Opinión

El fallo de las alucinaciones

Carlos Cesar Silva

13/06/2019 - 08:40

 

El fallo de las alucinaciones

Dejemos la hipocresía a un lado, vamos a debatir con honestidad. Yo, al igual que muchos colombianos, consumo droga. No marihuana, ni cocaína, ni heroína, ni poppers, sino alcohol. Sí, para comprender la sentencia de la Corte Constitucional que se refiere al consumo de sustancias psicoactivas en el espacio público, hay que realizar una valoración armoniosa de las normas en controversia, sin dejarse cegar por los prejuicios morales y los propósitos politiqueros.

A través de un comunicado del 8 de junio de 2019, la Corte expresó que son inconstitucionales las normas del Código Nacional de Policía y Convivencia que establecen una prohibición genérica y amplia (léase bien: genérica y amplia) al consumo de alcohol y drogas en todo el espacio público: “Esto, en razón a la generalidad de la disposición, que invierte el principio de libertad e incluye en la prohibición casos para los que el medio o bien no es idóneo…por cuanto existen otros medios de policía en el mismo Código que permiten alcanzar los fines buscados sin imponer una amplia restricción a la libertad”, explicó la corporación.

Antes de esta decisión, la prohibición en cuestión era amplia, ahora podrá ser excepcional, pues las autoridades competentes (gobierno nacional o alcaldes) están facultadas para instituirla de manera concreta. Me explico: antes uno podía ser multado si se tomaba una cerveza en cualquier esquina de Colombia, ahora (a raíz de la sentencia de la Corte) uno solo podrá ser sancionado si existe una disposición que establezca que en ese sitio determinado no puede ingerirse licor. De esta manera la restricción -insisto- pasará de ser general a ser específica, dando mayores garantías a las libertades individuales.

Al hacer esto la Corte no vulnera los intereses superiores de los niños: ¿por qué? Porque el presidente o los alcaldes, en busca de proteger los derechos de los menores de edad en el espacio público y con fundamento en el artículo 44 de la Constitución, pueden expedir unas regulaciones ponderadas que señalen que en determinados espacios públicos (repito: no en todos como decía la norma del Código Policía) no podrá consumirse alcohol ni drogas. Así lo deja entrever el propio comunicado de la Corte: “…el caso de las niñas y los niños, que, por ser sujetos de especial protección constitucional, cuentan con normas precisas y específicas que los protegen”.

Por otro lado, debemos comprender que la venta de drogas es un problema de seguridad, pero el consumo de drogas es un problema de salud. Cuando se tiene clara esta diferencia es menos complicado dimensionar que los drogadictos no deben tratarse de forma despectiva ni como criminales, sino como enfermos. La drogadicción demanda más acciones preventivas que represivas: hay que acercar a los jóvenes al arte, al deporte, a la educación, al trabajo.

Después del fallo de la Corte muchos líderes nacionales han afirmado con vehemencia que los magistrados de dicha corporación son izquierdistas, socialistas, comunistas, amigos del narcotráfico, drogadictos. Estos políticos están alucinando en el paraíso de sus ambiciones individuales, solo quieren tener al país alborotado para mantenerse vigentes o mostrarse como los salvadores. Usan a los niños como caballitos de batalla, pero en ningún momento han desaparecido las garantías constitucionales y legales que tienen los menores de edad en el espacio público.

Por supuesto, cualquier ciudadano puede expresar un desacuerdo frente a una sentencia judicial: los jueces no son santos, cometen muchos errores. Sin embargo, otra cosa muy distinta es tratar de deslegitimar las instituciones con discursos falaces, exagerados. Así comenzó Chávez a consolidar su dictadura en Venezuela.

 

Carlos Cesar Silva

@CCsilva86

Sobre el autor

Carlos Cesar Silva

Carlos Cesar Silva

La curva

Carlos César Silva. Valledupar (Cesar) 22 de noviembre de 1986. Abogado de la Universidad Popular del Cesar, especialista y magister en Derecho Público de la Universidad del Norte. En el 2013 publicó en la web el libro de artículos Cine sin crispetas. Cuentos suyos han sido publicados en las revistas Puesto de Combate y Panorama Cultural. Miembro fundador del grupo artístico Jauría. Cocreador del bar cultural Tlön.

@ccsilva86

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario

Le puede interesar

Acento vallenato por Radio Nacional de Colombia

Acento vallenato por Radio Nacional de Colombia

Desde el pasado mes de abril, la Radio Nacional de Colombia (FM 98.7), en el programa de noticias de ‘Señal de la Mañana’, que...

El Festival desde la barrera

El Festival desde la barrera

Un adagio de la tauromaquia dice que los toros se ven mejor desde la barrera; confieso que no fue por mi consciente voluntad por lo q...

Editorial: Una alianza cívica para salvar el Río Cesar

Editorial: Una alianza cívica para salvar el Río Cesar

En los últimos dos años no han faltado las denuncias y protestas sobre el estado del Río Cesar y la necesidad de recuperarlo urgen...

Editorial: La Semana Santa como espacio de concordia y superación

Editorial: La Semana Santa como espacio de concordia y superación

El espíritu de la Semana Santa abre cada año una puerta al diálogo interno, a la reflexión y el perdón.  Es un paso enorme, cruci...

Fábulas de la hiena, el zorro y otras bestias

Fábulas de la hiena, el zorro y otras bestias

“La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano”. San Agustín La actual cam...

Lo más leído

El tamal, un plato típico del Tolima

Alba Llorente Majana | Gastronomía

Arqueología e historia en Michel Foucault

Antonio Acevedo Linares | Pensamiento

Historia de un mestizaje en la Alta Guajira

José Trinidad Polo Acuña y Diana Carmona Nobles | Pueblos

Animar a leer

Consuelo Gallego Tabernero | Literatura

El Merengue en Colombia

Álvaro Rojano Osorio | Música y folclor

Ovejea: una invitación a gozarse la música de gaitas

Iván José Arrázola Merlano   | Música y folclor

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados