Opinión

El “ahogao” más diligente

Alberto Muñoz Peñaloza

12/11/2019 - 10:35

 

El “ahogao” más diligente
Camilo Pinto Morón / Foto: Twitter

Mientras flotaban las algarrobas, río abajo se arremolinaban los peregüetanos hincándose sobre la espuma, en el Guatapurí de siempre. Los macos de “la ceiba” contoneabanse de trupillo en trupillo, sintiéndose libres, del ‘pozo de los caballos’ para allá. A un lado del ceibote reinaba la nina, ardilla vieja pero de reconocida firmeza cuando se trataba de ‘avisar’ que alguien estaba pasándola mal dentro del rio.

Como en anteriores oportunidades los bañistas se retiraron del agua apenas las emisoras anunciaron que terminaba la jornada electoral. Eran las cuatro en punto de la tarde, el domingo 27 de octubre. A la misma hora se iniciaron rezos simultáneos, oraciones, velatorios, ritos alimentarios y la consabida colcha de retazos extendida en el mundo de la cábala.

El legendario Pin Pinto, pidió un tinto cargado, lo degustó sin afanes y, cuando hubo terminado, introdujo el índice derecho percatándose de la frialdad de ‘la borra’, lo cual según la leyenda barranquera traduce ‘asfixia’. Solo le bastó levantarse de la silla, auscultó en derredor, se sentó de nuevo y vaticinó con seguridad de general: “se ahogó Cami”. Iba a descorrerse una lagrima traviesa de su ojo izquierdo, pero la detuvo con una sonrisa breve, susurrándose “Julio Muñoz me hubiera dicho, carajo Pin no parecen cosas suyas, como deja ahogar al nieto”, es que los tiempos han cambiado Julio. Rómulo, ¡debe estar muy triste!

Anochecía aquel domingo, la danza triste de la frustración iba y regresaba. A esas horas el silencio citadino era evidente mientras el periodismo local ahondaba en la información que cada oyente ‘digería a cuestas’. Antonio María, silbaba la canción de Emiro que define su decisión indeclinable de no claudicar ante la derrota por dolorosa que sea. Mientras se consolidaba el mellazo, y esa brisilla tenue venida de Los Venados se insinuaba como otro carrizo de verano, intuyó lo peor hasta cuando pudo comprobarlo, ¡se ahogó Camilo!

En otro lugar de la ciudad, el abogado, político y manaurero, Hilario Añez Martínez, daba cuenta final de otro aguacate serrano, convencido del buen augurio que la mariposona gris que salió rauda del aposento dejaba con su rastro. Contó sus triunfos electorales, las no pocas ahogadas y la frecuencia altisonante de los buenos tiempos. Se fijó en los retozos del cucarachero sobre la azotea vecina, y -sin pensarlo dos veces- medio sonríó, sobreponiéndose al escalofrío breve que le recorría la espalda, -que vaina, que no se ahogue Cami, porque entonces… ¡qué vaina!

Tempranito el lunes fue confirmada la presunción. Con una votación digna, luego de una campaña limpia, admirable y abundante en cosas buenas, diferente al tradicionalismo, con nutrida participación juvenil, Camilo Pinto Morón no obtuvo la votación suficiente para su elección por el periodo 2020-2023. El anuncio del revés fue pletórico en entusiasmo, proactividad y trabajo, en cuanto a las acciones que ha emprendido para hacer control social, a cuya activación invita a más aspirantes que no lograron el objetivo.

Conociéndolo en la justa dimensión de su desempeño vivencial es fácil suponer que en su propósito cabalga el amor a Valledupar, contribuir al buen desempeño del concejo municipal y por ende del alcalde elegido; que no será como algunos ‘agitadores cívicos’ que cada vez que se envalentonan en el palacio municipal salen con contratos que silencian, por un tiempito, ‘la fregantina’; lo de Camilo es auténtico, fundado en las buenas costumbres, preludio de todo lo que sabe que se requiere, que él se propone llevar a cabo, y convertir el problema del ahogamiento en oportunidad.

Es tiempo de progreso, sin progresar no hay felicidad. Trascender el parroquialismo y centrarnos en los temas de ciudad. Hay mucho por hacer, estamos a tiempo para enderezar la marcha cuando quiera que los desvíos sean evidentes. Invito a Camilo, y a los más de trescientos candidatos al concejo que no lograron curul, a vigilar que la corporación edilicia cumpla sus funciones, en especial lo que tiene que ver con el control político. Que no vuelva a ocurrir lo de este cuatrienio: ni una sola citación para medir el cumplimiento, revisar el desempeño sectorial, y verificar la materialización del Plan de Desarrollo Municipal.

 

Alberto Muñoz Peñaloza

Sobre el autor

Alberto Muñoz Peñaloza

Alberto Muñoz Peñaloza

Cosas del Valle

Alberto Muñoz Peñaloza (Valledupar). Es periodista y abogado. Desempeñó el cargo de director de la Casa de la Cultura de Valledupar y su columna “Cosas del Valle” nos abre una ventana sobre todas esas anécdotas que hacen de Valledupar una ciudad única.

@albertomunozpen

1 Comentarios


Guillermo Mendoza Acosta 13-11-2019 04:33 AM

Como siempre, mi admirado periodista, dueño de una pluma excelente y minuciosa, que en este caso, delata las buenas intenciones de un aspirante al concejo de Valledupar, que ojalá, su derrota sea el comienzo de los excandidatos que entren a avisorar tambien, desde la barrera, el andamiaje municipal.

Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

Lo que pesa un General

Lo que pesa un General

En una democracia verdadera un General debe tener los mismos derechos que un ciudadano del común, pero en esta democracia imperfecta...

Lo que más se escuchó en el 2014 (Parte II)

Lo que más se escuchó en el 2014 (Parte II)

Continuando con nuestro escalafón de la música vallenata que más se escuchó en el 2014 pasamos a analizar los trabajos musicales ...

Matamos el tigre y nos asustamos con el cuero

Matamos el tigre y nos asustamos con el cuero

El primero de febrero de este año escribí una columna que titulé ‘Valledupar le apunta a una ciudad creativa’, y en su colofón ...

El hacinamiento carcelario

El hacinamiento carcelario

“Lo que no es de mi cuenta, ni me enfría ni me calienta” (refrán popular) La humanidad debutó controlando la conducta del indi...

La ciudad de los perros

La ciudad de los perros

  Mi escrito no tiene nada que ver con la obra de Vargas Llosa, La ciudad y Los Perros. Mi titular es un poco diferente, y su conteni...

Lo más leído

La Navidad en la literatura

Antonio Acevedo Linares | Literatura

El árbol de Navidad y la evolución de un culto milenario

Berta Lucía Estrada | Otras expresiones

Plantaciones

Alberto Muñoz Peñaloza | Música y folclor

Historia del metro de Medellín

Luis Javier Villegas B | Historia

Osvaldo Rojano, un aparato de voz potente

Álvaro Rojano Osorio | Música y folclor

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados