Opinión

Dizque las maravillas del teletrabajo

Armando López Sierra

29/04/2020 - 05:05

 

Dizque las maravillas del teletrabajo

 

En esta etapa de pandemia que estamos sufriendo, el teletrabajo se ha convertido en una de las mejores estrategias para que sectores de la economía no se paren en este país; eso ha permitido que muchas personas no queden desempleadas, que empresas puedan seguir prestando sus servicios, que individuos puedan seguir cumpliendo con sus responsabilidades laborales y profesionales; lo cual, en época de cuarentena es una buena salida para hacerle el quite al encierro y poder seguir produciendo, máxime  cuando la mayoría de economías se han ido al suelo. 

En momentos como este, cada persona debe poner su grano de arena para que las cosas vayan mejorando; y una de ellas es emular el trabajo de las hormigas, en donde cada una cumple una función específica, sumando con ello a un fin colectivo que beneficie a toda la comunidad.

No importa que seamos testigos del robo desenfrenado que vienen cometiendo muchos políticos, aprovechando la oportunidad de la pandemia; ni que muchos bancos, en forma insolidaria, no logren dejar de saciar ese apetito voraz, los cuales hasta en tiempos de crisis consiguen oportunidad para explotar al pueblo con la anuencia de los dirigentes de turno.

Perdón por salirme del tema principal, pero son cosas que duelen y que también afectan el esfuerzo emocional que hacemos quienes intentamos trabajar en medio de esta cuarentena.

En estos momentos en que la mayoría ha aceptado el reto del teletrabajo, aún sin tener ni la experiencia, ni el conocimiento que esta modalidad exige; mucho menos los recursos físicos y locativos para ello, tales como: dispositivos informáticos actualizados, servicio de internet 24/7 con calidad, energía eléctrica sin interrupción, mobiliarios ergonómicos que cumplan con la comodidad y seguridad en el trabajo, entre otros; es que muchos pueden preguntarse ¿Cómo carajos están haciendo? En la mayoría de los casos la persona echa mano del móvil o del computador que tiene, el cual puede no estar a la altura del equipo utilizado en la empresa; luego adecua un rincón en casa, cualquier lugar es bueno, siempre y cuando pueda trabajar sentado y con iluminación; bueno, eso dicen. Se asume que debe tener servicio de energía y de internet, sería el colmo que estuviese trabajando y no tuvieran para pagarse esos menesteres; bueno, eso dicen.

Aquí me están diciendo al oído, que han aumentado las compras de medicamentos para dolores y espasmos musculares; pero que no saben por qué. Parece ser que la gente se queja demasiado pronto, o por el estrés del trabajo, y ahora que están trabajando relajados desde casa, se las quieren tirar de que les duele la espalda, de que les duele la muñeca, que les duelen las piernas; bueno, eso dicen. Definitivamente estamos en un mundo incomprensible, o no es así.

En las redes sociales y los medios digitales, las notas sobre el coronavirus compiten con los reclamos por aumentos injustificados de los servicios públicos. La gente está denunciando literalmente que les están robando, sobre todo en el caso de la energía eléctrica; pero no hay que quejarse, se están ahorrando los gastos de transporte, maquillaje, ropa; bueno, eso dicen.

Por último, mírese al empleado como un hábil nadador río arriba, haciéndole el quite al estrés de un día laboral en casa, intentando trabajar, pero no logra separar lo uno de lo otro; como cuando se desprende durante el tiempo que está enfocado a su labor en su oficina o lugar de trabajo en la empresa, ocasionándole esto un choque emocional que también puede disminuir su capacidad productiva; aun así, ahí está, presto a dar lo mejor de él. De lo contrario, termina siendo una pieza no indispensable y fácilmente reemplazable.

Con esto no quiero decir que estoy en contra del teletrabajo, al contrario, lo aplaudo; pero sí creo, que al menos aquellas empresas que tienen las condiciones, pueden brindarles a las personas ciertas herramientas para que puedan realizar una mejor labor desde sus casas; o en su defecto darles auxilios o beneficios que les permitan cubrir ciertos gastos y así amilanarles parte de la carga heredada, tales como depreciación de equipos, de muebles y enseres, aumento en consumo de servicios públicos, problemas de salud física y emocional, entre otros. En otras palabras, las empresas están trasladando costos administrativos y operativos a sus empleados y no les están reconociendo por ese esfuerzo que ellos están haciendo por cumplir a la altura de sus responsabilidades.

 

Armando Javier López Sierra

@arjalosie

Sobre el autor

Armando López Sierra

Armando López Sierra

Corazón guajiro

Nacido en Maicao (Guajira), el 30 de Octubre de 1979. Ingeniero de Sistemas, escritor, compositor, conferencista, investigador, docente, un enamorado de la vida, defensor de las buenas obras, auspiciado por Dios. Cofundador del grupo cultural Raul Gomez Jattin de la Universidad Popular del Cesar. Finalista en la primera versión del concurso de cuento corto “En el Cesar todos estamos en el cuento”. Ganador del Primer Premio de Crónica Ciudad de Valledupar 2012, categoría B. En su columna “Corazón Guajiro” busca dar un aporte desde sus experiencias, sus creaciones, sus reflexiones y su entender sobre la cotidianidad de la vida y todo lo que a su alrededor puede tejerse y acontecer.

@arjalosie

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