Opinión

El tobogán de las noticias amañadas

Diógenes Armando Pino Ávila

16/10/2020 - 05:20

 

El tobogán de las noticias amañadas

 

Estas últimas semanas en Colombia han sido como montarse en un enorme tobogán con subidas y bajadas vertiginosas, pues salíamos de una noticia y entrábamos en otra, con las expectativas que los medios de comunicación tradicionales cooptados por el partido de gobierno utiliza para domar la mansa grey, que cree a pie juntillas la avalancha de información manipulada que tiene como destinatario a nuestros compatriotas que creen que el país va por buen camino y que estamos lejos de parecernos a Venezuela.

La dosificación de noticias es tal, y tal su bombardeo que el colombiano desprevenido no alcanza a analizar la veracidad de una, para embarcarse en la otra. Claro está que, en las redes y medios alternativos, uno encuentra opiniones y análisis racionales y ponderados que aclaran las dudas que suscitan las noticias de los medios tradicionales. Veníamos escuchando los datos del Covid-19, los altibajos de esas estadísticas terroríficas de muertos e infectados comparados con el numero de recuperados, luego bajaron la presión y nos fueron preparando poco a poco para amainar nuestros temores con una leve pero significativa baja de muertes y contagiados, y poco a poco nos fueron induciendo que era menester la reactivación de la economía y que, por lo tanto, poco a poco levantarían las restricciones, en efecto, comenzaron a abrir los aeropuertos, factorías, almacenes, negocios grandes, restaurantes y bares, pero se cuidaban bien de dar información gota a gota, de que en Europa, principalmente en España e Italia se recrudecía la propagación del Virus.

Otra noticia fue el reality show del sonado caso Uribe por manipulación y soborno de testigos. Comenzaron presentando una serie de posibilidades sobre el destino de dicho caso, en manos de una juez novata, posibilidades que en un 90% apuntaban a que seria juzgado por la justicia ordinaria y, en un libreto bien montado, la juez de marras devuelve el expediente a la Corte para que esta resuelva, y la Corte regresa el expediente, dándole vía libre para que doña juez decida, y en efecto, decidió concediendo la libertad al iniciado. Libreto con reparto de nómina de lujo, el fiscal que fungió como abogado defensor del encartado, el abogado Granado que libretea toda la trama y, por supuesto, las periodistas Vicky Davila, Salud Hernández y otros que prefiero no mencionar.

Luego, la política gringa con el Covid de Trump y su puesta en escena como súper hombre que venció al virus en tres días, episodio de doble propósito promocionar su candidatura como hombre fuerte para la presidencia en USA y promocionar un fármaco gringo contra el coronavirus. Aparejado a ellos los debates televisivos de Trump y Biden y el de sus candidatos vicepresidenciales, nada rescatable pues los debates estuvieron empañados por la actitud gaminezca, vulgar y provocadora de Trump, que lleva a preguntarse al hombre decente: ¿cómo un individuo de tan baja calaña es el presidente de una superpotencia?

Para remate, llega Trump y copia el libreto de Uribe, sembrando el terror en contra de las ideas democráticas, señalando de socialismo y comunismo todo lo que no sea racista, todo lo que no sea grosero, todo lo que reconozca garantías para las clases más desfavorecidas y muestra el cuco de que si no votan por él, Estados Unidos se convertirá en otra Venezuela. Lo más vergonzoso para el latinoamericano, es que muchos de esos hispanos que superviven vendiendo su fuerza de trabajo en agónicas jornadas, sean precisamente los que muestran en propaganda respaldando a los supremacistas blancos que les oprimen y discriminan. Otra perla es la declaratoria de parte de Trump sobre Uribe declarándolo como un héroe en un claro desconocimiento de la historia de la violencia colombiana y como favor especial tilda a Petro, un progresista, como enemigo de la democracia en un claro mensaje a las mentes débiles de Colombia que salen a aplaudir con la boca llena de babas esa deferencia del presidente Usa a su amado presidente eterno.

Últimamente, el asunto indígena ha tomado relevancia en las noticias, pero igual que en las demás, el tratamiento es algo oscuro. Nos habían vendido la idea de que los asesinatos selectivos y sistemáticos de los líderes indígenas eran ocasionados por las disidencias de la Farc, el ELN y las Bacrim asociadas al narcotráfico. Ahora que los indígenas se organizan en Minga para reclamarle al gobierno, por sus muertos, por el desplazamiento y el confinamiento en que están sometidos, nos sale el gobierno, y la prensa como caja de resonancia, que La Minga está infiltrada por las disidencias de La FARC y por los Elenos, es decir de un momento a otro los pasaron de ser los exterminadores y asesinos de los indígenas a ser, ahora, los amigos y patrocinadores de la Minga, peor aún sale el comandante de la policía a decir que tienen información de inteligencia que esos infiltrados, es decir las disidencias de FARC o los elenos van a disparar contra los marchantes para luego echarle la culpa a la fuerza pública.

Hay la pretensión de doña Vicky Dávila de meterle en la cabeza a la opinión pública que la alegría con que el pueblo indígena ambienta su marcha es altamente peligroso para la sociedad, desconociendo el grado de responsabilidad civil que están demostrando diez mil marchantes en el más completo orden con una civilidad que envidiaría cualquier grupo “civilizado”. Por último, el grotesco espectáculo de mezquindad del gobierno Duque tirándole la pelota al Distrito Capital sobre los costos y manejo de la logística de La Minga. Con razón encuentra, opiniones obtusas de la derecha colombiana aventurando cifras de varios cientos de millones el costo de esa movilización y dando a entender que está financiada por grupos ilegales, como si los indígenas contrataran con licitaciones amañadas y pago de coimas y sobre costos como lo hacen gobierno y políticos.

La verdad, da miedo lo que pueda suceder, pues en un país polarizado y, con noticias tan manipuladas, lo mejor es desconfiar. Ojalá respeten la Minga, pues están utilizando el derecho constitucional a la protesta y el disentimiento.

 

Diógenes Armando Pino Ávila

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Sobre el autor

Diógenes Armando Pino Ávila

Diógenes Armando Pino Ávila

Caletreando

Diógenes Armando Pino Ávila (San Miguel de las Palmas de Tamalameque, Colombia. 1953). Lic. Comercio y contaduría U. Mariana de Pasto convenio con Universidad San Buenaventura de Medellín. Especialista en Administración del Sistema escolar Universidad de Santander orgullosamente egresado de la Normal Piloto de Bolívar de Cartagena. Publicaciones: La Tambora, Universo mágico (folclor), Agua de tinaja (cuentos), Tamalameque Historia y leyenda (Historia, oralidad y tradición).

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