Opinión

El poder político en el Departamento del Cesar: un forcejeo entre clanes

Jhon Flórez Jiménez

05/03/2019 - 06:27

 

El poder político en el Departamento del Cesar: un forcejeo entre clanes
El departamento del Cesar en el Caribe / Imagen: sogeocol.edu.co

 

En 1967 surge de forma consistente, con la creación del departamento del Cesar,  los clanes familiares.  Ellos a través de la radio crearon los símbolos para el Valle de upar y el Cesar, y cada clan de manera tradicional y en contubernio parental han cooptado las instituciones municipales y departamentales. Además, la música vallenata se ha convertido en el telón de fondo para las conexiones con el poder nacional, la cual  figuraron fundamentalmente: Consuelo Araujo Noguera, Rafael Escalona Martínez y Alfonso López Michelsen[1].

En efecto, López Michelsen fue el primer gobernador del Cesar, y fundamentalmente se debió por los vínculos familiares en el Valle de Upar, en donde la abuela Rosario Pumarejo Cotes  era oriunda de estas tierras del Cacique upar. Ella era la madre de su papá Alfonso López Pumarejo, y su visión política era de corte liberal.

El departamento del Cesar se creó por la Ley 25 de 21 de junio de 1967, bajo la administración presidencial de Carlos Lleras Restrepo. Entre los gestores de su creación estuvieron: Alfonso López Michelsen, José Antonio Murgas, José Guillermo Castro, Armando Maestre Pavajeau, Alfredo Araujo Cotes, Julio Villazón Baquero, Jorge Dangond Daza, Manuel German Cuello G, Aníbal Martínez Zuleta, Amador Ovalle, Clemente Quintero, entre otros.

Hoy en día, se evidencia que la mayor parte de los gestores y sus familiares han ostentado el gobierno de la alcaldía de Valledupar y la gobernación del Cesar, hecho esto que lleva a forcejear entre ellos el poder político en cada elección popular. Para constatar su gobernanza les recomiendo de manera asidua un ejercicio de prosopografía.  

Con esta contextualización histórica, quiero alertar al pueblo en las elecciones  del 27 de Octubre de 2019, en donde aparecen nuevamente los mismos con las mismas,  esto sigue lo mismo, y cada vez peor para los más vulnerables. Los candidatos que aspiran a la alcaldía de Valledupar, entre otras cosas, los de la maquinaria, se encuentran: José Santos Castro, nieto del “gamonal” pepe Castro; cuenta con el respaldo del clan Gnecco, Quintero y Pupo; siendo de tradición liberal, pero con la etiqueta del partido de la U. De igual modo, está el candidato Ernesto Orozco Duran que cuenta con el apoyo del Clan Cuello y Gnecco, quien va por firma y es de tradición conservadora. Estos son los candidatos de las maquinarias y si los elegimos quedaríamos en el mismo círculo vicioso. Aunque el pueblo puede cambiar su rumbo por un circulo virtuoso. La alcaldía de Valledupar tendrá para los cuatro años que vienen 3,5 billones y no queremos más corrupción.

Además, las nuevas caras de candidatos no tendrían opción frente a la maquinaría de los clanes, al menos que el pueblo valduparense, les haga a ellos lo que le hicieron a German Vargas Lleras en las elecciones presidenciales del 27 de mayo del 2018, en donde se derrotó la maquinaría. De ahí, ha resurgido esta voz de aliento para los nuevos candidatos, a pesar de que existe la tentación de algunos de ellos, de entrar a negociar con los clanes cuando son bien recibidos y aceptados por el pueblo vallenato. Temen forcejear el poder político con los clanes.

Para la gobernación del Cesar hay más candidatos que las ganas de hacer algo distinto. El candidato, Luis Alberto Monsalvo Gnecco, hijo de Cielo Gnecco, quien se convirtió en un clan a través de su inmersión en la política, y además, su hijo es investigado por la Procuraduría y Contraloría por la desviación de los recursos del Plan Alimentación Escolar (PAE) y otros hechos judiciales.

El otro candidato por ese mismo camino está el ex gobernador Rafael Bolaños Guerrero, cuñado de Cielo Gnecco, y fue procesado e inhabilitado por la Procuraduría General de la Nación. Aunque él se declara independiente de la familia Gnecco con el fin de buscar más aceptación con el pueblo y verse un poco más triunfador como candidato para la gobernación del Cesar.

Al mismo tiempo, están por otra parte, la hija del ex gobernador Hernando Molina Araújo, condenado por parapolítica, Diana Carolina Molina Carvajal, sobrina del ex alcalde de Valledupar, Rubén Carvajal Riveira, inhabilitado por la Procuraduría General de Nación. Ella quiere aspirar por firma, aunque le coquetea al partido Centro Democrático.

Además, la más opcionada para ser la candidata del Centro Democrático es la hija del cantante de música vallenata, Tomás Alfonso Zuleta Díaz, más conocido como Poncho Zuleta; involucrado en la famosa frase “Que viva la tierra paramilitar”. Su hija Claudia Margarita Zuleta Murgas es la ungida del ex presidente y senador Álvaro Uribe Vélez. ¡Que entre el diablo y escoja!

Por último, está el candidato Kaleb Villalobo Brochel, exdirector de Corpocesar, quien cuenta con el respaldo político del clan barranquillero Name Cardozo, y el senador José David se encuentra implicado en el sonado caso de Odebrecht en el contrato de vía Ocaña - Gamarra. No has de extrañar que también puedan entrar a negociar con el clan Gnecco y otros más.

Todos estos candidatos van detrás del botín de 21,5 billones que va a tener en los cuatros años la gobernación del Cesar, cuya proyección se establece en el Plan de Desarrollo Nacional del Presidente Iván Duque Márquez 2018 - 2022, y el cual se encuentra en discusión en el Congreso de la República. La política no es el arte de las maquinarias es el arte de orientar soluciones a las comunidades y al medio ambiente que lo necesita el Cesar.

Para terminar, si todos estos candidatos a la alcaldía y gobernación quieren el bien, entonces, ¡Dios líbrame de él! No hay un espacio para un candidato outsider y si los habría no tendrían maniobra de ganar por la fuerte costumbre que han generado los clanes familiares de comprar el voto y de formar clientela como mecanismo de prestación de servicio a cambio de puestos de trabajos. Sin olvidar los adeptos gratis a las campañas políticas que siguen no por las ideas políticas sino a los apellidos rimbombantes.

¿Lograremos de nuevo el pueblo de Valledupar y el Cesar derrotar a la maquinaria de los clanes familiares?

 

Jhon J. Flórez Jiménez

 

[1] Véase el artículo de Eduardo Andrés De La Hoz León y Janner A. Sanjuanelo Obregón. (2017). Las leyendas no nacen solas: el origen de un mito llamado Vallenato. Medellín; Memorias del congreso colombiano de historia, Vol. XVIII, Nro. 3, 2017-2019.

Sobre el autor

Jhon Flórez Jiménez

Jhon Flórez Jiménez

La columna

Abogado. Especialista en contratación estatal y derecho constitucional y administrativo. Magíster en Ciencias Políticas. Analista político y activista social.

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5 Comentarios


Diana Paola Guzmán Carranza 05-03-2019 01:09 PM

Excelente analisis mi estimado amigo...el pueblo despierta!

Antonio Jose Urquijo carcamo 06-03-2019 06:54 AM

Porque no nombras a una persona queaa si vale la pena cómo lo es el señor Hugo Vásquez candidato a la Gobernación del César t que sepa la gente que no tiene rabo de paja eso sí vale la pena qué lo sepa la gente quires un cambio a la historia ahy LA Tienes l

Sara Tafur 06-03-2019 10:26 AM

Que buen aporte sobre la realidad política en nuestro departamento, como diríamos en términos castizos "los mismos con las mismas", el cesar unos de los departamentos más ricos del país pero con muchos problemas sociales donde el hambre, la salud, la educación son los protagonistas. Este artículo es un llamado al pueblo a recapacitar, a velar por el buen uso e inversión de los recursos, a ser veedores ante todos los proyectos empleados pero ante todo a saber elegir, no quedarnos con la cara de los políticos o con las bonitas palabras, como aconsejate apreciado jhon Florez hay que hacer un ejercicio de prosopografía y logremos ese cambio para nuestro departamento, aprendamos a elegir y transformemos nuestra realidad social.

Alfredo Blanco 09-03-2019 03:31 PM

Muy bueno que se oriente al pueblo, a ver si despierta de su letargo

Jaime Baute Uhía 13-03-2019 04:45 AM

Mejor seguimos los mismos con las mismas y no importar políticos de otras partes del país que si quedan en el poder nos traen más foráneos a tratar de obligarnos a cambiar nuestras costumbres, nuestra educación, nuestro modo de hablar, nuestra cultura en general imponiendo las de ellos llenas de vicios, ladronismos, gente rara con caminar y hablar raro donde todl lo nuestro es "inculto, polémico, problemático" para emplear tres de las palabritas que utilizan para " diferenciarse" de nosotros. Mejor los "clanes" míos que los de otra parte porque MÁS VALE UN DIABLO CONOCIDO QUE OTRO POR CONOCER".

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