Opinión

Te equivocaste, Fabio

Fabrina Acosta Contreras

25/05/2020 - 04:10

 

Te equivocaste, Fabio
Un hashtag en defensa de la dignidad de la mujer wayúu

 

Fabio Zuleta aparece en un video haciendo apología a la explotación sexual de las mujeres wayùu – lo cual es un delito– aunque él lo llame humor. Como efecto de las denuncias realizadas por muchas personas y organizaciones sociales en redes sociales, Fabio publica en su cuenta de Instagram otro video el cual, presenta como disculpas, pero en el que en realidad hace apología a su ego machista y convencido de que todos estamos mal menos él. Inicia afirmando que lleva mas de 30 años como humorista, por lo cual, es necesario informarle que eso no le da licencia para violentar a nadie y hacer de eso un chiste, nada le puede legitimar ese tipo de conductas, que seguramente no es la primera vez que las comete.

La mala costumbre de ridiculizar a las personas y a las comunidades, en especial a las mujeres, para ganar seguidores y posicionarse como “humorista o cualquier otro rol” lamentablemente no es exclusiva de Fabio; pues es uno de esos arquetipos culturales que naturalizan las violencias y reciben el aplauso de los feligreses del machismo que atropella e instala en la involución total a las sociedades.

Te equivocaste, Fabio, y de una manera absolutamente reprochable, parece que no recuerdas lo establecido en la constitución de 1991, ni lo que estipula la ley 1257 de 2008 y, por supuesto, aun no aceptas que las mujeres somos sujetas de derechos y no objetos que se pueden instrumentalizar, malinterpretando principios culturales como la Dote, de la cual, haces total malinterpretación, atravesando las fronteras del respeto por la cultura wayùu.

Su “humor” se traduce en violencia

Las violencias simbólicas se escoden entre las costumbres aprobadas por una cultura, es hora de comenzar a desmitificar imaginarios sociales que aprueban y arraigan violencias basadas en género. Los chistes sexistas y racistas, son violencia y no deben generar el aplauso de nadie, porque sería apoyar la vulneración de los derechos de las personas, especialmente de las mujeres.

Si Fabio tiene la costumbre de amparar actos violentos en su labor de humorista (costumbrista), es importante que comience a asumir un cambio y que los espacios radiales donde él tiene programas, replanteen la aprobación de sus contenidos, que establezcan para él unos compromisos que eviten la repitencia de actos tan reprochables como el de burlar las costumbres, principios y las mujeres indígenas, como lo reporta el video que se ha viralizado en los últimos días. No se puede continuar aplaudiendo y posicionando como normal, chistoso y positivo, lo que desde todo punto de vista es una apología a las violencias y promueve conductas que ponen en peligro la integridad y protección de las niñas y las mujeres.

Efectos de su video

Es lamentable que su video (viralizado) afecte negativamente el trabajo de muchas lideresas y profesionales wayùu que, día a día, luchan por deconstruir imaginarios sociales y buscan que sus comunidades tejan formas de relacionamiento basadas en el respeto, el amor y la no violencia. Basta de cosificar a las mujeres como vehículo de comercio y posicionamiento, ése es otro de los efectos de ese video y aunque muchos lo vean como el trabajo de un humorista y le quieran bajar el tinte a la gravedad de la situación, el impacto en el irrespeto del cuerpo de las mujeres, y considerar que está sometido y disponible para saciar el placer de los machos, es absolutamente reprochable.

Las mujeres: sujetas de derechos

Fabio, su (muy) mal llamada broma se enmarca en un delito y sólo con el video cualquier persona puede iniciar una denuncia en su contra, no imagina, no dimensiona cuánto daño les hace a las comunidades wayùu, a las mujeres y a la dignidad de la Cultura. Esto no se repone con un video de “disculpas”, sino con un verdadero cambio y compromiso en cuidar sus contenidos, que no sólo en esta ocasión han lesionado a toda una sociedad.

La violencia en cualquiera de sus manifestaciones merece todo el castigo social y la judicialización por las entidades correspondientes; porque la impunidad sólo genera confianza a quienes consideran que las violencias simbólicas no son tan abruptas y dañinas como las físicas. Las mujeres somos sujetas de derechos y aunque el machismo ataque y denigre de nuestras causas reivindicadoras donde buscamos una vida libre de violencias, en equidad e igualdad; seguiremos firmes en la apuesta por la transformación social, por esta razón, un tejido de sororidad nos moviliza a cambiar las historias machistas por nuevas realidades dignas y reivindicadoras de las mujeres y hay que perseverar en esto hasta que se entienda que las mujeres no son objetos al servicio de instintos patriarcales. Desde el amor y la contundencia invitado a todas las mujeres a que sigamos firmes en la causa con perspectiva de género. ¡Una somos todas!

Fabio, te equivocaste y muy feo.

 

Fabrina Acosta Contreras

@Facostac

Sobre el autor

Fabrina Acosta Contreras

Fabrina Acosta Contreras

Evas&Adanes

Nieta de Rita Contreras leyenda viva de 108 años. Escritora e investigadora Guajira, Psicóloga, Magister en estudios de género, Magister en Gestión de Organizaciones y Especialista en Alta Gerencia. Es creadora de la Asociación “Evas&Adanes” desde la cual, lidera diversas iniciativas ciudadanas como los foros “La Mujer en el vallenato”, “Tejiendo esperanzas por la Guajira”, Programa radial Evas&Adanes, entre otras.

Ha recibido reconocimientos por la causa que lidera tales como: Joven sobresaliente de Colombia TOYP 2018 (JCI Colombia), máxima distinción del departamento de La Guajira medalla Luis Antonio Robles, personaje diez en el departamento de Amazonas, medalla a Mujer extraordinaria con proyección social otorgada por la Asociación de Mujeres de la Guajira.

Ha sido columnista por más de 10 años de varios medios puntualizando temas de género y derechos de las mujeres, así como las causas por la guajira; es autora de los libros Mujer Sin Receta: Sin Contraindicaciones para hombres, Evas culpables, Adanes inocentes” y “De esas costumbres que hay en mi tierra: una mirada a los imaginarios sociales de la violencia de género”.

@Facostac

3 Comentarios


Raymon Sales Contreras 25-05-2020 02:12 PM

Es hora de rescatar la honra y prestigio de la mujer Wayuu, esa que ha soportado todas las vicisitudes sociales, económicas y políticas; sin embargo sigue siendo nuestro sello cultural, por eso tiene valor y no precio.

Marco Turbay 25-05-2020 03:27 PM

Fabry, desde el colectivo que represento Grupo Diez, nuestro apoyo para generar procesos de dignificación y demostrarle a todo el mundo que estos colectivos tienen historicidad y autoridad propia. Es uniendo las causas de tantos otros colectivos que reexistiremos. Está en nuestra fuerza común hacer de esta acción violenta una oportunidad para seguir dando empuje a los proyectos comunitarios invisibles, invisivilizados y ocultos por una auténtica democracia. Con ellas y contigo. @www.GrupoDiez.co

Berta Lucía Estrada 29-05-2020 04:51 PM

Miserables marchitos marchitos que creen que la mujer es un objeto de cambio y un objeto de placer sexual. ¿Esta ¿transacción? no es acaso una apología de la trata de blancas? Si es así es claramente una actitud criminal que debe ser investigada por la justicia. Otra cosa, ¡qué horror caer en manos de ese individuo que quiere comprar a una mujer, casi una niña! A cualquiera, además de pánico, le daría asco irse a la cama con él. Imagino que "compra" a las mujeres porque es incapaz de seducir a una mujer de su edad; el hecho que le gusten las "vírgenes", aunque él no lo sea, demuestra hasta que punto es un miserable machito marchito y que desconoce el respeto por las mujeres. Un hombre que solo le gustan las "vírgenes" debe ser un pésimo amante al que le da miedo acostarse con una mujer que si tenga experiencia sexual. Bazofia pura. Otra cosa, habría que preguntarle a este seudoperiodista si él vende también a sus hijas, hermanas, mamá, tías, primas y a la esposa. A lo mejor ha vendido a alguna de sus tantas amantes. Los que no saben que es una práctica ancestral, habría que recordarles que no todas son éticas y respetuosas de los derechos de las mujeres; y también habría que recordarles que todos los pueblos del mundo han tenido costumbres matrimoniales en las que se incluye el dinero. En Europa se practicó hasta bien entrado el s XX y se conoció siempre con el nombre de dote; y para los que no saben la "dote" era dada por la familia de la futura esposa al que iba a ser su marido, y de ñapa le "entregaban" a la hija. Eses dinero pasaba a ser administrado por el marido, la esposa jamas tenía acceso, ni siquiera a un centavo. La compra perversa de una mujer, para convertirla en esclava sexual, es criminal.

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