Opinión

Editorial: las viñetas de Mahoma y la libertad de expresión

Redacción

24/09/2012 - 13:02

 

Director de Charlie Hebdo / Foto: RTVEEn estos últimos días, la polémica causada por una película titulada “La inocencia de los musulmanes” y  la publicación de unas viñetas satíricas sobre Mahoma en una revista francesa (Charlie Hebdo) ha sido el centro de atención de medio mundo.

Y es que, además de provocar manifestaciones masivas en la mayoría de los países árabes envueltos en una primavera sin verano, estos hechos también van directamente ligados con la muerte del embajador americano en Libia y otros diplomáticos.

El principio de libre expresión ha abierto la puerta a una serie de publicaciones que, si bien pueden pasar desapercibidas en nuestras sociedades cristianas –o laicas en el caso de Francia–, han herido la susceptibilidad de quienes veneran a ese profeta  y dado argumentos a quienes consideran que existe un conflicto abierto entre el mundo occidental y el mundo árabe.

Estos hechos nos invitan ineluctablemente a reflexionar sobre el significado del concepto de libre expresión y ponerlo en el marco de las sociedades democráticas que siempre lo han defendido.

Es cierto que la libertad de expresión (u opinión) es un derecho fundamental contemplado en la Declaración Universal de los derechos humanos en 1948, pero también hay que reconocer que la actividad de los medios de comunicación, y todos aquellos actores que divulgan información de carácter masivo, está sujeta a un código Internacional de ética periodística establecido por la UNESCO.

Así pues, el periodismo obra en un campo donde los intereses se entrechocan. Mientras una línea (el principio de libertad de expresión) permite hablar de todo lo que queramos sin consideraciones de fronteras –ya sea oral o por escrito–, la otra (el código de ética) impone un marco de limitaciones y responsabilidades.

Y justamente en esa problemática cae el caso de las viñetas de Mahoma: en algunos países con una tradición democrática avanzada se tolerarán pero, en otros donde la tradición es eminentemente religiosa, se reprenderán ferozmente o estallarán en protestas de consecuencias inimaginables.

Por eso, si queremos enaltecer la democracia y exponerla como el sistema justo que decimos que es, los medios de comunicación –una de sus máximas expresiones– debemos, antes de todo, estar  a la altura de sus principios de tolerancia y diálogo,  evitar de enfrentar las culturas o crear situaciones que contribuyan al odio.

El periodismo reduce o multiplica la violencia según el lenguaje que se emplee. Por eso, nosotros, comunicadores en un país donde la paz es todavía un sueño, hemos de ser cautos, criticar y satirizar dentro de unos límites admisibles (es decir, que no ataquen los derechos y la identidad de otros colectivos o culturas).

El reto no sólo es de los países occidentales sino también de nosotros que anhelamos una relación pacifica con nuestros ciudadanos, los países vecinos y el mundo entero.

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

Los cuatro fantasmas de la oligarquía

Los cuatro fantasmas de la oligarquía

  Desde que se produjo la oportuna y certera caída del desprestigiado régimen conservador en 1930, después de permanecer en el G...

Isabel López García: lloramos tu partida

Isabel López García: lloramos tu partida

“Qué injusta, qué maldita, qué cabrona es la muerte que no nos mata a nosotros sino a los que amamos”, Carlos Fuentes. Es...

Vamos todos por la paz

Vamos todos por la paz

Pocos creen en un final feliz de las conversaciones de La Habana. El anuncio del presidente Santos de la firma de los primeros acuerdos...

El papel que deben cumplir los Festivales Vallenatos

El papel que deben cumplir los Festivales Vallenatos

El pasado fin de semana participé de forma activa en el Festival de Canciones Samuel Martínez, celebrado en el corregimiento de La Lo...

La plata también se muda

La plata también se muda

  Los pueblos de la costa se caracterizan por ser poblaciones tranquilas que viven bajo el sopor que produce el sofoco de un sol in...

Lo más leído

¿Existe una filosofía de las culturas prehispánicas?

Antonio Acevedo Linares | Pensamiento

Los colores de la bandera de Colombia

Alberto Cajal | Patrimonio

Remembranzas de un auténtico juglar: Calixto Ochoa

Alejandro Gutiérrez De Piñeres y Grimaldi | Música y folclor

Decadencia de un caudillo

Diógenes Armando Pino Ávila | Opinión

El arroz con leche: una tradición en Latinoamérica

Jennifer Maldonado | Gastronomía

Dioses made in Colombia

Leonardy Pérez Aguilar | Opinión

Las Pilanderas, entre lo paródico y el travestismo

Álvaro Rojano Osorio | Artes escénicas

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados