Opinión

La geometría de la sed

Edgardo Mendoza

21/02/2019 - 05:10

 

La geometría de la sed

Quien tiene la información tiene el poder. Es una delicada, sabia y eterna discusión para temas de periodismo y de la vida misma. Con razón, brujos y adivinos durante siglos mantuvieron en su manga grandes decisiones de personajes que alcanzarían mares de tintas y tiempos para aprobación y verificación.

Hoy con los adelantos tecnológicos, la información llega a chorros por todos los medios y ahí van mezclados chismes, falsedades, distorsiones, apresuramientos, dispersiones y confusiones, solo por decirlo primero. Ya nadie recuerda, ni tampoco investigó porqué una dirigente política lamentó en redes el doloroso hecho en la Escuela de Cadetes, antes que estallara el carro y causara la tragedia que el país llora aún. Pero los medios están de acuerdo que esa bestialidad y el momento político de Venezuela aumentaron la favorabilidad del Dr. Duque.

Los politólogos dicen que los últimos presidentes de Colombia lo elegían las Farc y otros grupos terroristas, sin acudir ellos a las mesas de votación, desde Belisario, aquel viejito bueno y sabio con “Sí se puede”, hasta Andrés Pastrana con su foto de Tirofijo y luego la silla vacía. Entonces había que elegir a un duro y lo hicimos, pero lo duro dura, aunque esté molido, la masa debe ser blanda antes de convertirse en crocante fritura.

Ahora con las redes, el aparatico forma parte del ser humano, como el sombrero en otros siglos, se prevé que su uso acorta la visión, indicativo que pronto la gran mayoría estaremos ciegos. En el grupo de amigos donde interactúo, algunos chatean las 25 horas diarias y las conversaciones acabaron, cosa que aprovecho para evadirme tranquilamente y como todos están pegados al aparatico nadie lo nota.

La última semana de febrero un vestido geométrico de la primera dama presidencial y una empanada, el alimento casero más consumido del país, fueron la noticia. Hoy la ministra de Justicia dijo que el policía del hecho interpretó mal la norma, mientras el famoso modisto Karl Lagerfeld prefirió morir antes de dar su opinión sobre el vestido geométrico. La moda guarda secretos, las ministras interpretaciones.

La crisis de agua urgente en 45 municipios colombianos es apenas una noticia fría (¡toca bajar al pozo otra vez!), la larga novela venezolana entre Maduro-Trump-Guaidó se bajará con dos soberbios conciertos musicales y los problemas seguirán tranquilos. Los lectores de prensa, que antes leían editoriales, hoy miran caricaturas y la sección de chismes, tanto radio, prensa, redes y televisión tiene los más altos rating de sintonía, lecturabilidad o viralización, como se llame. Algunos recordamos al chistoso profesor de geometría para explicarnos el teorema de Pitágoras, cuando ya suponíamos que entendimos el Cuadrado por Egidio, rey vallenato y el triángulo escaleno en honor al maestro Escalona, entonces nos soltaba esta perla.

“Pitágoras siempre estaba fuera de casa, tenía un problema y no conseguía resolverlo, su esposa Enusa aprovechaba la situación y copulaba con cuatro cadetes del cuartel vecino. Un día, Pitágoras, cansado, regresó más temprano a su hogar y encontró a Enusa en flagrante copulación y mató a los cinco que hacían orgía. A la hora de enterrarlos, dividió el terreno por la mitad y en un lado enterró a su esposa. El otro lado lo dividió en cuatro partes y enterró a cada cadete en un cuadrado igual; de esa forma los cuatro ocuparon un espacio idéntico al que él enterró a su esposa. Subió a la montaña para meditar y, mirando desde la cima hacia el cementerio, encontró la solución a su problema. Era obvio: El cuadrado de la Puta Enusa (Hipotenusa) era igual a la suma de los cuadrados de los cadetes (catetos). Según el profesor todos entendimos el cuento y la tal lógica, él estaba ensayando la lúdica, pero era experto en chismes pues sabía algo sucedido muchos siglos a atrás.

No olvidemos que Eratóstenes 192 A.C, cuando el sol se reflejó completo en un pozo, pudo calcular la circunferencia de la tierra, ¡y sólo se equivocó por 75 kilómetros!

Hoy nadie pone a sus hijos el nombre de Pitágoras, ni de Eratóstenes, y menos de Enusa, para evitar que se acuesten con cadetes. Los brujos regionales también aprovecharon sus conocimientos para comer sus cositas, entre ellas empanadas. Víctor Urrutia, un viejo brujo de Curazao, pueblo cercano a La Junta, en La Guajira sur, en una ocasión a una viuda ganadera le habían robado los cuatreros (Aún no había abigeos) un lote bovinos, fue una tarde a consultarle, aprovechando que a su mujer le gustaba la calle y dejaba al viejo solo, como a Pitágoras.

El viejo brujo al ver su piel blanca, perfecta y cuidada, le ordenó sentarse desnuda en un mullido sillón de la suerte, para adivinarle el camino por donde estaba su ganado y poder recuperarlo. El sabio fue sobando lentamente su piel con distintas ramos vegetales y repetía con decisión; Con la albahaca, con la albahaca, hasta que aparezcan esas vacas, con el tomillo, con el tomillo hasta retornar esos novillos, con enredadera, con enredadera mientras braman esas terneras, con romero, con romero mientras saltan esos terneros, en los garretes, en los garretes, mientras llegan esos toretes, hasta que la viuda en su  máximo clímax exclamó: ¡Dale por el canal, que importa que se pierda ese animal!

Desde entonces, las viudas prefieren denunciar a las autoridades sus robos ganaderos, sus potreros tienen unas dimensiones triangulares como el vestido criticado, ahora, desde sus casas, pegadas al celular, vigilan cada vaca, sus cultivos de maíz, palma de cuyos frutos se hacen las empanadas que son noticia. De la empanada de la viuda, sólo el viejo Víctor sabe el sabor. Ése es el poder del conocimiento. Y cuánta gente muere de hambre por una empanada, cuántos de frío sin un vestido, cuántos de sed por falta de agua. Toca volver al pozo, como los antiguos y allí se moja el celular…

 

Edgardo Mendoza Guerra

Sobre el autor

Edgardo Mendoza

Edgardo Mendoza

Tiro de chorro

Edgardo Mendoza Guerra es Guajiro-Vallenato. Locutor de radio, comunicador social y abogado. Escritor de cuentos y poesías, profesor universitario, autor del libro Crónicas Vallenatas y tiene en impresión "50 Tiros de Chorro y siguen vivos", una selección de sus columnas en distintos medios. Trata de ser buena gente. Soltero. Creador de Alejo, una caricatura que apenas nace. Optimista, sentimental, poco iglesiero. Conversador vinícola.

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1 Comentarios


José Atuesta Mindiola 21-02-2019 12:57 PM

Edgardo. Excelente artículo. Usted es un maestro de la crónica y la lúdica. A pesar ser un hombre de Guerra, defiende y ama La Paz. Y dice William el valenciano decimero, Edgardo ama las empanadas ,las almojabanas y las jóvenes viudas de La Paz.

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