Opinión

Éxodo, ojalá con feliz retorno

Diógenes Armando Pino Ávila

24/08/2018 - 06:15

 

Éxodo, ojalá con feliz retorno
Imágenes impactantes del éxodo venezolano hacia Ecuador / Foto: LaPrensa.hn

Ya se volvió costumbre en los noticieros de Televisión, prensa escrita y demás medios masivos de comunicación colombianos, mostrar todos los días noticias de ese éxodo doloroso que sufren los hermanos venezolanos que huyen de su país, desventurados, con sus pocas pertenencias a cuestas y en largas caminatas bajo las inclemencias de nuestro cambiante clima, marchan por nuestras carreteras en busca de las capitales para probar suerte y alimentar a sus familias.

Algunos tienen nuestro país como destino y trazan su ruta hacia ciudades donde tienen conocidos o familiares colombianos. Otros, los que su origen es colombiano y que en los años aciagos del recrudecimiento de la violencia colombiana que sembró de muertos nuestros campos, pueblos y ciudades, y que fueron perseguidos por los grupos en disputa (guerrilleros, paramilitares y fuerza pública), y que tuvieron que abandonar sus propiedades y lugares de origen para emigrar hacia el vecino país para salvaguardar sus vidas, hoy regresan con el doble dolor de abandonar de nuevo sus propiedades en ese país que les acogió y les brindó oportunidades de vida y trabajo. Otros venezolanos toman a nuestro país como tránsito para emigrar a otros países de Latinoamérica: Brasil, Ecuador, Perú, Chile, en una trashumancia obligada que los empuja y acorrala cada día más a la pobreza y la miseria.  

Hombres y mujeres honestos, que la necesidad pone a prueba, que el hambre acorrala con saña, algunos sucumben, afortunadamente no todos, y desesperados por la situación que los azota, caen en manos de la criminalidad, pero otros se mantienen altivos y trabajan en los más disimiles oficios para ganar su sustento, siendo objeto, de algunos desalmados que les ponen a trabajar pagando miserias que atentan contra la dignidad humana y propician la tentación de que caigan bajo para conseguir un poco más para su sustento y el de sus familias.

A mi pueblo han llegado muchos de ellos, afortunadamente, buenas personas, honestos y trabajadores, que se desempeñan en trabajos de construcción. Son personas silenciosas, no se quejan, trabajan duro de sol a sol. Han puesto sus hijos al colegio, lo cual denota una condición humana digna. Hay muchachas que trabajan arreglando uñas, cortan y cepillan el pelo a las señoras. Algunos son peluqueros, que le hacen cortes de futbolistas a nuestros muchachos, con rayitas y pequeños dibujos en el corte degradado que usan ahora. Son maestros en el corte de barbas y los señores les frecuentan para estos menesteres.

En mi pueblo se volvió común escucharles su acento cantadito, sus dichos, coños y vergas expresadas con desparpajo. Conversando con algunos de ellos, se encuentra uno que son cautos al referirse a su país, muchos le reconocen a Chávez algunos logros y algo de bienestar para su pueblo, le reconocen adelantos en la atención en salud, vivienda y educación. Otros en cambio le atribuyen parte de la culpa de la situación actual del pueblo venezolano. Muchos le llaman Comandante Chávez y hablan de él con respeto, sin llegar a la veneración.

Otra cosa es inquirirles por Maduro, ahí sueltan la lengua y en forma casi que generalizada lo señalan de ser el culpable de todas sus desgracias. Uno de ellos con su peculiar forma de hablar me dijo: «Profe, me acaba de dañar el día al preguntarme por “ese coño de la madre”. Ese gordo es el que tiene todo “escoñetado” a mi país, ese “coño no sirve para un cebillo”, él acabó con el sueño bolivariano de Chávez»

La situación de los hermanos venezolanos es grave y dolorosa. Ante esa pavorosa situación yo me pregunto: ¿Será capaz el gobierno venezolano de encontrar la fórmula económica de frenar esa inflación desbordada?  ¿Encontrará la manera de enderezar los destinos de su maltrecha economía? ¿El bloqueo económico a que ha sido sometido por parte de los gobiernos de la región, bajo el liderazgo de Trump, le cabe responsabilidad en la crisis humanitaria de Venezuela? ¿Poner a pasar hambre y miseria al pueblo venezolano, ha servido de castigo a los gobernantes o por el contrario están torturando y matando a un pueblo inerme cuya culpa es haber nacido en ese país?

De renunciar Maduro a la presidencia ¿en qué tiempo se nivelaría ese país? ¿Estará dispuesto Maduro a hacerse a un lado para detener el sufrimiento de su pueblo? Permita el Todopoderoso que ese pueblo corrija su rumbo y recomponga su economía por el bien de tantas personas inocentes que sufren el flagelo del hambre y la miseria y que ojalá ese éxodo doloroso termine pronto para que tengan un retorno feliz hacia su patria.

 

Diógenes Armando Pino Ávila

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Sobre el autor

Diógenes Armando Pino Ávila

Diógenes Armando Pino Ávila

Caletreando

Diógenes Armando Pino Ávila (San Miguel de las Palmas de Tamalameque, Colombia. 1953). Lic. Comercio y contaduría U. Mariana de Pasto convenio con Universidad San Buenaventura de Medellín. Especialista en Administración del Sistema escolar Universidad de Santander orgullosamente egresado de la Normal Piloto de Bolívar de Cartagena. Publicaciones: La Tambora, Universo mágico (folclor), Agua de tinaja (cuentos), Tamalameque Historia y leyenda (Historia, oralidad y tradición).

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