Opinión

Hora de jalarnos las orejas

Leonardy Pérez Aguilar

24/09/2020 - 05:15

 

Hora de jalarnos las orejas
El presidente Iván Duque vestido de policía tras las polémicas abiertas sobre la violencia policial / Foto: Semana

 

Pensé hasta último momento que la foto del señor presidente de la República, vestido de policía era una broma de mal gusto, promovida falsamente por los cibernautas expertos en “fake news”.

Conservé la esperanza, en mi condición de desinformado que esa foto no fuera cierta, pero me equivoqué: la foto es una realidad. Significa esto que es la posición oficial del ejecutivo frente a una institución que está siendo seriamente cuestionada por los últimos acontecimientos, donde han quedado claramente evidenciados los abusos de autoridad y las extralimitaciones de las funciones constitucionales del cuerpo policivo, ante la opinión nacional e internacional. Y es que no son solamente los hechos acaecidos en la ciudad de Bogotá -dolorosos, reprochables y condenables, desde todo punto de vista- donde murieron en los últimos días 13 jóvenes por lesiones de arma de fuego, más un sinnúmero de heridos, con todo tipo de elementos mortales. Jóvenes que, en su mayoría, participaban en las marchas y protestas, motivadas bajo la indignación ciudadana, producto de la muerte violenta y documentada del ciudadano Javier Ordoñez, a manos de unos uniformados. Sino que, además, se reportaron videos de todo el territorio nacional en los que predomina la violencia y la crueldad de los funcionarios contra los ciudadanos, especialmente contra los vendedores ambulantes.

Expongo mi sorpresa ante la actitud del señor presidente, no porque él no pueda uniformarse como policía –al fin y al cabo, es el comandante en jefe de la fuerza pública colombiana– sino porque sobre sus hombros recae todas las responsabilidades jurídicas y políticas, por los actos en servicio activo de sus subalternos –si es cierto que funcionan bajo una cadena de mando–. De no ser así significa que cada oficial o miembro de la institución puede actuar bajo sus propias motivaciones. ¡Gravísimo para un país que se ufana de vivir en democracia!

Considero que la gravedad de los hechos debería ser aprovechada para revisar, reflexionar y transformar una institución necesaria para la estabilidad social de la república. No se puede seguir trivializando un día más sobre este asunto. Poniendo la discusión erróneamente entre si hay policías buenos y malos, como si fuera así de simple (como en todas las profesiones, dicen algunos para soslayar los hechos). Se trata nada más y nada menos de los funcionarios que tienen el monopolio de las armas del Estado y el deber constitucional de garantizar la vida, honra y bienes de los colombianos.

Escuchar al general Hoover Penilla deja serias preocupaciones sobre su conciencia de sus deberes constitucionales, sobre el respeto a los derechos humanos y las libertades en nuestro país, especialmente bajo esta innegable crisis de credibilidad de la institución que está bajo su mando. ¿Si no es ésta la oportunidad para la reingieneria de la policía nacional y de cada uno de sus miembros, para que logre estándares de seguridad y confianza para los colombianos, que permita el apoyo popular e institucional, que garantice la legitimidad de las operaciones y nos proporcione el orden, la paz y la convivencia para todos y todas las colombianas, si no es este el momento, cuál otro sería para reaccionar y tomar las medidas pertinentes? ¿Qué más debe suceder para jalarnos las orejas?

 

Leonardy Pérez Aguilar

Sobre el autor

Leonardy Pérez Aguilar

Leonardy Pérez Aguilar

El sembrador de poesía

Leonardy Pérez Aguilar. Padre de cinco hijos y dos nietos, oriundo de la Jagua de Ibírico (César, Colombia). Activista cultural, defensor y promotor de los DDHH. Amante de la vida, la naturaleza, y de cada cosa que el creador nos ha delegado para amar y cuida. Frustrado bailarín y cantante, apasionado de las artes y la poesía, y sobre todo: un ferviente soberbio contra la injusticia e indeclinable soñador. 

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

Editorial: El monumento a Leandro Díaz

Editorial: El monumento a Leandro Díaz

  De todos los monumentos inaugurados en los últimos meses y años en la ciudad de Valledupar, el monumento a Leandro Díaz es pos...

Tercer aniversario de la muerte de Diomedes

Tercer aniversario de la muerte de Diomedes

Todo va tan de prisa, que parece que fue ayer. Aquella tarde del 22 de diciembre de 2013, en las invisibles campanas del viento se escu...

Sandra Padilla: A una musical estancia

Sandra Padilla: A una musical estancia

Hablar de Sandra Padilla es contemplar el cauce musical de un río, cuyo cuerpo de agua cantarina besa las curvas del aire sobre las pi...

Carta a Karina Bolaños

Carta a Karina Bolaños

Hola. ¿Cómo estás? Espero que muy bien. Estas cosas son controvertidas. Yo quería decirte que me ha gustado mucho la Karina Bolañ...

Regalo a Electricaribe en el plan nacional de desarrollo

Regalo a Electricaribe en el plan nacional de desarrollo

Un tremendo “gol” les ha metido a los ciudadanos de la costa atlántica, la aprobación en primer debate del Plan Nacional de Desar...

Lo más leído

La política, el bogotazo y la muerte de la esperanza

Carlos Alberto Salinas Sastre | Historia

Los designios del tiempo en la lente de Nereo

Brayan Buelvas Cervantes | Fotografía

El cine y la defensa de la naturaleza

Enrique Martínez-Salanova | Cine

La calumnia y el chisme: inspiración de nuestros juglares

Luis Carlos Guerra Ávila | Música y folclor

El acordeón como ética del rostro: Máximo Jiménez en clave levinasiana

Ramiro Elías Álvarez Mercado | Música y folclor

El vallenato epistolar

Jorge Ignacio Garnica | Música y folclor

La locura tiene cara de presidente estadounidense

Johari Gautier Carmona | Opinión

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados