cárcel de nuestra ciudad, Popeye, un viejo presidiario, matón de esquina, criminal reconocido que, según sus mismas palabras, asesinó a más de 300 personas en aquella época de Escobar y su estela de llantos por todas partes. El hombre pagó su condena y regresó de nuevo a Antioquia a reinar entre sus contertulios, incluso algunos medios de comunicación y las redes sociales, lo volvieron figura nacional. ¡Casi un ejemplo a seguir!

Hace pocas semanas las autoridades lo encontraron con otro capo en su tierra, andaban de parranda. La Fiscalía General de la Nación, lo acusa de varios delitos; mientras eso pasa, él con su celular de alta gama, dispara mensajes de intimidación, contra los seguidores políticos de Petro, para  darle más gasolina al ambiente polarizado del país. Al menos, ya está de nuevo en su jaula, de donde nunca ha debido salir, o al menos no tan pronto, pero el sistema penal tiene sus asuntos y debe resolverlos. Es la ley.

Llegó Popeye al Valle, y de nuevo escuchamos las alharacas de gobiernos locales cada vez que traen un detenido famoso, como si la cárcel de alta y mediana seguridad, fuera para monjitas escapadas en las noches de frío de los conventos. Los mismos que en sus tiempos de construcción, vendieron la falsa ilusión de miles de empleos para la región con la nueva cárcel, mientras nos mostraban maquetas de un hermoso parque verde con bibliotecas y mil cuentos en el barrio Dangond donde sigue intacto el viejo reclusorio. Al día siguiente que trajeron al bandido paisa de Popeye a la ciudad, se agotaron las espinacas en el mercado y nadie dijo nada. Hasta aquí Faulkner.

En política, El viejo zorro de Vargas Lleras, cuyo carácter grosero, presumido, altanero, repelente, engreído y mil adjetivos más, no pudo conquistar los votos para estar en la segunda vuelta del debate presidencial, a pesar que toda la maquinaria política del gobierno en la región estaba direccionada en su causa, pero los indios siempre han sido más en cantidad -y a veces en calidad- que los caciques. Malicia Indígena.

En la revista Bocas, edición 74, página 8, de mayo de este año, seleccionaron las frases de los cinco candidatos en el camino presidencial. Veamos. Mientras Duque dijo que Uribe será senador y el presidente voy a ser yo, Vargas Lleras soltó esta perla propia de su lenguaje y de su superego y superyó y todo lo que dijo Freud: Duélale a quien le duela, voy a pasar a la segunda vuelta y me convertiré en el presidente de Colombia.

Sucedió lo que ustedes conocen, derrota total por parte del elector, incluso en municipios del Cesar, donde sus líderes lucharon como lobos en pro de su causa… ¡pero qué va! La supuesta obligación y fidelidad resultó chimba, en las propias palabras de Germancito. Toca esperar la gran noticia del fiscal N.H Martínez, quién dijo que pasada la segunda vuelta mostrará las triquiñuelas electorales del debate reciente, cosa que en vez de alegrarnos, nos preocupa. Si es que algo pueda preocuparnos todavía.

El lobo estepario anda sueldo, y está resentido y revanchista. Sus compromisarios están asustados como las ovejas. Popeye está preso y con visa gratis para donde Mr Trump en poco tiempo. Siempre hay preocupaciones, incluso domésticas, en nuestro caso, la policía decomisó toneladas de queso venezolano que contienen productos químicos que afectan gravemente la salud. Ya se quejaron los ganaderos de Duque, pero culpan a Petro porque según las amas de casa, la abundancia de aguacate baja el precio del queso.

Ya todos los que estaban con Vargas Lleras, De La Calle y Fajardo, en su mayoría, corrieron arrodillados para donde Duque. No se necesita saber que a los ratones les gusta el queso, ni que los lobos esteparios regresan solitarios a las selvas sin hacer daño, pero tampoco deseamos que Jack El Destripador renazca. Siempre será mejor la literatura que la política. Salgan y hagan sus apuestas, ciudadanía…

 

Edgardo Mendoza Guerra

#TiroDeChorro 

Sobre el autor

Edgardo Mendoza

Edgardo Mendoza

Tiro de chorro

Edgardo Mendoza Guerra es Guajiro-Vallenato. Locutor de radio, comunicador social y abogado. Escritor de cuentos y poesías, profesor universitario, autor del libro Crónicas Vallenatas y tiene en impresión "50 Tiros de Chorro y siguen vivos", una selección de sus columnas en distintos medios. Trata de ser buena gente. Soltero. Creador de Alejo, una caricatura que apenas nace. Optimista, sentimental, poco iglesiero. Conversador vinícola.

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