Opinión

Vacunas y política

Diógenes Armando Pino Ávila

19/02/2021 - 04:55

 

Vacunas y política
Llegada de las primeras 50.000 vacunas de Pfizer a Colombia / Foto: ElPais.com.co

 

Sería un despropósito no reconocer la importancia de la llegada del primer lote de vacunas, algo es algo, peor es ná —dicen en mi pueblo—. Así hayan sido cincuenta mil dosis, claro está que la vacuna de laboratorio Pfizer requiere dos dosis, entonces, poniéndolo en cristiano llegó vacunas para veinticinco mil cristianos, o digamos que cincuenta mil para que todos los cincuenta mil queden medio vacunados. Cincuenta mil dosis que llegan tardías, meses después de que Chile, Argentina y otros países de la región hayan iniciado la campaña de vacunación.

Demos por bueno, y lo es, el que comenzaron a llegar las benditas vacunas, pero no hay que perder de vista, varios aspectos que levantan urticarias a la izquierda, tales como la ridiculez del gobierno al montar una parafernalia de sainete barato, un show mediático que ofende por lo burdo, que con discursos veintejulieros, con cúpula ministerial y de fuerzas armadas en el aeropuerto, con atril presidencial, cubrimiento de prensa para recibir un pequeño container con las vacunas, cuando los demás países que recibieron cuatro u ocho veces más no hicieron tremendo espectáculo ridículo. Le saca la piedra, no solo a la izquierda, sino también al ciudadano que no toma partido, pero que con juicio centrado observa los tejemanejes de la politización oficial a un acto de esta naturaleza.

Levanta urticarias en la derecha, que no soporta el ridículo en cuerpo ajeno, que sufre al ver a su presidente en ese juego pueril de Tv, discursos, desfiles y pompa fatua, pero que el “derechoso” por guardar la compostura trata de ocultar, de no ver, de negar, para no darle el gusto al mamertismo de que hagan chistes de su presidente y al no soportar la critica cáustica, el sarcasmo y la burla, optan por sacar como respuesta la descalificación de los mamertos y menoscabar a Petro.

La verdad es que ha sido tendencia en las redes la mamadera de gallo respecto a la postura presidencial, que asumiendo el rol de político pueblerino saca pecho por llevar seiscientas dosis a Sincelejo y vuelve y juega, caravana de radiopatrullas policiales, ulular de sirenas y hasta un tanqueta cobra escoltaba la pequeña cava donde iban las seiscientas vacunas, las que fueron recibidas por el alcalde, al que el comandante de la policía hizo regresar para que las recibiera el gobernador, como se filtró en un video en las redes, donde se ve que hasta el aplauso hubo que repetir.

Pongamos en limpio lo de las vacunas y de seguir así el show, vislumbremos el descache de la ridiculez personalizada, el oso mayúsculo ante el mundo que con razón nos ven como la Republica Banana que en realidad somos. Se requieren 40 millones de dosis para cubrir la población (una dosis por persona, pero sabemos que la Pfizer requiere dos), si las van a traer en lotes de 50 mil, haría falta 800 vuelos de avión, supongamos que hacen un vuelo por día (que lo dudo), se necesitarían 800 días que convertidos en meses nos daría 26, 6 meses, y siendo acuciosos, estos 26,6 meses los convertimos en años nos daría 2,2 años.

Ahora, pensemos que sea cierta la información contenida en un trino de Juan Sebastián Álvarez retuiteado por el periodista Gonzalo Guillén, donde el primero sostiene que el viaje en avión de las cincuenta mil dosis costó trecientos veinticinco mil dólares mientras que Chile en un vuelo privado llevando dos millones de vacunas le costó ochenta y cinco mil, sea verdad (nada raro en Colombia) o mentira ya me dio pereza sacar cuentas sobre cuánto le costaría al pueblo colombiano el solo arribo de las vacunas y ni hablar del valor de las dosis, dato que está oculto en la tal “confidencialidad”, además habría de sacar cuentas de viáticos, gasolina, escoltas, comilonas, publicidad, etc. Por cada entrega de dosis que hagan. Por donde se mire lo de la pandemia, lo de las vacunas es un sainete lleno de vericuetos y burladeros donde se esconde la turbiedad de un gobierno defendido por los “uribertos” y contratacado por los “mamertos”.

Ver un video donde Doña Salud Hernández, periodista colombo-españoleta de línea dura “uriberta” y anti “mamerta” declarada, en un momento de franca piedra bota el chupo con rabia y cansancio de ver el espectáculo de imperio decadente que brinda un gobierno que se ahoga en sus propias y abundantes babas de fronterizos sin remedio y les llama la atención a que dejen el show y la payasada de seudo salvadores de la patria, cuento que no se come nadie que tenga, siquiera, dos dedos de frente.

Ahora imaginemos la entrega de dichas dosis, en caso que la hagan como en Sincelejo, ¿cuántos desfiles veremos a lo largo y ancho de la geografía del país? ¿Cuántos discursos? ¿Cuántas horas de Tv? ¿Cuántas regresadas de los alcaldes a esperar a su gobernador? ¿Cuántos aplausos repetidos? Por Dios, ni Nicolas Maduro lo hubiera podido hacer mejor en cuanto a ridiculez y eso ya es mucho decir. Vale la pena aclarar que los mamertos no tienen la culpa de que el presidente Duque siga jugando a ser Maduro por inmaduro, el mamertismo no tiene culpa de tanta papaya para hacer chistes, para hacer memes de esta caricaturesca versión de Maduro (mejorada en lo ridículo, claro está) que le sirve en bandeja el gobierno de derecha.

Es que el señor presidente ha sobrepasado los límites, ya no sólo hace cabecitas y pinolas, ya salió del siete de los enanitos de Blancanieves y los siete colores del arcoíris, de las caritas felices para controlar el Covid-19, ya pasó del Frutiño de naranja, y ahora se encamina al reality show de las vacunas con papayeras, juegos artificiales y es posible que con corralejas, cabalgatas, zancos y payasos (bueno, payasos ya los tiene).

 

Diógenes Armando Pino Ávila

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Sobre el autor

Diógenes Armando Pino Ávila

Diógenes Armando Pino Ávila

Caletreando

Diógenes Armando Pino Ávila (San Miguel de las Palmas de Tamalameque, Colombia. 1953). Lic. Comercio y contaduría U. Mariana de Pasto convenio con Universidad San Buenaventura de Medellín. Especialista en Administración del Sistema escolar Universidad de Santander orgullosamente egresado de la Normal Piloto de Bolívar de Cartagena. Publicaciones: La Tambora, Universo mágico (folclor), Agua de tinaja (cuentos), Tamalameque Historia y leyenda (Historia, oralidad y tradición).

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