Opinión

La constituyente del arrepentimiento (Ficción)

Álvaro Yaguna Nuñez

02/04/2020 - 05:35

 

La constituyente del arrepentimiento (Ficción)

 

Necesariamente debemos partir de que una constituyente no conlleva siempre a una modificación legislativa integral o consolidación de una carta política, de un país determinado; podrían darse estados de excepción tendientes a lograr un bien general, sobre un interés particular. Es el aspecto que hoy denotar nos ocupa.

Sucedió en nuestro país, algún tiempo después de la tragedia y posterior convalecencia del terrible virus que proveniente de otras latitudes, azotó cruelmente a un cúmulo de naciones integrantes del universo terrenal; de las muchas enseñanzas que se divulgaron por los diferentes medios de comunicación, es destacable la reflexión interior individual, el análisis concienzudo, llegando a tocar las fibras de la espiritualidad, según algunos, bien escondidas bajo el ropaje mundano del egoísmo, el orgullo, la arrogancia, la vanidad, la inequidad y el poder injusto del hombre sobre el hombre; en fin, en un momento excepcional y propicio, una gran multitud de fuerzas vivas del país, en un caso inigualable y jamás visto, se convocaron espontáneamente para realizar la gran constituyente del “arrepentimiento”; a nivel nacional e internacional se difundió la gran noticia, que oportunamente tendría que llegar a los dominios del Sumo Pontífice, Francisco, para obtener de él, las indulgencias previstas para una población especial y “pecadora”, como la nuestra

Conformaban principalmente dicho movimiento, a grandes rasgos, los siguientes sectores, activos y con verdadera vigencia en el desarrollo de la vida nacional: los grupos políticos rezagados después del magnicidio del líder liberal Jorge Eliecer Gaitán, los descendientes directos y herederos del Frente Nacional, los promotores de la violencia fratricida que aún perdura, los congresistas aventajados y proponentes de los “micos” y “orangutanes” de las iniciativas y leyes en trámite, los ponentes de las leyes laborales, que siempre perjudicaron al trabajador honesto, los grupos violentos “creadores” del secuestro y la extorsión, los grupos al margen de la ley, los narcotraficantes, los verdaderos enemigos de la paz y los corruptos, sector éste bastante amplio y el más lesivo de todos , a la integridad democrática de la nación ; el evento de la convocatoria del arrepentimiento de los “pecadores” de Colombia no necesitó de plebiscitos, simulacros y encuestas onerosas en detrimento del erario, ni triquiñuelas, ni martingalas jurídicas en el Congreso de la República. Fue, reiteramos, un hecho sin precedentes en el territorio, aspecto multitudinario sólo superado hace más de un siglo, por Los Funerales De La Mama Grande en Macondo y la visita papal en 1968. La gran reunión debería darse en las extensas llanuras de la Amazonia, tierra feraz, en una población de nombre idílico, aparente a los fines propuestos de espiritualidad por la organización: El Paraíso, específicamente en una propiedad denominada “Camino al cielo”.

Toda la logística y parafernalia de la constituyente del “arrepentimiento”, giró en torno al desprendimiento del ser interior, aprendido forzosamente, a inicios del fatídico bisiesto del 2020, “lavándose las manos”.

En el catecismo del Padre Astete, Las 100 lecciones de Historia Sagrada, los Cinco Libros De Moisés y en el contexto de los tratados por Los Cuatro Evangelistas del Nuevo Testamento, se ha sido muy didáctico, pedagógico, práctico, respecto al acto de contrición, la confesión, la penitencia, el verdadero arrepentimiento, los corazones contritos y la comunión; todo este proceso fue llevado a cabo por la mayoría de los asistentes, quedando en el ambiente la percepción de que en Colombia se había logrado algo inusitado y exultante: la verdadera unidad nacional, sin grietas y fisuras fragmentarias, para una población merecedora de lo mejor, en un futuro mediático. Hubo oportunidad para que los movimientos recalcitrantes de derecha e izquierda, arropados con los trapos rojos, azules, verdes y amarillos, principalmente, se pusieran de acuerdo, consolidando un solo candidato, idóneo, capaz, independiente, incorruptible, para enfrentar cualquier arriesgado opositor, en las próximas elecciones presidenciales de 2022.

El colofón del evento fue establecer una agenda temática para desarrollar entre todos, los siguientes aspectos de trascendencia nacional: una verdadera reforma tributaria para un país justo, la dinamización y modernización de la justicia, una reforma pensional con garantías esenciales para el trabajador, la transparencia de los procesos, el calentamiento global y sus incidencias en la gestión ambiental y preservación de los recursos naturales, la implementación del fracking, la  racionalización de los recursos para sacar adelante los aspectos de empleo, salud, educación y la extinción definitiva de la corrupción. Estos fueron parte de los acuerdos. Después de la constituyente del “arrepentimiento”, tenemos en el país esperanzas. La esperanza es buena porque no muere. Digo, hay por donde recomenzar una nación, un nuevo país. Creámosle a los “arrepentidos” y antiguos “pecadores”. Talvez merezcan otra oportunidad

 

Álvaro Enrique Yaguna Núnez

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