Opinión

El pregonero del pueblo

Carlos Cesar Silva

22/05/2019 - 06:00

 

El pregonero del pueblo

 

Predijo que los arboles llorarían cuando arribara el verano, pintó a una diosa moviendo la cadera al compás del desprecio y sentenció que el rojo era el color del sexo, pero también de la ira. La radio fue su escuela, su única amiga. Sabía que su verdadera oscuridad era el silencio: “Observar es oír lo que se habla a mi alrededor”, manifestó. Cuando era un niño descubrió que sus padres, Abel y Nacha, lo trataban diferente a sus hermanos. Así que le preguntó a su tía Erótida por qué sucedía eso:

—Eres ciego —le dijo ella.

—¿Ciego? —preguntó él.

—Es cuando todo está negro.

—¿Negro?

—Sí, negro… Como cuando sientes miedo.

—Entonces, si Abel y Nacha no me ven, ¿es porque me tienen miedo?

Fue la primera vez que Leandro Díaz oyó la palabra “ciego. Así comprendió su tragedia: sus ojos avergonzaban a sus padres. La desolación y el desconsuelo embistieron a su espíritu, pero rápidamente vislumbró que él era un cardón guajiro que no lo marchitaba el sol. Aunque la ignorancia de los otros jugaba en su contra, encontró en las huellas de la brisa tropical una melodía de reivindicación. Con sus versos melancólicos embrujó a su familia, a sus mujeres y al Valle de Upar, que era su universo.

Leandro es una novela de Alonso Sánchez Baute (el mismo de Al diablo la maldita primavera y Líbranos del bien), cuya prosa tiene aires de biografía, crónica, ensayo y entrevista: “Nunca me han interesado los etiquetamientos, ni sexuales, ni literarios, ni de ningún tipo: las cosas no tienen que ser sólo blanco o negro”, dice el autor vallenato. El relato tiene diversas voces: Ivo, Jaime, Erótida, Carmen, Leandro, Alonso. Es una obra minimalista, tiene más ritmo que figuras retoricas. Su lenguaje es directo, vigoroso, coloquial y a veces poético. Así hablamos en el Valle de Upar.

Sánchez Baute no solo retrata las aventuras del cantor popular, sino también la cultura machista del Caribe colombiano, la miseria que abunda en la provincia y los duelos de acordeoneros legendarios como Chico Bolaño y Juan Muñoz. A través de su obra Sánchez Baute vuelve a la región donde nació: a ese valle ardiente que con la misma intensidad destila poesía, whisky y rabia. Habla sobre un ser humano que convirtió en melodías su sufrimiento, que le respondió al desprecio con picardía. Es una historia nostálgica y la nostalgia es hermosa -expresaría Leandro- como las muchachas en flor.

El escritor también describe a un Leandro que no le gustaba la política, pero que tenía muchas preocupaciones sociales. Así lo demostró el juglar en los versos de Soy. Sufría por el niño que no podía ir al colegio, por el anciano enfermo que no tenía dinero para acceder a los servicios médicos, por el labrador que era explotado: “Él no se interesó por complacer a los poderosos”, expresa Sánchez Baute. Leandro era digno ante las ínfulas de los políticos, no se dejaba deslumbrar por los dueños del poder como compositor de La casa en el aire:

Yo soy el hombre que ha perdido el miedo

 para decirle a los de arriba lo que son

 de fiesta en fiesta mantienen al pueblo

 para que nunca estalle la revolución.

El poeta Pedro Olivella Solano dice en el libro que Leandro era el Homero del Vallenato. No estoy de acuerdo con este símil. Basta repasar La Ilíada y La odisea para comprender que Homero le cantó a la aristocracia como Rafael Escalona, el propio Olivella Solano reconoce que era así: “Mientras Escalona era el músico de la élite, Leandro nos representaba a nosotros, al pueblo”. Por el contrario, Hesíodo, el otro gran poeta de la antigua Grecia, escribió sobre las penurias de los campesinos. Sánchez Baute demuestra que su protagonista tenía estas mismas preocupaciones, que simbolizó el grito de los oprimidos. Leandro era un Hesíodo que transformó los infortunios en poesía: sí, el dolor del pueblo era su dolor.

 

Carlos César Silva.

@ccsilva86

Sobre el autor

Carlos Cesar Silva

Carlos Cesar Silva

La curva

Carlos César Silva. Valledupar (Cesar) 22 de noviembre de 1986. Abogado de la Universidad Popular del Cesar, especialista y magister en Derecho Público de la Universidad del Norte. En el 2013 publicó en la web el libro de artículos Cine sin crispetas. Cuentos suyos han sido publicados en las revistas Puesto de Combate y Panorama Cultural. Miembro fundador del grupo artístico Jauría. Cocreador del bar cultural Tlön.

@ccsilva86

1 Comentarios


Alvaro Calderón 23-05-2019 10:08 AM

https://www.facebook.com/notes/alvaro-agust%C3%ADn-calder%C3%B3n-calder%C3%B3n/en-adelanto-van-estos-lugares/10157334201570842/

Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

El negocio criminal de las EPS

El negocio criminal de las EPS

Por estos días la prensa colombiana ha dedicado varios titulares, informando sobre el caso de Camila Abuabara, una joven de 25 años...

Editorial: Crear espacios de convivencia con las redes sociales

Editorial: Crear espacios de convivencia con las redes sociales

El 25 de noviembre, Día internacional en contra de la violencia sobre la mujer, nos dejó algunas iniciativas interesantes de sensib...

Michín dijo a su mamá…

Michín dijo a su mamá…

Cuando la violencia parece incontrolable en Valledupar y el Cesar, y la policía se ve desbordada por la delincuencia, no sorprende que...

Con los ríos crecidos hay que ser prudente

Con los ríos crecidos hay que ser prudente

Nadie avizora la edad ni las circunstancias en que puede ser víctima de un fatal accidente; pero esto no  exime de actuar con sensa...

Editorial: El papel crucial de la mujer en las letras

Editorial: El papel crucial de la mujer en las letras

La historia de la literatura caribeña y cesarense ha reflejado hasta ahora una escasa presencia de la mujer como sujeto literario. El...

Lo más leído

La historia milenaria de la papa

Álvaro López Dominguez | Historia

Los inicios de la cerveza en Colombia

José Luis Hernández | Historia

La vida, esa feroz bancarrota

Diego Niño | Artes plásticas

Una nueva oportunidad para el Cesar

Carlos Miguel de Armas López | Opinión

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados