Opinión
La decencia del Viejo

Durante la gestión del gobernador Mauricio Pimiento Barrero, el abogado riorense Héctor Onofre Santana Durán, ejerció como gerente de la Lotería del Cesar “La Vallenata”, lográndose avances significativos en el ejerció misional, funcional y en la sistematización de las operaciones como medio idóneo de control. Desplegó acciones de liderazgo, en gracia de lo cual fue erigido como presidente de la Federación de Loterías de Colombia (Fedelco), en cuya órbita accionó estrategias eficaces para el fortalecimiento del gremio.
En abril de 1996, a pocos días de la iniciación del Festival de la Leyenda Vallenata, se llevó a cabo en nuestra tierra la Asamblea general de Fedelco, presidida por Santana Durán. La organización de la misma fue un despliegue sostenido de liderazgo, trabajo en equipo, sinergia creadora y creativa, con la dirección presidencial y el aporte del director ejecutivo de Fedelco. Una semana antes del evento, fue reunido el equipo local para, ultimar detalles y las indicaciones finales, toda vez que tres días después recibiríamos al director ejecutivo, Cesar Puyana, toda una “vaca sagrada” en el sector. El Gerente fue enfático: “se trata de un hombre de una cultura vastísima, respetable, una eminencia en todo lo que tiene que ver con los juegos de suerte y azar. No hace bromas ni se las tolera a nadie, así pues que solo le responderán lo que él les pregunte y, eso sí, tienen que colaborarle en todo; y aprenderle mucho, es una gran oportunidad para ustedes. Es un hombre inteligentísimo, aquí en el Cesar el único que podría superarlo en eso es el Dr Alvaro Araújo Noguera, y entre otras cosas, se parecen mucho, a ambos les gustan los pantalones caqui. Nada de jueguitos ni chabacanerías porque él no lo permitirá y quien lo haga será sancionado. Cuando no esté yo lo atenderá el hombre más decente que tenemos en la empresa, el Viejo, Arnaldo Manjarrez”.
Llegó el gran día, arribó a Valledupar el director ejecutivo de Fedelco y algunos gerentes de loterías, que participaron en el acto de presentación del evento, cumplido sobre las seis de la tarde, en el Hotel Sicarare. Video promocional, video institucional e intervenciones protocolarias, terminado lo cual se ofreció un cóctel cuya sobriedad ‘encandilaba’.
Se prende la noche
Rato después, partieron invitados y periodistas, quedándonos algunos integrantes del equipo. El presidente se despidió con la recordación de que: “mañana a las nueve tenemos reunión del comité ejecutivo para alistar todo para la Asamblea”. El Dr Puyana se quedó “para tomarme este traguito que muy gentilmente me ofrece el señor Analdo, tan decenté como siempre. Por obra y gracia de ‘el Viejo’ pasamos a old parr, con miguiteo y disimulo, en plena disposición de irnos apenas el personaje de la noche decidiera partir. Pero, el viejito de Colombia, tenía otros planes, sin proponérselo. Pidió que pusieran música vallenata, logró que el conjunto del grupo de danzas le cantara el “amor amor” al visitante ilustre. Otro trago, varios más, conversaciones en desarrollo, cada quien desinhibiéndose al compás de los pases de Analdo, quien se apoderó de la pista improvisada, con Cenirá Clavijo y con Ruddy Sanchez, mientras el director ejecutivo se liberó del ahorcamiento botonistico, permitiéndose la desnudez superficial de su pecho, blanquísimo como rana platanera.
Cuando la ardentía proveniente del escocés se apoderó del momento, del lugar y de las emociones, sobresalía el murmullo característico de las buenas parrandas. El Dr Puyana, iba de puesto en puesto, dando palmaditas y repitiéndose, entre dientes, “qué vaina bueeeeenaa”. Atento, como siempre, Analdo, corría desde donde bailaba, a servir otro trago. Vamo’ Puya, pégueselo que pa’ lante es pa’ya. Obediente, ingestaba sin vacilaciones, el elocuente servidor gremial mostraba sus dos orejas cuál dos tizones rojizos y candentes. A la media noche, llegó el momento de partir. Les pregunté si iría directo a la habitación, hubo un silencio cómplice y prolongado, hasta cuando el ejecutivo rolo, sin mediar explicaciones, respondió con creces: “Antes, iremos al parque de los varaos, por un iguanazo picantoso, ¿cierto viejito?”.
Claro, puya – propuso el viejo, vámonos…
Sin creer lo que veía y escuchaba, puse mi atención al estribillo, de un radio trasnochado, en la distancia, “esta es la Puya loca, esta es la Puya loca, mira que te coge, mira que te agarra…”.
Alberto Muñoz Peñaloza
@albertomunozpen
Sobre el autor
Alberto Muñoz Peñaloza
Cosas del Valle
Alberto Muñoz Peñaloza (Valledupar). Es periodista y abogado. Desempeñó el cargo de director de la Casa de la Cultura de Valledupar y su columna “Cosas del Valle” nos abre una ventana sobre todas esas anécdotas que hacen de Valledupar una ciudad única.
3 Comentarios
Excelente escrito
Que buenos momentos aquellos e inolvidables jajajaja El Viejo un personaje y el Dr Alberto un excelente narrador de todos aquellos momentos vividos y disfrutados como un grupo de amigos inolvidable...yo si baile en todos esos eventos jajajaja
El amigo Muñoz Peñalosa como siempre con su buen estilo para narrar las cosas de mi pueblo. Gracias por recordarnos de manera amena los sucesos de nuestra región
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