Opinión

Quien siembra, recoge

Alberto Muñoz Peñaloza

17/12/2019 - 05:05

 

Quien siembra, recoge
Dr. Rafael Valle Oñate / Foto: Rafaelvallemd.com

 

Poncho Zuleta incluyó una de sus primeras obras musicales en el segundo trabajo discográfico con su hermano Emilianito. Estudiante pobre: memorial de afugias, limitaciones y murmuraciones en contra, pero esperanzador, con vaticinios que se cumplieron y muchísima fuerza interior al descubierto. En una de las estrofas, Zuleta canta: “El esfuerzo que yo hago es un deber que estoy cumpliendo, pero se que en futuro si tendré mi recompensa, y los desprecios que me hagan los recibo con paciencia, vale más llegar a ser que el haber nacido siendo; después sabrán lo que yo estoy haciendo, y preguntarán quién es Poncho Zuleta”.

Cuando un estudiante en la década de los sesenta se disponía a graduarse como bachiller, se estaba ante un acontecimiento que trascendía las fronteras familiares, se trataba de un logro que vecinos, amigos, relacionados y adversarios, compartían con emoción y gratitud. Por eso, en aquella oportunidad, la gente de El Molino, en La aguajira, lo reclamaban como suyo, al tratarse del primogénito de la enfermera, sabia y servicial, Efigenia Oñate. Con mayor razón, el vecindario de la entonces calle catorce, entre novena y diez, lo peleaban como gato bocarriba. Precisamente, el preludio en la tarjeta de participación compartió la célebre frase de Marco Fidel Suárez: ¡Es mejor llegar a ser, que haber nacido siendo!

En el glorioso Colegio Nacional Loperena dejó un recuerdo de excelencia como estudiante, como persona, como compañero, espíritu que prevalece a lo largo de la vida, durante la ruta universitaria, en su historial laboral, en el apostolado de servicios prestados a la ciencia, a los menos favorecidos y a quienes, pese a pagar consulta, reciben también el inmenso valor agregado de su aporte humanista, científico y pleno hacia el desarrollo humano. Cuando en sus primeros semestres de universidad, llegó el rumor de Cartagena en el sentido de que un tiburón le había arrancado una de sus piernas, la consternación fue general, pero el incansable Ramiro Sánchez, Ras Color, le puso punto final al dolor: apenas el tiburón sepa de quién es, devuelve la pata y se la pegan. Rau es muy bueno. Todo terminó muy bien sin necesidad de favores por parte del escuálido. Entonces, el gran Guña Suárez dijo lo mejor: “qué tiburón ni qué ocho cuartos”.

Desde la cima

Subir es fácil, cuando existe la posibilidad de llegar en vehículo aéreo o por cualquier medio diferente del propio cuerpo humano. Pero cuando la escalada contiene el esfuerzo personal, apoyo de seres queridos y amigos, la satisfacción se eleva en grado sumo. Cursar el bachillerato con sacrificios, egresar de la Universidad Nacional de Colombia, especializarse, pasar por Harvard con resultados excelentes, regresar a Colombia y, por ende, a Valledupar. Recibir la felicitación sincera de Tulita, “¡al fin va usted a descansar de tanto estudio!”, notificarle al mundo a través suyo que la tarea continuaba, ha seguido, y pese a los logros, prosigue sin dolencias.

Emprendió entonces la materialización del sueño personal, seguir los pasos de su padre, emular la gesta médica realizada durante años, servir a la humanidad y propiciar mejores espacios de sanidad y vigor, como lo hizo sin reservas el médico Rafael Valle Meza.

Ingresó al Hospital Militar, como fundador y jefe del servicio de Reumatología, expresidente y miembro activo de la Asociación Colombiana de Reumatología; trabajó junto al médico Manuel Elkin Patarroyo en el campo de la inmunología, y tuvo como mentor a Peter Schur, uno de los más reconocidos inmunólogos del mundo; hace parte de varios grupos internacionales como el Colegio Americano de Reumatología (ACR), la Liga Europea contra el Reumatismo (EULAR), la Red para el Tratamiento e Investigación en Espondiloarteitis (SPARTAN), el grupo de Investigación de Psoriasis y Artritis Psoriática (GRAPPA) y es uno de sus directivos, el Grupo de Expertos Mundiales de Espindoloartropatías (ASAS), la Asociación Centroamericana, Caribe y Andina de Reumatología (ACCA) de la cual es fundador, entre otros. Cuenta con publicaciones en las revistas más reconocidas internacionalmente en sus especialidades, ha sido jurado de trabajos del American College of Rheumatology, y el editor fundador de la Revista Reumatológica Colombiana.

El Doctor Valle es invitado todos los años como conferencista a varios países y asiste a los congresos más portantes en el campo de la reumatología, actualizándose con constancia y oportunidad. Es reconocido internacionalmente en gracia de su experiencia de más de treinta años, con más de treinta mil pacientes atendidos exitosamente, sus méritos académicos, científicos, su vida ejemplar y humanista. Como reumatólogo e inmunólogo, cumple una tarea encomiable, con alto desarrollo personal, profesional, social y de servicio. Creó la Clínica Colombiana de Reumatología, Inmunología y Rehabilitación Salud Reinun, todo un centro de servicios médicos, reumatológicos y de desarrollo humano.

Honor a quien honor merece

El Doctor Rafael Raúl Valle Oñate, canciller de la Liga Panamericana de Reumatología, vallenato de pura cepa, recibe homenajes con frecuencia, por múltiples merecimientos. Pero el del pasado viernes 13 de diciembre, ofrecido por la prestigiosa, emblemática y vallenatísima Barra Shangai, constituye un punto de encuentro intergeneracional, multidisciplinario y cultural, que va mucho más allá de la reunión, de la parranda, protocolaria. Es la reiteración de lo importante que es vivir con dignidad, guiarse por valores y reglas en armonía con la honestidad, la formación y el servicio.

Por parte de confraternidad de amigos, guiados y controlados por el Bore Luque, Carlitos Espeleta, William Quiroz Torres, donde todos son “indios” sin cacicazgos, se le rinde culto a la amistad, a la vallenatidad y al buen vivir. Y en el caso del homenajeado, un profesional prístino, ejemplar y humanitario: de manera silenciosa atiende con o sin, regala la medicación a quienes no disponen de medios para tenerla, trasciende la corporalidad y a través de su condición de coach alienta el océano interior del paciente, promueve la paz y la alegría como elementos causales de mejoría, recuperación, bienestar, prosperidad y progreso. Servidor de causas en pro del desarrollo regional, como su lucha para que la Universidad Popular del Cesar ofrezca el programa formativo de medicina, pese a la tardanza, dos universidades privadas ya lo ofrecen en nuestro medio, de modo que la buena semilla germina. A su apretada agenda le pellizca tiempo para contribuir, en grado sumo, al engrandecimiento de nuestra música vallenata tradicional, del festival vallenato, de los semilleros de investigación en instituciones educativas como la ‘Rafael Valle Meza’, siempre en procura de hacer más que lo posible por nuestra tierra.

Qué siga glorificándose el servicio, que se multipliquen los logros y, con mucha razón, como dijera el Cantor de Valencia: “qué viva la ciencia médica, que tenemos hoy en día, y todas aquellas cabezas…”. Honor al Doctor Rafael Valle Oñate, ¡honor a nuestra cultura!

 

Alberto Muñoz Peñaloza

Sobre el autor

Alberto Muñoz Peñaloza

Alberto Muñoz Peñaloza

Cosas del Valle

Alberto Muñoz Peñaloza (Valledupar). Es periodista y abogado. Desempeñó el cargo de director de la Casa de la Cultura de Valledupar y su columna “Cosas del Valle” nos abre una ventana sobre todas esas anécdotas que hacen de Valledupar una ciudad única.

@albertomunozpen

1 Comentarios


Freddy Orozco R. 18-12-2019 05:46 AM

Freddy Eduardo Orozco Raudales Una vez más somos deleitados por la excelente pluma de Alberto Muñoz Peñaloza. Esta vez señalando la admirable calidad humana (espiritual e intelectual) de Rafael Raúl Valle Oñate. ¡Qué ser humano tan excepcional! Estudiantes como él han forjado la gloria del Gran Loperena. ¡Qué orgullo de nuestra Provincia, haber parido ese hijo! Su inteligencia, disciplina, afabilidad, hicieron fama en aquel Loperena. Su figura, verdadero rayo de capacidad humana, hace que tales recuerdos, esas brumas del ayer, adquieran una magnífica iridiscencia cual fuego de San Telmo,

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