Opinión

¿Cómo saber si eres racista?

Uriel Cassiani

11/06/2020 - 04:35

 

¿Cómo saber si eres racista?
Protestas en memoria de George Floyd, asesinado durante una detención policial en EEUU / Foto: La Vanguardia

 

Yo soy blanco, es decir, me pertenece la belleza y la virtud

Frantz Fanón.

 

La comunidad global ha recordado su humanidad con el asesinato, ante los ojos del mundo, de George Floyd, Minneapolis, Estados Unidos. El mundo pareció recuperar su capacidad de asombro en esos siete minutos en los que Derek Chauvin, presionó su rodilla contra el cuello de Floyd hasta quitarle la respiración. El mundo está convencido que no es un caso aislado, por eso, salieron en masa los sentipensantes a protestar en muchas ciudades del mundo, blancos, latinos, asiáticos e infaltablemente, los negros. Miles de vidas negras han ido a parar a la consciencia de los racistas, capaces de arrancarle la respiración a una persona porque sus rasgos humanos característicos, no son coincidentes con esos con que los dotó la naturaleza, no aceptan la diversidad. 

En este tópico debo decir que, uno de los tantos problemas puede radicar, en parte en que occidente determinó un tipo de belleza, ese prototipo construido a partir de las lógicas de las bellezas griegas, excluyó a todas las otras. Es evidente que el racismo está asociado a la barbarie de los procesos de esclavización, que una vez abolidos, dejaron al negro en la última capa de la sociedad global. Excluido, abandonado, jodido en los cinturones de miseria donde el Estado difícilmente llega. Los guarismos del Plan Intersectorial de Comunidades Negras, dejan un testimonio escalofriante sobre una situación histórica de negación de derechos y, es sabido que una vida sin derechos sabe a mierda. Sin la debida educación, la falta de asistencia en salud que acorta la esperanza de vida, un empleo mísero que no le permite cumplir con las obligaciones cotidianas, con su vivienda de ripios, de tablas y bolsas de polietileno. El aspecto económico jugó un papel fundamental en la profundización del racismo y la caricaturización de la cultura afro.

Un racista en apariencia es un ser normal, suele tener hijos y familia, juega al fútbol o practica cualquier otra disciplina deportiva, se identifica en gran manera con la cultura afro, con sus danzas, cantos y gastronomía, esa parte de la gran cultura negra lo seduce y en público la afama. El dilema surge cuando el afro se presenta como un ser formado, intelectual y competente, el racista no soporta pugnar con el afro por una plaza de trabajo, no es un digno rival. Alguien que sea digno para competir laboralmente con el racista tiene que ser blanco, heterosexual y religioso practicante. Si el afro no representa ese riesgo, entonces el blanco mestizo no tiene problema en compartir en cualquier espacio. Puede suceder que en cualquier momento de tensión se le salga el demonio y suelte esas dinamitas que no sólo atentan contra los derechos civiles del hombre negro, sino contra sus derechos humanos, de lo más puro de su corazón racista, salen frases denigrantes como “negro tenías que ser”, “negro inmundo”, “negro de mierda”, frases que fueron normalizadas y asimiladas incluso por una parte importante de la población negra, que desconoce las herramientas para defenderse del racista y sus hordas. Ese racismo puedo calificarlo como burdo o ramplón. Hay otro tipo de racista que suele usar una supuesta conmiseración como medio incluyente y de aceptación del otro, en algunos casos va plagado de diminutivos para recordarle a la persona negra su categoría inferiorizada, “negrito, negrita” o sueltan expresiones con las que intentan acercarse a los que le resultan diferentes “ella es negra, pero es bonita”, “él es negro, pero es inteligente”, “el chico es negro, pero es educadito”. El “pero”, surge como el gran condicional que señala a la etnia como portadora natural de aspectos negativos que, pueden subsanarse ante el racista, si este adopta posiciones subyugadas.

Los racistas juegan a mentirle a la consciencia y se engañan diciendo que no son racistas. Este artículo tiene una mirada pedagógica, por lo tanto, señalo esas actitudes que a usted lo identifican como un racista potencial o un consumado.

Pero, ¿qué es el racismo? Aportemos una ajustada definición al tema: El racismo defiende la categorización de las personas a partir de los caracteres físicos y biológicos asociándolos a determinadas etnias o grupos culturales, habilidades intelectuales y morales. El racismo aspira a la legitimación de unas categorías sobre otra como medios para establecer, sostener y reforzar relaciones de poder dominante”.  (Diccionario de Asilo CEA(R)

Si usted ha dicho, por ejemplo, “yo no soy racista, yo he tenido amigos negros”, “yo no soy racista porque tengo hijos negros” o “mi bisabuela era negra”, usted, educado señor o señora madre de familia, es un racista. Si usted ve en la calle a una mujer afro con su peinado y le dan deseos de tocarle el cabello para saber cómo se siente, usted clasifica en el ranking detestable del racismo, si usted ve a una madre negra con su hijo en brazos y le parece una cosita bonita y quiere quitárselo para arrullarlo, no se haga señor o señora, usted es uno de esas lacras. Si usted piensa que África es un país y no un continente con 54 naciones, usted, está en esa execrable lista.  Si usted insiste que en África todos los países son pobres y hace esa asociación consciente o no al ver a un negro, usted ejerce el racismo y, además, es un ignorante. Si usted cree que un afro huele mal sólo por el hecho de ser negro, su racismo ha transmutado a lo olfativo. Si usted cree que los ángeles son blancos y el diablo es negro, usted es un racista confundido por sus creencias. Si usted ve a un negro venir por la acera donde camina y tiende a saltar a la otra. Porque cree que se hará con sus pertenencias, su racismo puede tener connotaciones patológicas, si usted es de aquellos que considera que el negro es bruto por naturaleza, está gravemente enfermo de racismo. Si usted considera que el afroconsciente no debe vivir resentido por siglos de abandono, atraso y miseria inducida, usted es un racista inconsciente. Si hace del hombre o la mujer negra un fetiche sexual por su color de piel y anatomía, usted, es parte de ese rebaño criminal. Si usted en su casa acusa a los negros de delincuentes, brutos, flojos y ladrones, está incubando en sus hijos el racismo, es decir, comete un crimen, porque ese niño, será un ser despreciable como usted. Si usted ve a un negro y quiere hacerse el simpático, si intenta tratarlo como un niño y dice frases tontas para tratar de hacerlo sentir bien, usted anda metido en el racismo. El racismo puede delatar una enfermedad mental, porque, con el descubrimiento del genoma humano se demostró que las razas no existen y que, las diferencias entre humanos, corresponden a un porcentaje demasiado bajo para considerarlo diferente a usted y eso, tiene que ver con las diferencias fenotípicas de cada individuo. El racista es consciente de los privilegios y beneficios que le otorga su mala práctica. Eso es una infamia. Trate de curarse, el racismo lo hace un poco más desgraciado, menos feliz, lógicamente.

 

Uriel Cassiani

Sobre el autor

Uriel Cassiani

Uriel Cassiani

Garras de leopardo

Poeta y escritor, gestor cultural, activista social y humano de las comunidades afros. Representante Legal de la Corporación Socio Cultural de Afrodescendientes Ataole, que agencia proyectos pedagógicos, culturales, artísticos y productivos en el Caribe Colombiano. Cofundador del Taller literario Mundo Alterno (2001), Integrante de los talleres de poesía Luis Carlos López (2001) y Siembra (2002).

En 2010 publicó Ceremonias para criaturas de Agua Dulce. En 2011 publicó el poemario Alguna vez fuimos árboles o pájaros o sombras. Editorial Pluma de Mompox. Entre sus trabajos inéditos están los libros: Dosis personal (Poesía) Música para bandidos (Novela) Las fugas probadas de la memoria (Cuentos). Un Brebaje para Orika (Novela).

@CassianiUriel

1 Comentarios


miquel angel perez: mestizo 11-06-2020 07:08 PM

sobre el autor: su postura ante la sociedad y sus luchas de poder y cultura es de admirar puesto que su óptica y crítica nos lleva a tener una mirada así las razas sociales, todo parte que los seres humanos nos aceptemos tal cual somos, dado que el creador el Dios de los cielos el dueño de todo le placio tener diversidades de todo; si miramos las aves, notaremos las diversidades de sus especies y sus distintos colores eso lo hace interesante, si miramos la diversidades de animales también notaremos la fuerza de cada uno y esto lo hace interesante, si miramos los grande mares y sus diversidades de peces miraremos que lo hace mas hermoso: pero que pasa con los seres racionales que es la raza humana la cual Dios la coloco como la corona de la creación oh tierra, no así esta corona racional no nos aceptamos como diversidad de razas y mezclas de colores, oh no es esto también diversidades de colores que nos hacen mas interesante el cual en la tierra nos hace hermosear la creación que íso el creador. No es mas que orgullo, odio, y miedo de reconocerles a las razas sus capacidades de liderazgos para el avance de una sociedad, que por hoy se encuentra en vía de extensión, si hoy por hoy miráramos al cielo, y, miremos los tiempos del ser humanos nos daremos cuenta que deberíamos amarnos los unos con los otro como el creador nos ama, esto daría un cambio de pensamientos y nos llevaría hacer más respetuosos, mas amables, mas humanitario y como resultado una mejor relación entre las diversidades de razas e ideas mas pensamientos el cual mejoraría las formas de vivir en armonía admirando las razas, sea negra, blanca indio, mestizos, chinos ect.

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