Opinión

Que impere la fuerza del Estado

Camilo Pinto Morón

26/07/2018 - 07:50

 

Que impere la fuerza del Estado
Manifestantes en contra de los asesinatos de líderes sociales en Colombia / Foto: Verdad abierta

Durante las últimas semanas ha habido tres temas que sin duda han aumentado el pálpito de la agenda nacional, tópicos como el asesinato de líderes sociales por parte de distintos grupos al margen la ley, las amenazas de muerte a periodistas, líderes de opinión, activistas de D.D.H.H, entre otros, y el posible plan que existe para refundar la guerrilla de las FARC, dirigido por subversivos que no se acogieron al proceso de paz firmado por esta guerrilla con el Gobierno Nacional en representación del Estado colombiano, se constituyen en una problemática de gran envergadura que requiere de todo la atención y el accionar de la institucionalidad.

Sea sistemática o no, controversia que ha sido bastante extensa, la ola de asesinatos de líderes sociales, aparte de ser un atentado contra los Derechos Humanos, también degenera en un claro ultraje al elemento social de nuestro Estado de Derecho. La noble y valiosa labor de estas personas, salvo de aquellas que se disfracen de tal dignidad para actuar negativamente en contra de las comunidades, no pueden seguir siendo satanizadas y por el contrario deben estructurarse planes de protección robustos para impedir que sigan asesinándolos.

La libertad de opinión y de prensa es quizá uno de los pilares fundamentales de los componentes democrático y social de la dogmática constitucional de nuestro Estado. Resulta totalmente reprochable y preocupante que en vez de avanzar hacia un modernismo democrático más estable, se estén dando las condiciones para retroceder en la materia, esto como resultado de los actos de organizaciones criminales y de la delincuencia común en su propósito de apagar las voces de periodistas, generadores de opinión, defensores de D.D.H.H y otros actores que lo único que hacen es expresar sus visiones sobre un estado de cosas y abanderar procesos de interés colectivo. Su defensa y protección debe ser férrea y constante.

Por último, no podemos permitir que, en un intento perverso, ciertos malhechores pretendan reorganizar la estructura criminal de lo que un día no lejano fueron las FARC. Todo el poderío de nuestra fuerza pública debe estar atentos a cualquier intento de configuración de organización armada ilegal a pequeña, mediana y gran escala. No debemos permitir que grupos del crimen nos vuelvan a sucumbir en ese oscuro mundo de la guerra que ya comenzamos a derrotar, hay que continuar avanzando por el camino de la erradicación de la ilicitud y la restauración del orden.

No podemos cederle ni un milímetro más a cualquier tentativa delincuencial. El respeto por los Derechos Humanos, el Derecho Internacional Humanitario y los principios del Estado Social de Derecho son motivo suficiente para nuestra defensa.

La solución de estas tres problemáticas está en la presencia, atención y accionar integral y eficiente del Estado colombiano desde todos los flancos que se requieran.

En circunstancias adversas como las actuales, los aparatos estatales deben hacer sentir su verticalidad, para eso es importante la armonía que exista entre todo la institucionalidad con el fin de zanjar estas brechas. Que impere la fuerza del Estado.

 

Camilo Pinto Morón

@camilopintom

Sobre el autor

Camilo Pinto Morón

Camilo Pinto Morón

Letras & Opinión

Camilo A. Pinto Morón, estudiante de Derecho de la Universidad de Santander, estudio leyes porque "pertenece a ese orden de cosas que se comprenden mejor cuando no se definen" - Levy Ullmann. Columnista de opinión en PanoramaCultural.com.co, el diario El Pilón, y Con la Oreja Roja. Fiel creyente de un oficio de opinar en serio, respetuoso, objetivo y responsable.

@camilopintom

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

Guatapurí, una historia que quiero que vivan mis hijos

Guatapurí, una historia que quiero que vivan mis hijos

Un 25 de abril, víspera del Festival Vallenato, del año 96, madrugué para hacer mis ejercicios matutinos. La luna atestiguaba como a...

Un puente por lo alto

Un puente por lo alto

El pasado fin de semana festivo tuve el honor de ser invitado por la Universidad Popular del Cesar y el grupo de investigación La Pied...

Editorial: Un gesto alentador para la Cultura del Cesar

Editorial: Un gesto alentador para la Cultura del Cesar

Después de una serie de desencuentros que no favorecieron a nadie, el acercamiento entre el nuevo gobernador del Cesar, Franco Ovall...

El ego que insiste y no desiste

El ego que insiste y no desiste

“El egoísmo social es un comienzo de sepulcro”, Víctor Hugo. En los últimos meses he leído noticias que inspiran el título de...

A propósito de la terna para fiscal general

A propósito de la terna para fiscal general

Cuando el presidente Juan Manuel Santos abrió una convocatoria pública para la terna del Fiscal General, me sorprendí, me llené d...

Lo más leído

Anecdotario sobre el doctor Laureano Gómez

Eddie José Dániels García | Historia

¿Es indígena la guacharaca?

Weildler Guerra Curvelo | Música y folclor

La ciudad como imaginación

Antonio Acevedo Linares | Literatura

Cézanne en Provenza

Berta Lucía Estrada | Artes plásticas

La música vallenata en Barranquilla

Álvaro Rojano Osorio | Música y folclor

Cumbia, Porro y otros aires hermanos

Alejandro Gutiérrez De Piñeres y Grimaldi | Música y folclor

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados