Opinión

Sobre nuestra economía, sobre nuestra sociedad

Jaime Torres

18/12/2019 - 05:50

 

Sobre nuestra economía, sobre nuestra sociedad
Una panorámica de Valledupar / Foto: Valledupar-cesar.gov.co

 

Estos son los indicadores económicos respecto a la pobreza en la ciudad de Valledupar que lanza el Banco de la República en un estudio publicado en marzo del 2019:

“En Valledupar la pobreza ha incrementado durante los últimos cuatro años, pasando de 27% en 2014 a 33,4% para 2017. La distribución del ingreso también sufrió un revés importante durante el mismo periodo de tiempo, cuando el coeficiente de Gini pasó de 0,42 a 0,46, lo que indica que en 2017 hubo una mayor concentración de la riqueza que en 2014 (DANE, 2018). Los resultados indican que el deterioro en el mercado laboral (empleo, salarios e informalidad) y la calidad de la educación son los factores que explican el incremento en pobreza.”.

Cabe en este estudio no solo una apreciación económica sino también un análisis político y/o social desde el concepto de la distribución de la riqueza y el papel determinante en este reparto que deberían jugar la alcaldía y la gobernación del Cesar abordando los desafíos más urgentes en favor de los más pobres y vulnerables de la región.

En ese sentido uno de los retos de mayor urgencia es aplicar un método económico eficaz que permita no solo superar la pobreza sino que, de manera adyacente encamine a la ciudad a acortar los niveles de desigualdad, es decir, que tanto la clase media como las más empobrecidas tengan las mismas oportunidades de desarrollo humano que las clases más altas. Esto implica lo que implícitamente afirma el estudio del banco de la república, mejoras en la condición laboral de las clases trabajadoras y el financiamiento de programas educativos que permitan un mejor nivel intelectual de los estudiantes desde los niveles básicos hasta los niveles profesionales contrario a las inversiones en obras que se acomodan a cálculos electorales y a cálculos para el reparto de coimas.

Pero sería vacua esta opinión si ignoramos las raíces históricas de esta catástrofe económica y social, esta involución económica no es posible en un sistema feudal sin que con ella se consoliden los comportamientos, las expresiones y una actitud retrograda respecto a las relaciones interpersonales que obstruyan el progreso del pensamiento de los ciudadanos y es allí donde se ejerce una de las peores manifestaciones de la violencia, esa que el sociólogo Bourdieu llamaba “violencia simbólica” o en palabras de Gramsci una hegemonía cultural  de la clases dominantes que en Valledupar se encuentran presente en las instituciones políticas al igual que en el folklor institucionalizado o en ciertos sectores del clero quienes suministran ideas, valores y creencias totalmente reaccionarias sobre la población mediante programas políticos, por medio de espectáculos y ciertas expresiones musicales y folclóricas y mediante enseñanzas religiosas que, al final, no es más que la expresión de las propias carencias y las propias limitaciones éticas, morales e intelectuales de esa misma clase que con violencia y el miedo infundado se hacen al poder.

Por lo tanto, superar la desigualdad y la pobreza no es posible en la medida que no exista una ruptura entre nuestra humanidad, entre nuestros sentidos y esos viejos valores medievales que hacen de la ciudad un espacio lleno de individuos incultos guiados por curas que tergiversan la profundidad del mensaje de Cristo, por profesionales y no profesionales expertos en contrataciones pero que intelectualmente están limitados para entender lo que implica la gobernabilidad, la democracia, la práctica de la política y asimismo por quienes en su intento de capitalizar nuestra cultura infunden por medio de la música y ciertas expresiones culturales un mensaje de aceptación del status quo donde quien sobrevive es quien afiance esos valores violentos, de despojo, patriarcales, machistas y viciados que obstaculizan cualquier esfuerzo de progreso real.

 

Jaime Torres

1 Comentarios


Nelson Martínez 18-12-2019 09:15 AM

Excelente apreciación, es innegable que en nuetra sociedad predomina una mentalidad retrógrada, que es parte de una herencia cultural y que junto a la falta de oportunidad de acceso a una educación de calidad, está llevando a nuestro municipio a un estancamiento económico y cultural, que ciertamente impide el desarrollo social.

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