Opinión

La venezolanización de la opinión colombiana

Diógenes Armando Pino Ávila

10/05/2019 - 05:40

 

La venezolanización de la opinión colombiana

Los medios de comunicación colombianos han sobresaturado a las gentes con información negativa contra el gobierno venezolano, contra su ideología y por último contra Venezuela, en tal medida que el ciudadano común terminó repitiendo la matriz montada desde la derecha y asumiendo como propio ese discurso generado desde la propaganda negra, por el otro lado tratando de no tragar entero sobre el particular, algunos asumen la pose de defensa a ultranza de Maduro, mientras que otros saben que hay algo de verdad, pero no toda la verdad en ambas versiones y, consultando medios alternativos y prensa extranjera, más el análisis personal, tratamos de develar la verdad o por lo menos no tragar mentiras.

Este proceso de propaganda negra contra Venezuela no es de ahora, en el caso de Colombia, lo tuvimos en los cuatro años de la presidencia de Pastrana, con intervalos de coqueteo a Hugo Chávez, pues era el que podía abrir canales de comunicación con las guerrillas colombianas. En el gobierno siguiente con Álvaro Uribe Vélez se siguió el coqueteo oportunista en los primeros dos años, tratando con guante de seda y mucha hipocresía las relaciones con el vecino país, hasta que Uribe se dio cuenta que no quebrantaría ese régimen ni lo plegaría a sus delirios de grandeza pues se encontró con un Comandante Hugo Chávez con personalidad arrolladora y pensamiento autónomo. Uribe soportó la tensión hasta que la guerrilla le mostró sus aspiraciones y su deseo recurrente de negociar con condiciones sin someterse. De ahí en adelante fue Troya.

La propaganda negra contra el gobierno venezolano arreció a niveles impensados y se montó como estrategia satanizar a Chávez por todo lo malo que ocurriera en Colombia. Se tomó como caballo de batalla la recurrente costumbre de las guerrillas de pasar largas temporadas en las selvas limítrofes entre los países vecinos y tomar algunos territorios como zonas de reposición, el gobierno venezolano con mucha razón, también, al igual que el ecuatoriano ripostaban que la frontera era común y que si la guerrilla la cruzaba era porque Colombia no hacía presencia, es decir, daban a entender que nuestro país pretendía que los vecinos hicieran el trabajo que la fuerza pública nuestra no hacía. Fueron ocho años de Uribe repitiendo la misma cantaleta.

Luego vino Santos a la presidencia y por picar a Uribe manifestó que Chávez era “su nuevo mejor amigo” significando, tal vez, que Uribe ya no lo era. La estrategia de Santos, muy a pesar de la bilis de Uribe y la derecha colombiana, logró prendar al gobierno bolivariano, los cuales sirvieron de facilitadores en los diálogos de La Habana, de donde salió el tratado de paz con la FARC. De todas maneras, fueron ocho años de altibajos, donde la prensa colombiana azuzada por la derecha le daba palo a diestra y siniestra a Venezuela por todo lo malo que ocurriera en nuestro país.

 Y la cosa ha seguido así, ahora elevada a grados extremos, pues el presidente Duque y su partido de gobierno, han subido el tono, de tal suerte que el país, nuestro país, está polarizado por el caso de Venezuela. La opinión colombiana ha sido manipulada de tal manera que la mayoría de la gente cree que el desastre económico de Venezuela obedece a la voluntad y mal manejo de Maduro, ignoran -o le han sembrado en su cabeza- que las medidas económicas y bloqueos de Estado Unidos son toques cariñosos que para nada producen efectos de hambre, muerte y ruina en nuestros hermanos venezolanos.

Siguen haciendo creer a la gente que el régimen de maduro está compuesto por cuatro pelagatos de los militares, desconociendo que hay una amplia base popular de civiles que apoyan su revolución, han ocultado algunas agresiones del llamado Grupo de Lima que presiona e impulsa el odio hacia el vecino país, han utilizado la desgracia de los hermanos venezolanos que huyéndole al hambre y la falta de empleo emigran de su país y los utilizan con fines propagandísticos electoreros para beneficio de la derecha y sus partidos.

Estúpidamente han dejado venezolanizar por parte de los gringos las relaciones de USA y Colombia, y nuestro gobierno obsecuente, con la rodilla en tierra acepta el encargo de hacer el trabajo sucio en contra del hermano país, arrastrando a nuestra patria a un conflicto creado por los gringos que lo que buscan es petróleo, cobalto, oro y las demás riquezas del pueblo venezolano. Pero lo más doloroso de todo lo narrado es que los líderes de izquierda por simple y egoísta cálculo político apostatan de sus ideas y también satanizan a Venezuela, desconociendo y callando en su discurso los factores que inciden en el desastre venezolano, siguen la matriz implantada de señalar solo a Maduro guardando silencio sobre las presiones, agresiones y bloqueos internacionales.

Con izquierda así, ¿para qué derecha?

 

Diógenes Armando Pino Ávila

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Sobre el autor

Diógenes Armando Pino Ávila

Diógenes Armando Pino Ávila

Caletreando

Diógenes Armando Pino Ávila (San Miguel de las Palmas de Tamalameque, Colombia. 1953). Lic. Comercio y contaduría U. Mariana de Pasto convenio con Universidad San Buenaventura de Medellín. Especialista en Administración del Sistema escolar Universidad de Santander orgullosamente egresado de la Normal Piloto de Bolívar de Cartagena. Publicaciones: La Tambora, Universo mágico (folclor), Agua de tinaja (cuentos), Tamalameque Historia y leyenda (Historia, oralidad y tradición).

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