Opinión

Gracias, payaso

Alberto Muñoz Peñaloza

04/06/2019 - 08:50

 

Gracias, payaso
La gran carpa del circo Egred (año 1969) / Foto: Arkivperu

“Ríe fuerte payaso ríe,
No ves que a la gente no le importa tu pesar,
Iluminada esta la gran carpa, es día de fiesta 
La función debe de empezar
Luce gracioso y gentil
Sé siempre un amigo cordial 
Ponte la enorme nariz colorada
Y tus zapatos de charol con cintas azuladas”

Fanny Jem Wong

Cada uno carga su niño interior a cuestas. En la mayoría, vive triste, acongojado, con sentimientos de culpa y dolor. Creencias derrotistas, valores y principios de otros, penas, congojas y dolores del alma, astados y atados a la idea errada: que la vida ya no cambiará. Otros, por fortuna, lo protegen, lo tratan con amorosa paciencia, lo privilegian, lo premian y lo defienden ‘a capa y espada’. Ahí cerquita reside la voz deprimente que presagia pesares, tristezas y pérdidas, que incuba el miedo, la duda y, luego, se convierte en el ‘hoy no lo hago, pero mañana si’ con lo cual el hundimiento se acentúa. O la vocecita que alienta, desafía miedos convirtiéndolos en niebla con solo reconocerlos, esa voz que desafía lo que asusta, aterra u horroriza. Un llorón, bobalicón, aferrándose al bejuco de la conformidad y/o el guerrero que triunfa porque cree.

Movido por la curiosidad me fui, sin pensarlo dos veces, al campito del Kennedy, un poco más allá de la zona del boliche actual, territorio difícil por la existencia de bares, cantinas y la población de calle: prostitutas, borrachos, uno que otro marihuanero y no más, porque en la década de los 60, el bazuco, el perico y lo demás no se conocieron en el Valle de Upar.

Sobre las tres de la tarde me acerqué a la carpa “descomunal” del circo Egred hermanos. Ahí me quedé, a las cinco en punto, se inició el desfile de artistas y animales hacia el interior del show. Entonces, recordé los versos recién aprendidos del querido viejo Mile Zuleta: tanto limón en el suelo, y cogi el que estaba boche, voy hablar con Cocoliche, pa’irme con los maromeros…

Desde entonces admiro la voluntad estoica de esos seres que humillan sus debilidades, sin temer hacer el ridículo, para producir alegría a quienes tienen al frente, sin distingo de edades, color de piel ni credo religioso. Un payaso es ese personaje clónico representado con ropas extravagantes, colorinches, maquillaje abundante y pelucas llamativas. Su presencia evoca la imagen subliminal del circo, incrustado en el recuerdo de cada quien. A unos estar frente a un payaso les produce nostalgia, dolor y horror en ocasiones. A los más, nos enternece el alma, desencadena sonrisas, risas y movimiento.

“Los payasos ya formaban parte de la corte de faraón Dadkeri Assi durante la Quinta dinastía egipcia, en el año 2500 a. C. Se convirtió en un oficio en China cuando a través de carpas y caravanas formaban parte de la corte de los reyes y del entretenimiento social en el siglo II a. C.. Al mismo tiempo, en Grecia y posteriormente en Roma, aparecen en las comedias atelanas como tradición que forma parte de una obra teatral. En México se dice que cuando Hernán Cortés conoció a Moctezuma, dentro de su corte existían enanos y jorobados bufones parecidos a los europeos.”

Disfrutamos al compositor, costumbrista y tradicional, Victor Camarillo, el Cantinflas Vallenato, cuyo rostro adusto monumentalizaba la alegría y el goce de los demás. Se cuenta con el magistral Pochorito, encarnado en la suficiencia actoral de Boris Serrano Gómez. Pernito, Tuerquita, Bebé, perduran en el recuerdo que el paso de los años cubre con el mágico propósito de conservarlo.

Nos marcó el alma adulta, Orlando Orfei, payaso -nacido italiano- del mundo y su circo, que recorrió países con éxito creciente. Falleció a los 95 años de edad, él decía que el payaso es el alma de cada quien representada en risa, alegría y entusiasmo.

Dios nos premió a los colombianos con uno que ancló en esta tierra de amores. Entregado sin vacilaciones a desarrollar su potencial como contributó para propiciar la alegría, el fervor, la paz y el confort interior, de adultos mayores, adultos, jóvenes y de manera principal, niños que lo aman tanto. Un hombre con cara y jovialidad de niño, entregado con pasión a divertir, a escarbar durante el tiempo de la actuación en el fondo de cada corazón para provocar goce, diversión e intenciones de cambio positivo.

Durante el cuatrienio, 2012-2015, tuvimos el honor inconmensurable de servirles a las comunidades, por la territorialidad municipal, en jornadas inolvidables de pintura infantil, programas afirmantes como “Cultura en la Plaza”, “Cultura siempre”, cine al barrio, La Palabra Encantada, Viva la música, novenas navideñas, jornadas integrales de Gestión Social, siempre con su participación activa y disputándonos su disponibilidad con otras sectoriales, cuando se requería en equipo y sin otra alternativa, en solitario, con la recreación por delante, ofreciéndoles alegría, diversión y modos de aprendizaje: formacion social, prevención de conductas inadecuadas, contenidos aleccionadores. Jamás supe cómo pero siempre regalaba, por su propia cuenta, discos y plegables con atractivos textos, dibujos y más, para el bien. Obsesionado con canciones, de su autoría, para enseñarles a los niños a potenciar su voluntad en pro de jamás caer en la droga, promover hábitos saludables, el estudio, hacer deporte, respetar y proteger el patrimonio.

Alejado de la participación política, su vocación de servicio supera con creces las ansias de ingreso económico, con fe inquebrantable en Dios y amigo de la institucionalidad, a partir de sus principios y valores que, los tiene y, defiende sin misterios ni contemplaciones. Gran colaborador, servicial e incondicional. Así obró en administraciones anteriores y claro, durante 2016 y los años siguientes, vinculado a los actos sociales, al lado de la primera gestora municipal, Lisbeth Rosado y del Alcalde Augusto Daniel Ramírez Uhia. Y seguramente asi sera con el próximo gobierno municipal.

De pocas palabras, fuera de micrófono y excelente bailador. Lo retrató en acción al sonar canciones inherentes a su talento: “(…) desde entonces digo mil historias, hago chistes y maromas, y la gente me aplaude, se divierten con mi vida; los niños me jalan, como si fuera un muñeco y, luego, me tiran, como me tiraste un tiempo; pero no me olvidan, no me olvidan, no me engañan”. Así como lo presenta Ivan Villazon, en las penas de Ivan Ovalle, Luis Felipe Gonzalez y Joe Arroyo, también lo hicieron y lo gozaba: “Queremos ver la cara, que pones, payaso; cuando acaba la función, y te marchas con tu amooorrr; tuturu tururipi papá, tuturu tururipe papá…”.

Sobre el lomo de los recreacionistas cabalga el dolor ajeno, circunstancia esta que aliviana el propio. Saben disimular sus carencias cuando se cierran las puertas inmediatas, esconden con seguridad los dolores de su alma al tiempo que ‘estrangulan’ con su talento los de los demás. El sábado 25 de mayo pasado, el viacrucis se hizo insoportable: su hermosa Valery, con apenas cinco añitos vividos, partió a la eternidad en medio de una dolorosa travesía por dos centros asistenciales. Todo médico, paramedico y cualquier persona, se interesa en preservar la vida del paciente. Duele, duele durísimo, la muerte de un hijo, yo lo sé, es un dolor en seco. Pero mi payaso, y quien esto escribe, sabemos que Dios nos acompaña en ese dolor, nos levanta y se glorifica con creces.

El payaso está más triste que siempre. No está solo. Demostrémosle, con hechos, que seguimos con él. Sus lágrimas seguirán como expresion humana, él y su amada, cargan ese dolor. Que sea oportunidad para que tan pronto como reinicie, se dedique otra vez a hacer lo que sabe. Alcaldia, Gobernacion, Emdupar. Cámara de Comercio, sector privado: Gases del Caribe, DPA, Fenalco, entre los más, ¡tienen la palabra!

Eres un gran hombre,

eres un payaso que tiene el talento

y la ferviente pasión por tu profesión…

eres grande payaso como el océano,

en la Plaza, en la carpa,

en el circo y teatro,

tú eres libre,

no tienes distinción para tu trabajo…

hoy los hombres, mujeres y niños,

reconocemos tu labor y con gran admiración

pronunciamos tu nombre: (Chocolatin)

¡Payaso, eres un gran hombre!...

por todos los siglos,

te llevaremos en nuestros corazones

por hacer reír y dar felicidad a la humanidad entera.

Lic. Leobardo Cruz Magariño.

 

Alberto Muñoz Peñaloza

Sobre el autor

Alberto Muñoz Peñaloza

Alberto Muñoz Peñaloza

Cosas del Valle

Alberto Muñoz Peñaloza (Valledupar). Es periodista y abogado. Desempeñó el cargo de director de la Casa de la Cultura de Valledupar y su columna “Cosas del Valle” nos abre una ventana sobre todas esas anécdotas que hacen de Valledupar una ciudad única.

@albertomunozpen

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